5 RELATOS

PANORAMAS, IMAGINACIONES, HUMILDADES (Anti-novela) -2006




´COMO SI FUERA UN PRÓLOGO` O SI LO PREFIEREN ´A MODO DE INTRODUCCIÓN`
A veces uno levanta y siente ganas de ir al aseo. Fatal, ha despertado. Lo siguiente es mirar la hora y elevar la vista para dar con una habitación revuelta y pocas, muy pocas ganas de enfundarse la ropa, tomar el café y salir por la puerta –no sin antes la correcta despedida- hacia otros destinos, única salvaguarda para no hundirse en el propio. Que así sea. Y sin dar portazo.


LO RUMIADO

La primera palabra –imaginaba- sería humo, un grito herido y sin causa, sería como insuflar un sueño, una sonrisa dibujándose a la témpera. Tiene que salir a la primera, el podrá cerrar con llave el paso del puente que conduce a la chirona, su refugio visitado cual si fuera la tumba de un amor para toda la vida. Lo abandona, cede ante el propósito de situarse en el más allá, éste que todos conocemos al pisar aceras de un gris indeterminado.

Infeliz como una estatua de un parque, oye como el ascensor se cierra y lamentaciones de niños que se indisponen a ir al colegio. Ánimo, muchachos. Tenéis que ser algo en la vida. Algo, si el fuera tal cosa y no un barrunto de posibilidades, alguien quebrantado por la luz paternal de la mañana. Toma impulso y salta hacia el rellano, esa meseta semidesértica donde hay, caído un carrito de bebé. De reojo puede ver la puerta cristalizada que va a dar a la parte de atrás. Se desentiende de su vacilación y toma el rumbo de los rosales y los sauces, no para que lloren su ausencia, sino para que rían cruelmente las idas y venidas de un vecindario seguro en su error y en su acierto. Pero quién es él para juzgar. Que juzgue el altísimo pino que observa fingiendo indiferencia. Detiene sus pasos impelido por la orden de su madre. Una rosa le hace una mueca de rey Borbón y él, ofendido, le hace ascos a su travesura. Él, pobrecito, que palidece al trasluz, entre la luz y la sombra y hacia el ancho mundo-avenida. Las palmeras se inclinan ante él. El viento es educado con este barrio. Recoge su cortesía y mete algo en sus bolsillos. Mira hacia atrás buscando ese color que hoy no sangra y sólo ve un autobús en cuya carne ya se transparenta la chapa

“Buenos días”. Por dentro le sacude, da pie a la caída y a la broma de las colegialas. Qué buenas están. Cuando crezcan un poco les mostraré a tío Sam. En la radio se prometen guerras, se anuncian adelgazantes y cafés de finísima tesura. Nadie se pararía a interpretar esto, sólo a él cabe la posibilidad de dar las sentencias sobre lo rumiado. Se despereza. Asume su mortalidad. Qué gran Gilgamesh. Qué gran Héctor que sabe va a morir ante Aquiles y se enfrenta ante uno y otro. Y uno y otro. Traquetreo. Tronante. Transitorio. ¡Tractor de mil demonios! Va a morir. Él lo sabe.

Parece que sus tripas han resucitado. Por la ventanilla abierta, un balcón que recorre la ciudad, ve las simetrías de la avenida, dispuestas en palmeras y chopos. Imagina hormigas. Un colegio arrinconado. Niños jugando al balón entre la pobreza y las nuevas urbanizaciones. Flores violetas frente a los pisos amarillos de la división y la multiplicación azules. Observa. Ni una nube a lo largo del basto cerebro. Ni una nube a lo largo del sabio niño caprichoso. Palmeras a cada ruedo. Detalles versallescos en la Pequeña Plaza del Pueblo. Un seto que parece persona. Una hoja por la que perdería su cuerpo. Una hoja que es su mano. Juega con la navaja desde su bolsillo. Corte yanqui, corte europeo, corte del sol creciente o corte inglés. Cruz para los caídos. Nada de los otros caídos. Plaza de las palomas. Paseos de grandes marcas. Preciosa jardinería para lo económica que resulta.

Las dulces y pétreas colegialas hace tiempo que bajaron. Modositas, bien arregladas, uniforme a cuadros, pero no unos ojos que despidan, como fuego, a todos sus jefes, a todo su pasado, a todo. “Puedes bajar. Hemos llegado al final del trayecto”. Abochornado, no te queda más remedio que disculparte. “A que es dulce mirar esta ciudad”. “La tengo tan vista”.


REMEMORANZAS DE UN JOVEN IDIOTA

¿Lo recuerdas? Escarabajos de oro que viajarán por tus manos, rodillas heridas, la maestra que os vigila como al ganado, ese sol gusanero y airoso. Te levantas ayudado por un amigo, recorres las pistas pintadas recién te das cuenta que hace sólo un momento jugabas a médicos y después te mirabas al espejo intentando descifrar algún misterio. No hay mística, pequeño, pero juega, juega a que la cubertería es de plata y yo soy tu mayordomo.

Cuando te quieres dar cuenta estás perdido.


TIEMPOS MODERNOS AL HABLA

Humo, esa iba a ser la primera palabra del incendio sorpresivo de las almas. Pero se ha vuelto el primer acto del retorno a ese otro camino que muchos dan por llamar “descanso”, “relajación”, pero que tú osas llamar “libertad”. Puede que así sea o puede que así será cuando leas la calle, descubras sus pintadas alegóricas hacia la situación presente, no la tuya, ni la mía, sino la de todo este país y de, prácticamente, toda esta ciudad y des con la cuenta, con el 1, el 2, etcétera y perdona que resuma… ¿me has colgado?, ¿me has colgado, maldito cabrón?...


EL VELL DELS DITS

- …aquet caxarro alça pius… pa´ca on vas? –se dirige a ti-…busques a una xiqueta o al vellet dels dits? – el viejete abre la puerta de lo que parece ser un antro-, ficat a aquet bareto que voràs que no plou grillaures sino xarrada de la bona, ven-te amb mí, no sigues fava, jove –le hace un gesto amistoso con la mano- Quan jo era com tú anava tot el dia en arribar al forat i mitja quarta, pero així, vestit com un pardal no vas a fer res, acabaràs amb mi dient ´que no venguen!`… d´a xavo està la coca… mira que dona més bonica, t´agrà?... es veritat, ja m´he clavat al jardi. Duc un petorro com un cadirer. Tú saps que vol dir açò? Jo no ho entenc i l´escoltat tota la meua vida. Al menys banyaràs primer com el bon obrer. Has vist! ¡Esto si que lo entiendes! Ja sé de que corda ets tú, tú ets dels de ´feina fuig`, tu li daries per darrere als avalentats, al capitán araña i compañía… seré desgraciat, inclús amb els collons entropesso, m´oblidat el caxarro a dins…ven-te amb mí.
No entendía nada. L´home dels dits estaba borracho y no paraba de reírse de forma estertorea. Pidió un café. Se armó de valor. Rebuscó refranes: ´arada con terrones no la hacen todos los hombres, y yo soy de los que lo hacen. Pero no por ello con mal asno dejaré de contender, que la leña a cuestas traer. Pues eso, el buey por el asta y el hombre por la palabra. Y yo de ti me aplicaría, ya que hablamos de bueyes, lo del buey arto no es comedor. Y sin que sirva de menoscabo en chica casa gran chico cabe`. En estas estaba diletando cuando otro viejito se interpuso entre él y el vell dels dits.
-Home, Josep, tú ets més inteligent, per què no li dones lo mijor de tú? Deixa-lo. Tú i els teus dits que ja només comprenguem alguns. Dis-li, per exemple, per a formar-lo, lo que penses sobre Madrid i els pobles i la comarca”

-Estic de festa.
-A les nou i mitja del matí? -Y refiriéndose a él: -Discúlpa-lo xicot, va com una cuba. Tú fes la teua vida i no mires per ell ni per mí”

Huyó de la ceniza, pero cayó en las brasas.


INFANCIA ENSOÑADA

Rocín cuatralbo de los cartones que orientas tu paso hacia las estrellas, la fuente de los cuatro trotones salpicados y dispuestos en cruz céltica. Te vi pasar cuadrisílabo desde mi garganta. Llévame contigo a recorrer el campo asfaltado y las carreteras reverdecidas. En otro lugar llegué a ver una silla puesta del revés en el cielo incomprensible, tenebroso. Vi pares de cisnes que civilizaban los ríos que habían manado por efecto del golpe de los cascos. Y bosques de comercios, bandoneones y trompetas, artilugios chinos y musas que bailaban al son de las tracas. Su sonido nos favorece, campeones. Nos bañamos para celebrar que un elfo gordete nos ha vendido un cupón. El sorteo se celebró hace años.
Ya no queríamos ver el sol. Nos sedujo ese camino. Al presente, cuando dejes de amasar la pasta de tu niñez y precoz adolescencia, cuando dejes de bucear por tu ensoñación y recuerdes que todavía no sabes dónde estás. Pero te venga un alivio de sudor frío como el que sale de la enfermedad de encontrarse en calles impensadas. Entonces, lo más previsible: un caos que no se puede ordenar salvo con la visita semanal a la Gata Argentina.


LA GATA ARGENTINA

“En este lugar, del cual, afuera, no te quieres acordar, no ha mucho tiempo que morías tatarahidalgo –como una minoría muy numerosa- de los de herencia inconsciente infausta, aparente tranquilidad, amigos maníacos y sádicos. Un superyó de algo más que autogolpeo que equilibrio, ello omnipresente las más noches, duelos y quebrantos por tu yo, lentejas sí, las lentejas las probaste y al final te gustaron, algún narcisismo latente sin posible espejo consumían las tres cuartas partes de tu psiquismo (…)
Es, pues, de saber, que tú, sobredicho, los ratos que estás ocioso –que son los más del año- te dabas a leer libros esquizoides y tóxicos poco recomendables y cantabas imitando a la iguana, olvidando así tu salud, y aun quién eras. Y llegó a tanto tu curiosidad y desatino, y por ello sospechosa de perversión –yo intuyo, no es que sospeche nada de ti-, que hiciste proyecto de venta de tus comics de la Bola Mágica, aunque tu los llames manga, con lo cual –y para desliar el rizo- me lo saco (tu diagnóstico) de ahí.
Con otro tipo de razones bien distintas, si es que se les puede llamar así, perdías el juicio y desvelávate por entenderlas y desentrañarles el sentido, que no se lo sacara ni el mismísimo Sigmund, si resucitara para solo ello, porque él no había leído a Jacques, lo cual es perfectamente lógico si pensamos…”


SOLILOQUIO ANTE EL RETRATO DE MIGUEL HERNÁNDEZ EN LA ANTIGUA CÁRCEL

“Vienen, fueron y serán, vuelven, se quedan, van recuerdos así tan dulces que uno no se da cuenta que tiene que guardar la cola para ingresar al ejército de parados, el único ejército donde los que luchan –por motivos de extremo cansancio, desinterés, agotamiento, empobrecimiento de la moral y causas todavía no descubiertas- son los menos. Eso sí, muchos toman un arma, sea para arrojarse luego desde un puente, sea para robar en la carnicería o en el supermercado o, simplemente, para probar puntería con la delegación del Banco Vasco en tu ciudad. A uno le cogen ´rabietas injustificadas` y es capaz de ser cariñoso con su familia y sin embargo no puede hacer el más mínimo gesto de amistad hacia ´los que mueven el cotarro`, pequeños y grandes amos del mundo a los que les concedieron despacho o una parcela de calle para trapichear con las vidas de los honrados. Nos dicen que no es cuestión de ética. Y en parte es verdad. Pero la verdad es que no les conviene hacer de un despido, ese ´arréglatelas como puedas`, una cuestión moral. Miguel –uno piensa-, ¿y qué pasa con los que tú defendiste junto a muchos otros intelectuales, con los trabajadores que trabajan y con los trabajadores que no trabajan? Uno sí que labura, pero hasta que no encuentre la cola de los “inquietos” -¿por qué van a ser “parados”?- uno no dejará de observar cómo le envuelve la vida con esa tela transparente que a veces se hace áspera, hasta poder escribir algo que pueda figurar a tu lado. Miguel, una última cosa, ¿qué tiene que hacer un buey para convertirse en toro?, ¿haremos posible lo imposible?
Te dejo, tengo que buscar la dichosa…


ENTRAR A TRABAJAR (FANTASÍA)

Cercano a la mañana en el frío taxi,
aceptando la castración en el cielo nocturno
con luces de ciudad,
caminando hacia la playa,
mintiéndome sobre lo único que se necesita.
Cantando canciones de Quién percibí
que la playa era mi única realidad,
que yo crecí del choque entre la arena húmeda
y una última ola.
Es principio de mundo, y lo supe con claridad
mi tragedia era la misma que la del gran insecto,
y lloré ante él, le dije “ya no te tengo miedo”.


FONT DEL BON REPÓS

Intuyes que esas ramas pueden crecer una animalada. Harías una arbolada con ellas, sin menospreciar a la fauna. Te sientas por fin y reposas tus pensamientos al tiempo que enciendes un DESCANSO, RELAJACIÓN, LIBERTAD. ¡Sí, señor! –no tú que habitas los cielos, ni tú que habitas los Palacios de Congresos, ni siquiera el del gol, no, tú, único en tu especie. Equidistante, entre grupos de viejitos con sillas de ruedas y bastones. Descansa en paz, ellos hacen lo mismo, antes de que los representantes nos mientan. Qué hay más allá, allá cada cual con su descreimiento. Qué saben ellos del cielo. Ellos sólo saben de su fantasía, de su miedo, de su duda. Cómo tú. Pero tú no te colocas la sotana y andas prodigando la fe. Las procesiones están bien para quienes quieren hacer exhibicionismo con su cristiandad, pero, ¿y para los que quieren pasear tranquilamente por la calle?, ¿y para los que tienen que dar un rodeo para, que sé yo, cualquier cosa?, ¿no podrían irse a un descampado? Ese ´mira, soy más católico que tú porque he tocado a Jesucristo`. Joder, eso es como si tú o él o cualquier ateo se cuelga una medalla por no haber dudado en su vida, lo cual sería mentira, igual que es una mentira que tal persona en los últimos casi dos mil años haya tocado a Jesucristo. Ambas mentiras hacen daño.
Te crees a ti mismo, pones confianza en otras personas, a veces en un ideal. Las personas pueden traicionarte. Un ideal no. Tú o aquel puede traicionar el ideal. Las personas están vivas y sienten. Los ideales están vivos, pero no sienten. Los ideales pueden ser duros o blandos. Las personas no son ni lo uno ni lo otro.

Los muertos no descansan en paz, porque los hemos olvidado. Y los hemos olvidado, claro está, porque no pueden resucitar y decirnos: “¿y vuestros ideales?”
Si rastreas entre tus recuerdos, acerca de los que ya no están, podrás resucitar y ellos –de otra forma- también lo harán. Ámen viejitos, qué les vas a decir tú, si tú sólo has estado al borde de una muerte que no se puede comparar con la suya. Lo tuyo no es definitivo. Ojos enterneciendo el paisaje, contemplas –esperas no ser sospechoso de alguna desviación hacia lo teórico- como cae de la fuente el agua en cataratas concéntricas, violentamente, y piensas, no sabes por qué, que tal vez los ideales sí que se sienten, han sentido algunas embestidas.
Das un recorrido rápido por el barrio y ves mantelitos blancos y amarillos con grandes letras negras que dicen NO AL PARKING.


UN VECINO DEL BARRIO

- Curro es un gran nombre y una gran palabra, ¿qué haríamos sin él? Es como la mujer. No se puede vivir sin ella, pero tampoco con ella. Bueno, seamos sinceros, con ella sí se puede vivir. Si llega el divorcio, pues lo asumes –cuesta, joder si cuesta-, pero lo asumes. Hay quienes ya se habían buscado una amante. Demasiado trabajo. Hay quienes con una sola no dan un palo al agua. Pueden tener sus motivos, aunque la mayoría de las veces es falta de amor. Hay quienes se separan y les cuesta mucho encontrar pareja o no la encuentran nunca. Estos son la mayoría. ¿Es eso lo que querías saber?

- Todavía no me ha indicado dónde está la cola del paro.
-Yo soy jubilado, no sé dónde para todo aquello.
- ¿Está casado?
- Sí, y ejerzo.

Ambos sueltan una carcajada. La suya más grave, más trabajada. La de él más sonora, queriendo alcanzar la suya.

- Debes ser el primero que acude feliz a un sitio como ese.
- Mire mis uñas.
- Ya veo.

El viejete se despidió y él pidió al camarero, que justo salía por la puerta, un café con leche junto a un vasito con hielo.


¿TE COBRARON EL HIELO?

Miras hacia atrás haciendo un esfuerzo en el cuello, te giras con la mesa y ves una pirámide que bien podría ser la nave de los Rufianes de las Galaxias. Te montas en ella. Quieres rescatar algo de fuerza. Ya la habías visto antes. Querías recuperar la imaginación sin que intercedieran las alucinaciones. Las limpiadoras llevan un uniforme blanco y te impiden la entrada con escobas-láser. ¿Cuántas personas de otros planetas pueden vivir aquí y servir al lado-de-la-sombra? Sientes que la nave se mueve. Está lloviendo. Será un granizado de meteoritos que golpea contra el ascensor. Más allá de la velocidad de la luz no hay nada, tal vez un agujero negro, un aspirador que engulle planetas, todo el polvo espacial y gérmenes radiactivos, ultranovedosos y violetas para los que observamos alguna vez la vida en el microscopio. Más acá, la única estrella que se ve de día, se ha multiplicado, no sabes darle otra explicación. Ordenadores pensantes hacen cola para arreglar los cuartos de los niños Yeray. Abajo, mirando por la escotilla cósmica, puedes ver a lunáticos y luneros gritar: “tú si que estás en la luna”. Y todo porque un día llamaste por el timbre-radioconector “correo comercial”. Y no te abrieron.


OCUPANDO BREVEMENTE UNA PARCELA DE CALLE

Cuando vuelves a la cafetera linda todavía no se ha deshecho el hielo. La cuenta está sobre la mesa. Un euro veinte. ¿En qué barrio te has metido? Puede que la hayan tomado contigo por ser joven, vestir moderno o, quién sabe, por el vasito y el hielo. Bien, te lo cobrarás ocupando la terraza un buen tiempo…

A tu derecha Bellezas del Fuego y sus homónimas infantiles. Café frío y desazón. Los elfos han crecido y llevan barbas de dos o tres días, los dedos se vuelven abejorros y el humo se expande y sube hasta la despejada mar celosa sin oleaje. Calmado, con apenas una nube que navega solitaria y cansada. Vegetación de toldos cuyo color virido hay que memorizar. Un árbol y sus brotes surgen de entre las mesas a la imitación del mosaico.

Captas pequeños momentos de un pasado en que la naturaleza golpeaba llamando a la ciudad. Azulejos cobalto oscuro que te devuelven la imagen de las grandes pinturas. Viejas flechas falangistas nos indican que ahí tuvo que ceder Franco. Crucifixiones verdes donde se suministra el narcótico –hace un tiempo que te has ido del pasaje-, tierra secada, sin jardín. Aunque parezca mentira la primavera se nos muestra cerca. Cercana no, cerca. Suerte que no tienes auto.


ABEJORRO

Ya eres completamente un abejorro. De suponer en suponer, supongo la flor abriéndose paso a codazos entre betunes de Judea. Y es hecho. Está hecho, permanece, se encuentra, hállase, vive, existe. Pero falta, se ausenta tantas, demasiadas veces que uno, sinciudadano, examina la pequeña estrella fucsia de cinco puntas y teme corregirla no vaya a ser que se rompa, pero lo hace. Y quien quiebra es uno, al saber, tener la certeza de que nadie mandó al jardinero cuidar mejor a esa suerte de lucero. El paller que pule la esmeralda o el carmenador diario de la imagen que necesitamos todos los que sabemos apreciar la belleza del pan o la embocadura del agua.

Y uno anda de direte en diré, y dice así a la abegita:

- Esto es un chiste que va y suelta su gracia, va el otro y le responde “yo no se la veo”. En esto que el chiste se revuelve y le dice: “¡ajá!”. Y el otro que es muy espabilado le dice: “Ahora sí, jojojo”. Pero otro que es muy serio y nosabeapreciarelarte contesta: “lo has contado con poco salero”. Se imagina lo que le contestó el chiste…

En estas vuelas reteniéndote en el aire, contándole algo de buen gusto a la abeja azteca futurista cuando huye hacia su pirámide en medio de la vegetación. ¿Se habrá tomado demasiado en serio el humor o tendré que coger el salero y zas, zas, zas o mejor dicho zum, zum, zum? El mismo chiste le contaste a un tábano y él al menos se mordió el labio.

Ante el fracaso, te ves obligado, haciendo de la responsabilidad una hoja-piel de melocotón y otra ave-abanico, a encontrar un subterfugio en las plantas de la casa encantada, con las rejas oxidándose incluso antes que las plantas.

Pindoneas y haces que tus ojos divididos vean una pintada por la Independencia a la que le falta pared.


LA HORMIGA-PLATÓN INTERVIENE

- ¿Quiénes somos?, ¿por qué huimos?, ¿dónde nos ponemos las cadenas?, ¿cómo comprobar que lo que decimos es cierto?, ¿qué es la belleza cuando la realidad se ha vuelto una pesadilla?- suspira-, ¿cuándo despertaremos? La práctica te dice que tú nunca fuiste un abejorro. Ella te dice que huiste para buscar una salida, pero la salida ya estaba ahí. Comprobaste que cuando decías “esto es negro” mentías, pero mentían los que decían que era blanco, el matiz nunca fue verdadero hasta que el otro empezó a matizar también y aun así no fue toda la verdad. Supiste qué era la belleza no cuando te la señalaron, sino cuando la caminaste. No sabes cuándo será el despertar, todas las profecías se hundieron y las que no lo hicieron fueron lo suficientemente vagas como para figurar en un texto sagrado. Esos son los hechos que te cuento, abejorrito, ¿tú que te cuentas?

- A mí mismo me cuento muy pocas cosas.
- No me engañes, sé perfectamente que te dices muchas cosas a ti mismo, no qué guapo soy ni qué trabajador, sino…
- ¿Qué?
- Dímelo tú
- Tú tienes un rollo que no te aclaras, pero te voy a contar una historia que te va a gustar. Me la contaron unas hormigas hermanas tuyas de Alabama.


LAS HORMIGAS NO HABLAN

- Son odios que le cogen a uno, que es incapaz de escribir cuánto quiere a fulana en el tronco de un árbol , pero va destrozando hormigueros en cuanto tiene ocasión por la envidia que le causa la laboriosidad de esta especie. Y es entonces cuando recuerda que ciertos humanos llamados “teóricos”, compararon al hombre con ellas. Es un favor que le hacen a las hormigas. O un favor al hombre, según se mire. Creo que más lo primero. Por cierto, ¿sabes que Carlitos comparó al hombre con las abejas? Esto viene a cuento porque se trata de eso: nos tienen envidia. Pero no me voy a salir de lo que es el cuento.

Veo subirse a estos diminutos seres por los troncos, entre los navajazos del hombre que por amor provocó sarpullidos al chopo. Las palmeras son otra historia, no son refugio para la eternidad de los cien años o cuantos sean que ha vivido y han vivido. Si es que han sabido volver al lugar o han sacado instantáneas. Las palmeras también son habitadas por las trabajadoras. Jolines, qué recuerdos, antes, aquel de quien os hablo me dijo que tenía como mascota a una hormiga, y que siempre la distinguía de las demás porque ésta cogía chinitas. Que fue duro darse cuenta de que su hormiguita no podía hablar y no era tan diferente al resto. Pero, bueno, que nos quiten lo jugado.

- El cuento está bien. Pero te equivocas en una cosa: sí que era diferente a las demás esa hormiga
- ¿Te has sentido aludida?
- Pues sí.
- ¿En qué se diferencia de las demás?, o, ¿en qué te diferencias tú de las demás?
- Lo puedes observar tú mismo: talle esbelto, mirada dulce o a veces agresiva, una rojez de cuerpo que se te hace sabrosa a la mirada…
- ¿Te refieres a ti o a la hormiga del cuento?


INTERLUDIO

De vuelta a la forma humana y a un modo de pensamiento y conocimiento acorde con su medio de vida, el aprendiz escritor de novelas de bolsillo llamado por su jefe. Punto. Por su familia El Idéntico A Sí Mismo, llamado por sus amigos El Conflictuado… ¿llamado por su jefe? El móvil toca su musiquita y saltas, hermano de Mario. No hay tubería verde. Nada más el suelo soportando tu peso.

-Aló.


TIEMPOS ÁUN MÁS MODERNOS TE HABLAN

- Sé que has estado escribiendo lo que parece ser el comienzo de una novela. Sé que por ese motivo no has podido dormir mucho y sé también que le estás poniendo todo el arrojo a lo que escribes, por lo que me has contado, y a tu trabajo con la empresa, porque lo veo todos los días. Se lo he explicado a mis superiores y están de acuerdo conmigo en darte otra oportunidad.

Parece cierto lo que dice, pese a todo tienes en mente dedicarte exclusivamente a la labor literaria. Se lo comunicas. Le haces saber que has ahorrado lo suficiente como para vivir dos o tres meses sin trabajar, que si te puede guardar el puesto, que se lo agradecerías infinitamente o trabajando horas extra.

- No te prometo nada.


EL JEFE HABLA CON SU ESPOSA ESA MISMA NOCHE

- No entiendo a este crío. De verdad que no lo entiendo. Pudiendo hacer valer su minusvalía para pedirse una baja, aunque sea unas semanas o un mes, que digo yo que en ese tiempo podía escribir una novela, y más de las que a él le gustan, introspectivas, donde uno sólo tiene que bucear en uno mismo.
- Deja tranquilo al chaval, los escritores son así, un día se levantan con ganas de escribir y son capaces de comerse el mundo. Él ha sido honrado contigo, ¿qué más quieres?
- Pero si es que le tengo que enseñar hasta a engañarme. El otro día casi me busco una bronca con mis superiores por su culpa. Tiene que aprender.
- Y tú, ¿cuándo aprenderás que llegaste a ser lo que eres siendo honrado?
- Eso es lo que tú te crees cari…


DOBLE ATENCIÓN

Es increíble. No es la primera vez que te pasa. Piensas en la doble atención que le prestaste al exterior, y a las colegialas.

Afuera, blanco luz y verde sombra de las hojas-avenidas-a-más, chorros ovalados disgregándose. Adentro, ellas juegan con el móvil y se suben el sostén, ¿acto reflejo o han notado que las mirabas? Si tanta atención pones sabrás recordar hacia donde se dirigía tu mirada. Recuerdas que un amigo te decía “mira a la cara”, pero no sabes en que estaban ocupados tus ojos, si en los conatos carnavalescos: una mujer pintada como una mariposa rosa, azul y dorada; si en la belleza discriminatoria –como no puede ser de otra forma- de esas dulces quinceañeras. Paralelamente a los consumidores de transporte público, contenedores sumergidos, flores de un blanco al que envidias, un ojo óptimo que parece un OVNI, monumentos a la prostitución de los ideales libertarios… ¿se determinará el gris a ser color? Sin girar la vista, cataratas circulares que suben y bajan espumosas, palmeras de las mil y una formas, una muralla a la que se ha vuelto a construir. Volverías a hacer el recorrido, a prestar una doble atención intermitente con tal de ponerte al otro lado, pero conservar la perspectiva.


LUNA

No despertará todavía, ella es preciosa. Dejará que el sueño la acoja. Sus senos, viéndola cómoda, vendrán a ti importantes como el mañana. En el lecho del mar, balsa salina, a media luz será transportada a la Villa de la Mara, será testigo: la paz inmensa de un desierto poblado de caricias. Te contará cómo es su mundo de deseos donde no alcanzan fantasmas, cómo la noche mece la oscuridad y ella, que se desliza entre tu cuerpo y las sábanas quiméricas, es suave como la brisa, al igual que su luz ante la ventana. Te colarás por sus surcos sólo para conocer. Acaso comprenderás que siempre hay una distancia, aunque lo niegue la física y lo afirmen, de tanto, sus ojos.


UN AMIGO HABLA CON SU AMANTE A LAS 6:30

PUNXO: Estoy lejos del mar, y me alejo, noto como doy un paso hacia ti y me rechazas, no quieres salir conmigo a ver el amanecer.
LUNA: Te digo “ven”, y creo ver cómo me guiñas un ojo; después, “espera”. No eres capaz de abrazarme o dejarme ir.
PUNXO: ¿Tengo que ser yo quien tome la iniciativa? Lo intenté mediante la seducción, mediante la persuasión…
LUNA: Cometiste un error.
PUNXO: ¿te veré mañana?
LUNA: Buenos días, para empezar, ¿qué me deparas hoy?
PUNXO: Hoy traigo razones y argumentos para que te quedes conmigo. Creo que hoy estoy espléndido, ¿tú qué opinas?
LUNA: No soy de la misma opinión.
PUNXO: Mira, sólo te puedo regalar mi palabra.
LUNA: Podemos tutearnos. Si me permites jugar con las palabras: yo te tuteo, tú me mimas, pero para ti más. Nos nuestreamos mientras atrás quedan sus suseos y sus más y sus menos con el delirio.
PUNXO: Tú entras y te regalo un ramo de lirios. Te quedas y te doy y no pregunto por qué, que los “pores” ya tienen bastante con ser “qués”.
LUNA: Sucede que no ha sucedido nada y sin embargo estás cada vez más cerca. Cercano, no cercado, cercano. Me cuesta explicarme lo justo para comprar un billete a las Bahamas, ida y vuelta. O más.
PUNXO: Cuando estoy contigo me siento tan a gusto que no importa que el cogín sea de puas o del algodón más puro.
LUNA: Sigue intentándolo.
PUNXO: Luna, tendrías que darme dos besos con esa gran boca que tienes…


OBERTURA

- ¿Señor Punxo? Traigo un recado de parte de un habitante de la noche.
- Perfecto, estaba esperándolo. Pasa… ¿tú también eres un habitante de la noche?
- Me conformaría con ser tu huésped por media hora.


PUNXO HABLÁNDOTE A LO MÁS OSCURO DE TU EXISTENCIA

“Atrapado estás en las redes de un amor impuro, como no puede ser de otra forma. El amor, serpentea colina abajo y forma arroyos con los escombros que transformarán su suciedad y nido para gaviotas en una relación encontrada con el mar. Hallado, solo resta el mañana para proyectar ilusiones. Unas verán cumplidas sus descabellados propósitos. Otras peinarán realidades ajenas a toda intención. Conoceréis los límites de vuestros cuerpos y aprenderéis que siempre se puede aprender, y que una fantasía no es una posibilidad, es un existir que encarcela y libera. Encarcela cuando estáis lejos. Libera cuando el encuentro es una posibilidad. Pero no lo es. Recuerda que hoy es el día de tu muerte. A nadie le es señalado con tanta claridad el destino. Y el único destino es el que tu eliges. Lo elegiste hace mucho tiempo. Tal vez cuando te engulló la primera ola y cuando ella y tú o cualquiera de las chicas que te vieron pasar se preguntaron a dónde se conducía este chico. Tus amigos tampoco lo sabían. Solo tú, insuficiente como dictaminaba tu familia, lograste conocer tus adentros, a penas dejaste entrever una rendija donde se colaba la vista de la amiga que ahora piensa en ti.


CANTANDO ROCK

Escribe tu epitafio antes de que seas tumba, aguacero, viento en los arenales. Sopla tu armónica, chico, y canta a lo que es ser pobre. No sigas la fotografía del presidente o del cantante de moda, pero insulta a los tanques con tu voz vespertina, encolerízate como un inglés, rimbombea sobre las playas, traza ripios sobre las espaldas gastadas de tus padres, ramonea el último verso que te ofrezca, a degüello, la sombra de la ciudad que es breve como un pan sin día en que probarlo.


DESPEDIDA

Luna se va. Él también, el conflictuado, el que cree contigo en las consecuencias desastrosas de tener un Dios, el que creó contigo un mar. Y Luna, única, que siquiera os dio dos besos al despedirse, a ti, su amigo; y a él, que no quiere aguantaros las velas mientras la observas palidecer próximo a un sueño que no pedirá vacaciones. Luna se va, ¿por qué no la abrazas? Coge la escalera, vamos, apriétala. Nadie tiene por qué enseñar a un maestro, pero ya sabes amigo que la vida son dos días o a lo sumo cuatro. ¿Por qué no sigues a tu huésped? Hay otras personas que también son dadas al amor y su sufrimiento no cabe en un puño, no cabe en la mesa que golpeas, pero es gratificante ver cómo para los que han tenido poca vida aún queda un encuentro en la calle Esperanza, junto al Hotel Corazón Abierto, allí donde todos nos reunimos.


AMOR

Baja a mis suburbios. Hazte calle junto al chico que vio nacer a los nadie, descansa en esta acera o. si lo prefieres, muéstrate dispuesta a catapultar la esperanza, este trozo de paraíso para los que pueden ofrecer, y son dados al insomnio. Crecer contigo y continuar. Ser y estar dispuesto a algo más. Eso que es contigo o no es sino suburbio. La calle está espléndida para gritar amores o desencantos. Los nadie, al menos algunos de ellos, enriquecieron su persona con el fuego con que estuviste dispuesta.

Y el paraíso bajó a la tierra.


ENCUENTRO

Te extiendes próxima a mi boca. Ábrete espléndida de fuentes. Aún puedes terminar esta escultura de huesos rotos. Aún es posible amar sin rozar la agonía. Y se levantan los niños después de la caída, surgen tempestades de soles. Cópula de lágrimas. Luz descomponiéndose por momentos, acaso satisfaciendo orgullosas rosaledas de la aurora. No es fácil. Pero se puede tejer el hilo hasta que el gato lo caracolee y rice la despedida. Color en sus labios y color en lo que se hunde, ya, irremediable para nunca ser visto sino por esa peste, suerte de enfermedad que da por llamar silencio. No aquel que da tiempo a la respuesta. No aquel que siente en la soledad de la mar calmada. Ni siquiera cuando ceden sus oídos. Sino derrota.


ALEDAÑOS DE LOCURA

Mira la caravana de los gitanos, acaso presagiando un futuro similar a las películas de Charlot.

Ocaso con huéspedes del destino en tu cintura. Su laberinto os hunde en caras de una felicidad de no poder durar. Vana es la mañana en su búsqueda. Y lo contrario, sepultar su imagen de acoso.

Sin saberlo topaste con unos labios. Mira, tan sola. Miras sólo aquello que te ponen delante. Pero el universo se cuela por la ventana.

Los gitanos siguen adelante, pero más allá no sabe. Qué puede haber sino fronteras inalcanzables. Un sol que surge cobarde de la montaña. Y nubes informes.

Te cuesta ver, todo lo contrario a despertar… no es elegir soñar.

Paredes y pasillos que recogían su cuerpo amaneciendo, como salir.

Sin saberlo, esos labios que discuten apacibles se despiden, y no quieren, no quieren saberlo


TENSAR EL ARCOIRIS

Perder la vida o ganarla. Sobre los árboles cae el fruto de la nube. Sobre el suelo yace la lluvia del árbol. Más abajo florece la semilla de la lucha y en ella se observa un despliegue de colores envidiosos de arcoíris. Volvemos a perder en la vida. Y el llanto nos devuelve la vista. Humildad para ganarse el trigo elaborado. Humildad para aceptar tu rostro que se anega en el triste presente. Del tiempo surgen agravios olvidados, mentiras de la conciencia y exabruptos del lenguaje. En el espacio donde crecen tallos aumenta la memoria, el hombre dice verdades como naturaleza, conseguimos mesura dentro de una seriedad en la que no faltan bromas. Prevalece la sonrisa en medio de un mar silencioso y te dan la mano el silencio y la roca al igual que la arena hablándote a lo más oscuro de tu existencia. Ganar es ahora besar el arcoíris, apretarlo contra el pecho y tensarlo contra la cuerda-barandilla para que la flecha vuele, y vuele y que no haya más destino que encontrarla reverdecida en las afueras de la locura.


SUITE

1. LUCHANDO CONTRA EL DELIRIO

Esperar algo de la mañana, otra cosa que no sea el monótono rugido, más que la eterna lucha. Tan sólo distraer a la invasión del pensamiento, que no aparezca en medio de la charla, cuando se edifican e identifican voluntades. Puede que someter el delirio a su mayor traición, la razón colándose entre tanto odio y entre tanto amor efímero.

2. SÍ A LA COSIGNA

Un niño gritaba a la cabecera de la marcha y venía a decir, venía hacia ti diciendo con su palabra nueva:¡abajo las matemáticas! ¡arriba el juego, la imaginación, la fantasía!

Y otros más pequeños: “un número no vale nada, un billete es tan solo papel gastado”
“¡Apliquémonos a la educación del placer!”
“¡No queremos el bien y el mal de nuestros padres!”
“¡Realidad eres tan diferente al despertar!”
“¡Somos humildes, somos mejores!”

Los niños fueron creciendo, se hicieron economistas, cedieron ante las responsabilidades vulgares, claudicaron de las maravillas del sueño, se hicieron feos –barbudos o bien afeitados-, dejaron de hacer marchas. Ya no brillaban sus ojos.

Un día uno de estos chicos dijo basta a crecer sin método, sin finalidad. Cogió la palabra-fusil y probó puntería. Hizo discursos en las avenidas, puso carteles con imágenes nunca vistas, aplastó el césped con su cuerpo y regaló una flor a la mujer-aurora. Nadie le hizo caso. Su labor introspectiva sólo fue escuchada por trabajadores de la psique, su voz fue grabada y almacenada en hemerotecas inaccesibles. Algunos le oyeron, en medio del concierto, y fue abucheado por galanes a sueldo. “Farsante, Peter Pan”, le dijeron. Sin embargo campanilla ya era toda una mujer antes de que Wendy quedase colgada por él. Testigo y culpable de haber sido niño declaró haberle visto las bragas a un montón de niñas, haber robado lápices y haber iniciado –tarde, pero con una rapidez inusitada- el aprendizaje de los insultos.

Mientras agonizaba prematuramente, recordó aquellas marchas que hacían de pequeños.

3. PRIMER DESGLOSE

Era dulce mirarle las bragas a Estefanía en las clases de Matemáticas. El número sí que debe importar, porque yo no era el único, así que pasaba a su lado y le decía: “Fani, se te ven las bragas”. Y ella se ofendía conmigo. A la salida me preguntaba si llevaba tiempo mostrándolas. Y yo le decía “tranquila, sólo te las he visto yo”. Y me daba un beso en la mejilla. Nunca he sido muy cristiano, pero con ella siempre ponía la otra

4. SEGUNDO DESGLOSE

Mientras jugaba con Mina a encontrar diamantes en la habitación de sus padres, me preguntaba si mis palabras le habrían hecho efecto. Pensé que no era lo mismo las palabras que se decían los adultos, a las que yo le pudiera decir. Debía ser otra cosa, pero ella me entendió. “¿Has encontrado algo?”, le preguntaba, un poco inhibido porque hace sólo dos días me habían pillado robando lápices en el colegio. “Sí, pruébate esto”. Me daba la impresión de que ella buscaba una hermana y no a un compañero. Me lo probé, no quería disgustarla. Pensé en mi abuelo y en un regalo que no me gustó nada, ¡me regaló una muñeca masculina! A la mañana siguiente se lo conté a mi mejor amigo y él no pudo evitar contárselo a las chicas de la clase. “Y qué más da, los chicos también pueden jugar con muñecas”. “¿Tú juegas con muñecas?”. Los tíos se burlaban de mí. Pero con Mina era diferente, aunque jugásemos siempre a lo que a ella le apetecía. Yo le seguía el juego, y sin problemas. Bueno, tampoco era así. Los demás me decían que Mina era una marimandona, pero yo no lo veía así. Ella tenía más imaginación. Sus juegos eran más interesantes.

Entonces decidí llevar la iniciativa, sólo por una vez: “Mina, ¿te puedo besar?”

-¿Dónde?

Yo no lo percibí por entonces, pero en su pregunta estaba la respuesta. Agaché la cabeza.

-Voy a cerrar los ojos y tú me besas donde quieras.

Tal y como había dicho cerró los ojos y –yo creo-, inconscientemente, se tapó la parte de la vagina. Yo no tenía pensado besarla ahí. Con todo tuvo su efecto disuasorio más tarde.

La besé en los labios y ella se lanzó. Le dije que parara, que así de bestia no me gustaba, y menos con lengua…


PENSANDO EN LUNA

AMIGO: No hay anestesia para el dolor de vivir. Pongo sobre la mesa mi mano requiriendo una amiga, pidiéndole con un grito susurrado que bendiga este pan que llevo a mi boca. Suerte que ahora, mientras mastico este pedazo de dios he elevado la búsqueda a una calma sin aliento, he retirado mi mano lentamente para no herir más a lo sangrante. Aquello que muestras a escondidas, como un ateo que reza.

Cumpliré en los días que siguen un año menos, si mis creencias no se impacientan. Lavaré mis sueños con el mejor detergente. Urgiré a mis seres para que me expliquen qué es el amor. Debo ser un poco tonto, todavía no he percibido en qué consiste la vida. Aunque puede que no sea una cuestión de percepciones. Puede que siquiera consista en un saber o una experiencia. Más bien es cuestión de tacto, ¿verdad, lucero? Si yo pudiera alcanzarte, madre mía, qué haría, igual cantaría un padre nuestro que estás en la cocina, haciendo unos macarrones.


FUTURO

Ella camina hacia su casa, más confundida que ausente. Al llegar se hará la comida en un abrir y cerrar de ojos. Y en eso, en lo que tarda el párpado en recorrer la distancia entre la oscuridad y tu luz ventanal podrá llorar, perderle sin que haya nadie de por medio. Apagará la televisión, echará de menos a su gato y hundirá su cara en los cojines. Hoy no beberá, tiene una cita con el llanto.

Pero de momento, camina y no se detiene en los bancos. Coge periódicos abandonados en busca de tu esquela. Larga es la noche y el silencio con que antes amenazaba. “¿Cómo es posible?, ¿por qué le ha tocado a él? No me dio tiempo a decirle que se viniera a mi casa”. No hay otro hombro.

Soledad inaudita. No hay decoro. Desesperarse al tiempo en que enciende un suspiro. Los vecinos cantan canciones infantiles. Se imagina a sí mismo tocando una lamentación al piano. Recuerda sus palabras, siempre heridas, cercanas a la muerte. Y ahí lo tiene, su foto pegada al corcho, sonriendo en uno de esos pocos momentos en quien parece sonreír es otra: la vida. En otro tiempo no habían distingos. Ahora, palideciendo en el tocadiscos, arando surcos y gimiendo con voz de metralla. Quiere decir sí a tu consigna, pero se le escapa un no, un no que va subiendo hasta negar tu muerte, que escapa por la ventana hasta llegar a sus ojos abarrotados, que escupen la verdad hasta preñarse con el miedo. Cuerpo sin futuro.


PADRES ENTRANDO POR LOS OJOS

La luz paternal de la mañana se dilata en tus ojos y no te deja ver más que humanoides pasando a tu lado. No puedes percibir lo perdurable de la marea. Miras hacia abajo y ves a un hermano ajeno a la tragedia. Decisiones tomadas en petit comité para educar, criar, ser más salvajes que el circo romano. Y no lo saben, ni siquiera ven las sombras de sus padres alargándose hasta las nuevas generaciones. Un eructo, un desprecio constante hacia tus ilusiones. Como restregar, diariamente, lo que no es válido, lo que ha nacido para ser compulsivamente atacado. Sin pausas.

¿Irte de casa? Qué otra opción. Yo no voy a recordarte nada más. Trata de disfrutar este espacio de tiempo. No es dios quien te habla. Eres tú y todas las personas que has incorporado. Cuando lo tengas enfrente, recuerda, necesitan tu fracaso. No se lo des, muere en soledad. Vete donde nadie te encuentre.


EL CONDE SE PRESTA A SER ADOPTADO

En otro lugar, un semejante estalla en palabras confusas.

DRÁCULA: Igual me da por independizarme. Sí, tengo ese capricho. Estoy de verdadero mal humor y falso atardecer. Me quito la ropa para que no me veáis. Subo a la calle –vestido- para que todos vean al monstruo y lo único que perciben es cursilería. Soy un fracaso más grande que el Titanic. Suerte que pocos han percibido que he matado ya cientos de veces a mis padres. No sé si estoy orgulloso o avergonzado.


LA CRUCIFIXIÓN VERDE

Buscaba la crucifixión verde, el jarabe, la pastilla, el sobre, los inyectables, el quid completo del moribundo. Si el agua bastara… pero no es suficiente. Al conde le piden el carnet de enfermo

-Oiga, ¿necesito ir en silla de ruedas para que me dé mi narcótico.
-Toma, bébete este perfume.
-El aliento es lo de menos créame.
-Mire, estamos probando nuevos medicamentos en seres humanos. La Organización Mundial de la Salud nos ha denegado el permiso para probarlo en África. Usted puede ser el primer afortunado.
-¿Y por qué me cuenta todo eso? Preferiría morir sin saberlo.

El conde decide salir un momento de la parafarmacia, pero percibe que ha salido sin nada sustancial en los bolsillos. Cuando vuelve a entrar hay un hombre tendido en el suelo.

-Deme un poco de eso.
-Lo sentimos, la prueba ya está hecha, con resultados negativos. Ante todo nosotros somos honrados. Si quiere empezar por recoger a ese hombre.
-Pero yo quiero morir.
-Entonces busque ayuda en otra parte. Aquí apostamos por la vida.
-Cualquiera lo diría.
-Exacto. Y nosotros somos los primeros en decirlo.
-Pero…
-¡Pero nada! Es nuestra última palabra.


EN BUSCA DEL REMEDIO

Abuelitos sin despegar de las flores. Los edificios no acompañan en la mayoría de los casos. Una flor Alicia Disney que le quiere cantar y se disculpa por ello de haberle expulsado del País de las Maravillas. Al lado hay una hermana suya que marchita. Quiere que busque el remedio. Se dirige al túnel escalonado. Ambulancia afónica. Paso fronterizo entre la calle pública y la privada. Ve la que es, para sus ojos, una pintada insólitamente heavy, cachonda y depravada. Un árbol de navidad sin Navidad ni adornos. Esta vez el árbol-ganglio en la calle Primavera, que hace esquina con un pintor granadino del barroco. Palmera-bonsai y palmera a la altura de los edificios. Un cartero punki con el pelo recién teñido. Camina por mitad de la calle. Niña jesuítica. “Vivimos en una reliquia”, piensa al llegar a la Posada. Allí las casas tienen un halo lumpen-albayzinero. No obstante las verjas de madera son de un artesanado espontáneo. Mesas mal barnizadas o clareadas por el sol, quién lo sabe, sillas de plástico que imitan la tela, tiendas de indi-gestión. Tolderos con su caja de herramientas. Pero no se les puede interrumpir, se están tomando su cerveza. Trinos intermitentes. El presagio de una vejez prematura le produce angustia. Zanja de arbustos, arcos floreados.
Su vida no tiene argumento.


CUERPO Y DICHA

Dichosas serían sus manos, si la encontrase.

Ella, todo cuerpo y palabras, puede que no esté allí cuando digas la última.

Dichosos sus ojos, todo su cuerpo y sus palabras, verse reconocido… si la encontrase.

Le dirá su cuerpo, ella pronunciará el suyo…


MEDITERRANEAN TELEPHONE CONVERSATION

AMIGO: ¿Se desvanecerán las dudas, las tuyas y las de ella?, ¿por qué no correr ahora, ya mismo hacia su casa? Si te estás haciendo estas preguntas más vale que corras.
-Tienes razón. Te cuelgo… oye, un abrazo.
AMIGO: Dáselos a ella.


DESDE EL BAR

Ha colgado el teléfono. Ahora marca el de la chica que no sabe y que todos sabemos. Llama. Ella le responde. Enmudece. Tiene todas las palabras pero no sabe decirlas. Quiere decirle: no quiero morir, quiero tenerte. Pero calla. Quiere decirle: pasa lo que te queda de tiempo conmigo. Pero sólo musita su nombre. Le dice…

Adentro, voces valencianas y castellanas, murcianas y semiandaluzas. Voces que traen su paisito derrochando hablas y acentos, tierras y noches. A la izquierda un Centro de Formación de Adultos. Chorretes de cemento. Pasajes vacíos, desolados. Sólo el asfalto y lo más básico. ¿Esto no da testimonio de la humildad? Bajando la calle, adicciones a las fresas, campanas y cerezas. Una gitana vendiendo naranjas. Un mendigo cruzado de piernas. Le compra un boleto a su antiguo compañero de trabajo. Plaza con jóvenes, probablemente parados. Uno de ellos lleva la camiseta del Barça. “Qué, avui sóm campions de Lliga?” Quiere reconciliarse con el mundo. No encuentra salida. Pasa por al lado del museo arqueológico.


PARA ESTAR EN PAZ CONMIGO MISMO

Por el trecho que hay que recorrer desde el antiguo barrio donde veraneaban los pequeños acomodados, hasta su casa, cerca del lugar en que vive con sus padres. Teme encontrarse con conde y con una deuda no pagada. Pero qué demonios, ¿acaso no la había saldado ya con esta pena que fue compartir jeringuilla? Puede que todo se solucione. Mientras saca fuerza y tararea una canción oye una algarabía: “Estos deben ser los del No al Parking”. Pero se equivoca. Ha estado tan aislado del mundo que no recordaba que hoy era algo así como el Día del Pacifismo. Una fecha marcada para luchar contra la invasión de los países árabes. Tiene que verlo. Siempre ha sacado fuerzas para alguna buena causa, y al mismo tiempo ver a toda la ciudad valiente gritando al unísono le ha empujado a seguir amando e incluso a garabatear algún verso cuando la chica que nos ocupa, la que está en el fondo de todo, estaba soñando con la caricia de mañana. Se acerca con rapidez. El grito se oye más alto. Ve cómo alguien le saluda.

AMIGO: ¿Ya la has llamado?- le grita.
-Sí, estoy en búsqueda y captura.
AMIGO: Ten cuidado…
-Lo tendré
AMIGO: ¿Vendrás a la próxima mani?
-Ojalá.

Su amigo se pierde entre la multitud. Él no puede ser uno de ellos. Tendrá que llevar la paz a su casa, pero sin consignas. Es pronto para llorar. Piensa también en su padre, aquella vez que le elogió, que dejo de ser su perseguidor. A lo largo de todo este relato se muestran algunas de esas cualidades. Yo, su amigo en la sombra y a quien es ofrecida la oportunidad de contar su historia. Sé que él no me veía como un ángel de la guarda, pero sé también que él tenía los suyos propios, que había incorporado de muy diferentes personas, aunque a todos les uniese su afán por crear, dar algo al mundo. Y en esas estoy. Mi nombre no merece la pena ser recordado. El suyo y de quienes aparecen en la historia tal vez. Pero él me legó el cometido de hacer reflexionar, y por eso es que oculto los nombres, para que cada cual pueda juzgar con la objetividad con que se juzga a una persona anónima. Sé que lo sabrán hacer de buen corazón. Mejor o peor, el mío palpita a cada palabra que pongo en boca de estas personas reales, palabras que pudieron haber dicho o no, pero que de seguro pensaron. Hablo con conocimiento de causa. Yo soy uno de los suyos, de aquellos que piensan que de todo se puede obtener una enseñanza, por muy dolorosa que sea. Hace poco un amigo mío que no tiene que ver nada con esta historia, me preguntó sobre las partes oscuras de la misma. Yo simplemente contesté: si en esta historia hay partes oscuras es porque tú también las tientes. Aunque –claro-, él se refería a la poca claridad de algunos pasajes. Tal acabe escribiendo otra historia tratando de complementar estas partes menos entendibles, o tal vez no. No creo en la mística, pero sí creo en una primera impresión, cuando se dice “ esto no lo he entendido pero me gusta… o no me gusta”. En todo caso, yo lo he querido poner casi tal cual como él y sus amigos me lo legaron. Así las cosas, continuo contándoles de su llegada a la casa de ella.


A VECES ES ASÍ

Siempre la palabra “nunca” golpeando contra el pecho y los pulmones de la ciudad, siniestrando las voces que ahogan su auxilio

Riendo con demonios en la dentadura postiza, pasan ríos de personas que no fijan su mano ojerosa en el pequeño glande asmático.

Beben de los desagües grandes palomas desérticas.

Poder es lo único que uno espera, poder arrojarse a la sonrisa lavada y experimentar el roce, llovizna contra el cuerpo. Ser hasta ahogarse en mares de discordia, lava simultanea al crecer de la flor

Verdad del jardín, fue tempestad traspasar el cristal y librarse del reflejo de la tortura.

No mirarse sino en probadores, con la lujuria propia de quien tiene a su lado –y lo tiene- la palabra “nunca”, la castración, la mortalidad, que es posible respirar y evitar el accidente, senectud que favorece aún cuando uno sepa que queda poco. Queda poco.

Jadeos al atardecer, siempre es posible.

No hay vejez por ningún lado. Incluso las palomas, parece, quieren cambiar

Contra el cuerpo no tienes nada. Contra el alma tienes muy poco, sea lo que sea y a donde vaya a parar. Pero si va a parar a sus manos, díselo, dile que la lava y la flor son una misma cosa, pese a que la lava destruya la flor o un bosque en primavera sea capaz de parar la lava. Más adelante está el mar crecido, la pelea y la incertidumbre, el oprobio.

Sed. Todo lo que queráis, menos naturaleza enfurecida.

Labios levantándose y amoldándose a la resaca.

No mirarás.

No mirarás el espejo si no es para contemplar otro cuerpo. No verte distinto. No verla distinta.

Escuchad, se oye la respiración acelerada de la ciudad… y no confluye con la nuestra.








SU-FREE VERITAS (Historia de Emmanuel) -2008
(he realizado correcciones, espero que oportunas. Cuando lo escribí, obviamente me pareció peligroso y no sabría, a día de hoy, excusarme. No sé del todo por qué empleé algunas frases. Espero que ahora el relato sea más legible: menos embrutecedor. Vaya aquí una sonrisa tardía y, espero reparadora, a aquellos que dañé, sin yo desearlo)


I

Cuando le hubieran arrancado a partir del prepucio y le hubieron dicho "estás castrado" echando al contenedor el trozo sin vida, glande asmático, alimento para las ratas o, acaso, otros seres con parecido a Gregorio; le increparon como de un odio a dios sin límite. Ellos, creyentes de la nada, del espacio sin angostura ni finalidad, que no conocen sino el ¡salve César! se hicieron a un lado y le dijeron "continua tu camino". Ni corto ni perezoso el castrado se levantó impelido por las voces de sus hijos. Sí, sus hijos, de su misma sangre, con ojos, cabello y piel parecidos a los suyos. Le dijeron "cúbrete con el manto desgarrado del cielo porque sin duda este amanecer no será igual. Cúbrete esta herida con trapo apretado, papá, que tuyo será el gobierno de los hombres. Tuyo el placer y todo lo que le antecede". Así que, fantasmas o no, se levantó con una torpeza y una valentía sólo comparables a Jesus, Vladimir Ilich o Ernesto Ché. Figuras parecidas a las de Gregorio -pudiera ser- masticasen su don... ¿y el poder?, ¿el poder de seguir andando hasta llegar a casa de alguno de sus llaves -dicen en Uruguay-? Sí, República Oriental, hacia dónde caminas en la noche sin conocerte. Si yo fuera Uruguay no soportaría caminar, trasnochado, en busca del progreso, con pocos que crean en mí, en ella, en ellos. Mis llaves. Pero yo no soy el castrado. El camina como yo y le chorrea la pierna de heces rojas y yo le pregunto corto y perezoso, con un sueño de quinientos años o quizás más "¿qué te pasa compadre, quieres que haga algo por ti?". Él se desmaya como renegando de este mes o acaso haciéndome feliz y le miro la cartera... Él, que desprende arena de su orina y arena de su sangre, playas para habitar mi realidad. Pesa poco. Lleva direcciones. En la noche clandestina los rebeldes se reunen a maquinar. Algunas de sus direcciones coinciden con las de mis amigos. No se me ocurre otra cosa -qué se me iba a ocurrir- que llevarlo a la casa más cercana de uno de ellos.

Cuando llego a casa de María, me doy cuenta de que ha perdido una zapatilla deportiva y yo voy borracho. " María, abre la puerta, necesito que hospedes a un compañero". La compasión, aquello que me decían mis padres, cómo ofrecerla a los que la necesitaran, sobre todo a los que se las dieran de más fuertes o poderosos que uno. Pero ese hombre que por fin despierta, que se encarama al baso de de agua y bebe con lentitud de gusano, en nada parece fuerte y yo bien podría haberme pensado que era una broma más del destino, aquel que confié a mis dos madres cuando vendí mi alma a Segismundo, al sueño como forma de vida. María le acaricia como si yo no fuese a sentir celos y, lo cierto, que viendo a ese enclenque en nada me parece que vaya a hacer daño a María.


II

"Voy a llamar a los demás, porque me huelo que este es del comité central". "No lo hagas" me dice "ya estoy mejor".

La lámpara del comedor parece molestarle. Ha visto la luz de los ojos en las personas, pero parece que no haya visto otra luz. Parece que se desmaya otra vez. No hablará hasta mañana. Ella es precisa. Ella es preciosa. Dejará que la vigilia le mantenga atenta, al asalto del pan para mañana. Él bien podría ser nuestro pan...

Yo, Emmanuel, escribo en el periodico de mi partido. Se distribuye entre los simpatizantes más comprometidos. No echo en falta la democracia. Se vive bien cuando hay algo por lo que luchar. La esperanza en el cambio es mi modo de vida. Los tres somos mediums. Como nosotros, los demás enlaces. Mi vida es, sin embargo, de un aburrido que espanta. A mí me ha tocado ser el que financia. Cuando me quieren para algo es que me quieren por dinero. Nada extraño. Ahora lo llaman interés de partido, interés de la revolución y cosas similares. Por lo visto, mientras yo dormía, María se las ha agenciado para conseguir un médico afín al partido "no podemos arriesgarnos", que no ha podido reparar el daño.

He soñado con él y con sus hijos y con una hilera de prostitutas. Y chulos a los que debía pagar y a ellas diciendo "o cortais el rollo u os echamos". Y lo tenía ante mí, el glande asmático aún vivo y él me decía "te lo suplico, corta la hemorragia". Y yo recogía toda esa sangre del suelo... no me atrevía a desnudarme. Cómo estar desnudo ante el hijo de dios. Pero eso era antes, cuando lo consideraba como un Aquiles o un Zaratustra, tal vez como un superhombre. Ahora no me avergüenza que el vea todo mi sufrimiento: porque yo he visto el suyo.

¡Aupa bebito! Voy a enseñarte con tus mismos ojos este paisaje que se abre como la vulva de tu madre. De ella naces. A ella, quizás, vuelvas algún día. Promesa sólo es aquella que se ha llorado y yo no he visto tal cosa porque tenía los ojos ocupados en llorar. Me conformaría con un "lo intentaré". Como ves, María, el que sabe quiere hacerlo, pero el que lo hace se arriesga a la derrota o a la muerte. Yo sé desde hace tiempo que no somos los únicos que amamos, y que a los dos nos gustaría sembrar en otros sitios. Sólo de pensar que a ti la naturaleza te dio la facultad de tener hijos y no saber de quién y a mí la facultad de hacerlos y no saber a quién es que me entra una cosa de decir amén...

El Castrado, empezaba a palpar mis venas y me decía que acaso late cuando menos te lo esperas, sin sentido o por darlo, ese corazón escrito en los puñales y en las sogas, escrito en las hogueras infinitas en el tiempo; que tenemos que arder, si es que nos decimos vivos y que cruzarse de piernas, de brazos y de mirada es de gente poco aplicada. Así que algo reparador salía de mi prepucio algo blanquecino y rosado. Cuando desperté, la sala estaba llena de comunistas -veía su recto-.


III

María tenía apoyada la cabeza sobre una de sus manos. Un camarada andaba meditabundo por todo el comedor y otros dos atendían al Castrado. Pero nadie se lamentaba. Que nadie llore. Oía a a sus hijos, por lo más sagrao que les oía. Que nadie llore. Y apagaron las luces por si los monos. Y hablaron bajo por si los vecinos son de la otra acera, de entre los que miran con odio. Y nos dimos el pan para hoy y para mañana. El Castrado no parecía tal, o quizás, es que yo iba fumao porque él me invitó diciéndome "yo ya he aplacado mi dolor, aplaca tú el dolor que sientes por mí". Sentía la necesidad de escuchar a MC5 como si fuera una balada y fue entonces que uno de los camaradas pintó un sol y nos dijo "esto también es buena aspirina". Otro dijo: "sin rayos no tiene mucho sentido", a lo que María repuso "si hubieseis visto el último amanecer". "¿Cómo fue", el Castrado y yo. "Bueno, ya tenemos el coro", no importa quien lo dijo, las palabras son de tres tipos: las que pasan a la historia, las que quedan, y las que se lleva el viento. Sin duda, allí uno tenía la sensación de que cada palabra iba a quedar, pero sólo las de unod pasarían a la historia, porque de ello me encargaría yo con toda mi envidia y recelosidad.

Pero María nos lo pintó borracho, así que yo sentía la tentación de hacerle el control de alcoholemia al Castrado. Después de todo, él era el amanecer; y yo, un escriba, un segundón, alguien que siquiera iba a poder recoger de nuevo su sangre. A menos que... y fue cuando, después del entusiasmo de la camaradería, entré en el sueño porque me dijeron francamente deseándolo "qué anhelas", y fiel al pacto me puse el visturí y arrancando la tira de pegamento de la bolsita se obró el milagro -y el peligro-, que no era otra cosa que dejar suelto al Castrado en busca de sus ansias, que parecían perdidas. No obstante, él me decía, yo le recordaba a esos expertos en medicina que les da igual que al corazón se le llame corazón o bombona, que lo importante es sanar y recuperar. "Compadre, hablas como los dioses, le decía yo to fumao mientras pegaba la uretra a lo que ya no sería una pieza guardada en formol. Y mientras aplicaba líquido de cáctus calentado a 37 grados y medio sobre la piel viva, le decía "¿puedes resistir sin anestesia general? porque yo no" así que le di otra calada al porrito y mi cuerpo se volvió verde que te quiero verde, morena. Él se durmió con el fluido seminal en la puntita, pero les recomendé a mis camaradas que no incidieran en los asuntos comentados porque necesitaba reposo. Nunca he dormido tan agusto sobre los senos de una mujer. Creo que el resto de camaradas también durmió bien. De ello se encargó María: les preparó las camas, dispuso los controles, permitió algo y dejó mucho (que) hacer, porque como decían mis padres "ché, para que nos vamos a esforzar en prohibir si estos chicos van a acabar haciendo lo que les dé la gana".

Recuerdo a mi hermana y a sus amigas y cuando entre todas me dijeron "¿qué prefieres rajita, huchita o poma" y yo me quedé con la huchita porque me gustaba ahorrar. Ahora, no escatimo a la hora de regalar, pese a que sabios y doctos en toda clase de artes y mañas me han recomendado lo contrario. Ahora, hubiese elegido poma, porque pienso que una mujer es la puerta de entrada -de vuelta- al paraiso... ¿la hubiese mordido aturdido por la zalamería de la serpiente? ¿o es que acaso el fruto que distingue el sufrimiento necesario del innecesario -hasta que la ciencia acabe con algunos de los que hasta ahora consideramos necesarios- no está hecho para alguien que sólo sufre por los demás, que no tiene un sufrimiento exclusivamente propio, que todo lo comparte y se conforma con lo que los demás le quieren dar de todo corazón? Pero el caso es que yo quería elegirlas a todas, sólo he conseguido el todo por partes, acepto la frustración, acepto mi castración, pero no negando mi deseo y sí haciendo posible -y si supiera hacerlo- el todo para todos. En esto coincido con El Castrado -que ya no es tal-, con María y con muchos de mis camaradas. Ellos me hablan de humildad, y yo pienso que la humildad consiste entre otras cosas en seguir deseando y en dejarse enseñar, pero la humildad no la aprendí, la humildad la llevo dentro porque soy de la prole y de la clase de tipos que tienen (a la) clase y que llevan (a) la clase muy adentro. Y si no que se lo digan a mis financiados. Ya hablo de mis camaradas, aunque a mí se dirigen por el nombre. Yo les he dicho que me pongan un número, que se me dan bien las matemáticas, y que sea un número primo, porque primos no hay muchos -a menos que seas gitano-. Mi hermana y yo siempre nos hemos llevado muy bien con mis primos. El que murió, olvidao está, no pudo ni decir palabra. Ahí se quedó. Sólo lo guarda mi madre. Es ojeroso verle la carita de ternura a mi madre cuando le dediqué un poema. Digo, que se te queda la carita preparada para el insomnio más provechoso. Como cuando le dediqué un poemario entero a María. Se le quedaron unos ojos que yo me creía con el don de traer a los que fueran. Después resultó que no era así, que siempre es un número limitado, que el vientre de una mujer tiene capacidad para no más de ocho o así... el caso es que el de las niñas no está preparado aún y, aunque lo estuviese, qué placer puedo obtener yo sino veo a mi hijo o a mi hija mamando de aquel lugar que antes ocuparon a mis labios... yo respeto la voluntad de los demás, pese a que me pese, escepto cuando no tienen voluntad o no pueden manifestarla... ¿los cuerpos de los muertos son personas?, ¿cuál sería la voluntad del Castrado -que ya no es tal- de poder, saber y querer hablar después del desmayo? Creo que hice lo correcto. Los muertos no me hacen ninguna ilusión. Noto su piel sin calor. Lo prefiero vivo, el puede hacer de la playa un encuentro. Nos imagino a los tres danzando azules , verdes y rojos bajo el sol ámbar, un sol de una dulzura increíble, como testimonio de mi único heroísmo, haber llevado mi bisexualidad hasta las últimas consecuencias y que allí, en frente, en esa misma playa, sino la gran multitud, al menos mis familiares, amigos y camaradas nos vieran consumando nuestro amor. Todavía estoy imaginando qué haríamos.

En esas que me despierto y veo a Enrique moviendo de un lado para otro su nuevo artilugio, y en serio que me entraron ganas de ofrecerle los senos dormidos de María, de no ser porque

1º no estoy seguro de que esa fuera la voluntad de María de poder, saber y querer hablar en sueños
2º podría despertar
3º No me atreví a preguntárselo ni al uno ni a la otra

No quise molestar al Que-no-era-el-Castrado con mis dudas así que hice como que no le vi y fui a ver qué tal andaba el resto. Los encontré dormidos y espatarrados como en un cómic de manga en uno de esos capítulos de mucho esfuerzo y mucha transformación y pensé que efectivamente de poder ser chica sentiría pudor de mis pechos, aunque me gustaría tenerlos grandes. Con la cosa de abajo no sé que haría. La verdad es que tener "eso" es todo un filón, pero pienso que para tener tetas tendría que perder el pelo y la bellosidad en el pecho, algo a que como buen macho hispano no puedo renunciar todavía. Ninguna mujer ha empleado conmigo argumentos lo suficientemente contundentes como para que me afeite el cuerpo entero, pero todas emplean uno en el acto: se agarran a ellos cuando se van a correr. Las mejores reaccionan y se cogen a un brazo y lo demás no merece la pena porque no las has hecho disfrutar ¡eh camarada! "despierta". "Emmanuel, la ostia, estaba teniendo un sueño acojonante". "Bueno... ¿en qué consistía?". "No, era precisamente eso, que no tenía consistencia... quiero decir que no consistía en nada... "O algo, ¿no, camarada?

"Me veía a mi mismo devolviéndole al buey la entidad de toro, flipante" "Yo sólo le puedo decir lo que dicen muy a menudo los psicoanalistas, que tiene que ver con lo que pasó el día anterior y... con un cambio en su identidad" "Camarada, ya hemos falsificado los pasaportes" Me muerdo el labio y le digo "con su ideosincrasia" "¡Ah!... con mi forma de ser"."Si algo de eso..." y me río. "Lo que yo no entiendo es que hacía ese toro subido a mi chepa". "Camarada, lo suyo si que es fuerte. No le recomiendo que vea de momento a nuestro invitado, echaría sus sueños por la borda. Ya veré yo qué hago con los cuernos de su toro. De momento, vamos a despertar al resto". "Ya lo hago yo, usted despierte a María, e improvisamos una reunión, puede quedarse". Y yo pensé estupendo, en mi propia casa me permiten quedarme, qué generosos son los del comité central. Pero seguidamente pensé esfuerzo, sacrificio, abnegación y me vi tentado de repetirlo en voz alta diez veces de no ser porque eso ya está pasado de moda...

Volví al dormitorio de María. Parecía tener un sueño muy agradable y a mí me picaba "¿en qué sueñas" "En Emmanuel y en ti" "¿Y qué dice Emmanuel?" "Que le pones tú más cachondo que yo" "¿Me conocías de antes?" "Tienes que recordarlo tú" Ustedes no saben qué es el espanto hasta que viven estas cosas. Yo no, yo estoy acostumbrado, María siempre tiene el mismo sueño o bien finge que está dormida, nunca se lo he preguntado, creo que es más bien una forma no dolorosa de salir del sueño, así que le sigo el juego. He aprendido. Por supuesto, sé a quién se refiere y los dados ya están echados. Sólo hace falta hacer el movimiento de la ficha...


IV

"Creo porque lo he visto" dijo Leon.
"Creo porque lo he soñado" dijo Josef.
"¿Creeis en vosotros?, ¿tú,en su sueño? ¿y tú, en sus ojos?"
"Creemos en nosotros" dijeron y parecía uno de esos momentos en que alguien alzaría la voz
y diría "Deux liquidatus sum porque hemos descubierto que sufres más que nosotros y es por nuestra culpa".
Parecía también: "Deux est machina para la lucha de clases, para las personas que sufren"
Parecía también: "César sufre, César también necesita a su dios"
"Los hombres dioses de los hombres"
Parecía por fin que apariencia y verdad se daban la mano.

Yo me quedaba mirando el aspecto del miembro recompuesto de nuestro invitado tapado por un pantalón de lana. Estamos en invierno. La muchedumbre, la masa, la multitud, el pueblo necesita del calor, y, acaso, este no provenga del comité central sino del comité central cuando deja de ser tal. Abajo, uno de los hijos, negado por el contacto, negado por la caricia. Impedido el apego para él, cuando no prohibido, trae una escultura de arcilla de donde quiso acaso manipular el cuerpo de la reina infantil de los juegos escolares. Toca el timbre. El comité central está demasiado ocupado. "Baja Emmanuel, tengo un regalo".

El que desciende al infierno no sabe que el hielo quema, que el calor del niño todavía se conserva en la escultura que con un lazo rojo quema, que en la mirada del que fue negado quema y llega abajo, a lo más profundo, a lo que toca, sus pies y le trae mate calentito y le abraza. Se oye la explosión donde ningún ejército pudo llegar, donde ninguna banda armada ni ningún paramilitar pudo. Donde no se paso del bate sobre el cartón al bate sobre los cuerpos. Sino cuerpo con cuerpo. Canciones comprometidas han cantado sencillamente que la desnudez sea recibida bajo insólitas luces. El negado, pegado por fin a un cuerpo sin límite, ya frente a la temperatura de las cañerías y desagües tocando a aquel que sueña que es su hijo y le pregunta "cuál es tu parentesco" "Yo no tengo familia, lo único que tengo es la mirada de mis compis" "¿Qué te devuelve esa mirada" "Imposibles, algo solo roto por el abrazo" En la espalda la carga parece menos pesada. El regalo se calienta bajo la estufa. Enrique mira a la montaña. El niño cose para el comité central. El comité central analiza, contrasta, discute, propone a la base. María y Emmanuel preparan un juego para el niño. Afuera nuevos Guernicas son bombardeados. El Reina Sofía es protegido. Todos los Guernicas del mundo no, hayan sido destruidos con las bombas o creados a conciencia para que no hubiera más Guernicas. Los Picassos del futuro traen regalos a Emmanuel. Sobre la montaña el cielo borracho saluda a todos los niños Rubén Darío, a los que murieron por el azur. No hay justicia en la tierra. Solamente algunos niños que, sin saber mucho tienen la verdad y la cuidan... ¿dejan, sin embargo, que se derrita la cera? Emmanuel recuerda todas las pérdidas bajo los apagones. Sin luz, en su casa, sólo cree en las siluetas y en la palabra, acaso en esa plantita a la que prestó poca atención y que ahora se presta al olfato y al tacto, al "ahora nos darás aliento". María está mirando el cielo borracho. Enrique la montaña. Los demás se van a dar un "paseo". Emmanuel y el niño, en el cuarto de baño, enjabonan sus cuerpos con una lentitud exasperante. Huelen a esas tardes en que Passolini leía Las mil y una noches. Un gran falo para las manitas ágiles del niño que mira por el ojo de la aguja. Grandes manos que estirarán lentamente la piel de su pilila. Dos cuerpos que se enjabonan con uuuna leentituud eexaasperaaaante.


V

Tras la cortina el querer de los hombres que no pueden perderlo todo ni saben cómo ganarlo todo.

Tras la cortina la nausea que espiamos de noche, nosotros, niños recluidos, absolutamente inocentes ante la ceguera del mundo mundial, absolutamente dispuestos a decir la verdad ante los ojos del mundo mundial, absolutamente humildes ante los que ven y cierran los ojos en un mundo que acaso se cree mundial. Dios hace trampas y arremete contra el papa, sabe utilizar todas las extremidades.

Tras la cortina, Mohamed I, Calamed II están esperando la belleza de las inmolaciones. ¿A cuántos sionistas y nazi-fascistas vamos a liquidar hoy por la belleza del mundo?, ¿A cuántos uribistas vamos a secuestrar hoy por la belleza del mundo? Dicen que Robin Hood apareció un buen día en Caracas y ciudad de Los Ángeles. Los niños no suelen engañar, si acaso dicen una media verdad y callan la otra es porque saben que alguno la dirá enterita algún día, pero yo no soy un niño, simplemente soy como ellos, como aquel a quien nunca le dijeron cosas bonitas.

El niño -otro- ha crecido. Ahora dice poesía, va comentando por ahí -porque yo le veo- "Maruja, qué bien habla usted", "Pepito, qué piernas más bonitas tenés", o bien "las personas no son brutos, sienten igual que uno". Por unas y por otras, sólo le devuelven la caricia en el pelo. Así que ha tomado como forma de protesta no lavarse el cabello y, aun, todo el cuerpo. Se acabó aquello de bañarnos juntitos. Pese a todo, no ha perdido la costumbre de mostrarnos la imagen más bella de nosotros y nos viene a decir "todo lo que vi en ustedes y no dije lo escarbarán los arqueólogos del basurero de la historia y no yo". El comité central toma nota. Nuestro invitado le pregunta qué ve en la montaña y en el cielo borracho y él, fantaseando con los colores y las palabras, nos dice "el azur... se me ocurre la historia de un niño más desgraciado que yo, al que no compraban plastidecors ni ceras y no pudo pintar la danza del heleno por Dionisos o la fiesta del latino por Baco". Y me puse a escribir.

Se me ocurría que el niño del azur no podía renunciar por más que le dijeran que el cielo no era tal o que al cielo no se le podía llamar azur o que el cielo solo es el cielo, sea celeste o de otro color. Se me ocurría que ese niño se armaba de imágenes y colores como "melocotón", "bermejo", "morao" y "quien se emborracha con el cielo, al igual que con las pinturas de Velázquez, no siente la resaca del vino". Se me ocurría que un buen día en Kalingrado, ciudad enclave, el niño se detiene a ver el cielo, girando en torno a él y llora pronunciando "azur" y descubre lo que había, da la explicación lógica por fin sujeta, "amarrada" a la vida y la imagen poética: amor bajo el cielo despejado, en la soledad del recuerdo -se me ocurría- el niño se reconcilia con el éter y l y nos llama por mediación del viento; y es que el mismo viento que se lleva las palabras, nos las devuelve, esta vez, como confirmación de que era posible la poesía. ¿Qué palabras trajo el viento? Dice, me cuenta el niño al que podríamos bautizar bajo las aguas más sucias; que el viento, flotando, le dejaba palabras en la boca como "Bienvenido" o "tu cuerpo, entera melena, después de haber sido nombrado bajo la contaminación del río y toda la porquería del hombre, infectado, puede enjabonarse con este cuento y admitir que la lucha continúa, que aún no hay amor pleno ni aquí, ni, acaso, en el planeta de Principito y puede que, siquiera en los cuentos de Oscar Wilde porque ¡ay tristeza! no tiene su correlato en la realidad".

"¿Habrá algún día justicia en la tierra?" preguntas con un tono de acabar con el padecer, hacia la fiesta y expansión sociales -¡camello, leon y niño son cada vez más humanos y actuales!-". "No lo sé, ¿quieres que le preguntemos al comité central?"

Y el comité central puso el corazón, puso los cojones y puso todo su cabezón en sacar un panfleto que hablase como plastidecor, hablase como poesía, dijese como dolor y como "vendréis hijos a devolvernos la paz a los mayores" Y puede que así los hijos de nuestros hijos no tuvieran que nacer con el puño levantado porque no cabría mostrar fuerza alguna, la fuerza que queremos y a veces no podemos tener.

En la calle, las palomas han aprendido a no pelearse por el pan y el niño comprende que la guerra con su padre fue siempre una resistencia, por su parte, a la venganza, al daño que se veía tentado a infringir por la imagen tan horrenda que le mostraba de él. Cómo resistir -comprende- ante aquellos que no hacen más que afirmar el lado más cruel del ser humano, ante aquellos que nos dicen que tenemos que vivir con culpa, que el ser humano es malo por naturaleza, que no podemos redimirnos del pecado y que el pecado viene a ser una forma de amar prohibida o una forma extrema o no, de acabar con el sufrimiento. No matarás, como mandato, como ley... y esconden la navaja tras la espalda por si estás en desacuerdo. Pero tú no matas, simplemente estás en desacuerdo porque no comprendes -o, precisamente, comprendes- que las víctimas, los asesinados, los liquidados físicamente casi siempre son los mismos, los que han tenido que soportar una cruz más pesada que el resto.

Cómo pintar esto con plastidecor. Blanco, rojo y azul, desde luego, con figuras esperpénticas que no buscan sino un espejo que les deforme más aún. Frente a esto el cine con personas que no se interpretan más que a sí mismas, hagan el papel que hagan, ofrece al niño su fuente de inspiración.

Sale a la ventana, respira y vuelve a abrazarse, de camino a la ducha, por su vida y por los que le vieron pintar el miembro recompuesto del camarada, sin ningún pudor, como si éste, el miembro, fuese Gulliver liberado y pintando un billete que tenía escrito "sólo tiene valor en este dibujo, si alguien lo recorta, haga fotocopias y repartalas en los actos de protesta extraoficialmente radiados"

Pero, ¿qué hay de la vulva de María?, ¿no merece ser pintada con plastidecor por los niños?

¿Acaso no es un lugar para resguardar los deditos, las ceras nuevas y cosas similares?

¿Y qué hay de mi cuerpo? Tal vez, para los que vengan, sea este cuento, mal cuento: bruto, ecléctico, demasiado sentimental e intelectual a un tiempo, mastúrbense pues en él, hagan dibujos, escriban, pero, por lo que más quieran, no lo arrojen contra el reaccionario de turno, total, para hacerle un chichón...

¿Y qué hay de los sueños? ¿y qué ha de la lucha (de clases)?

¿y qué hay de Uruguay? ¿y de los que no tengan que vivir castración alguna?

¿y...
¿y...
¿y...





EL GUETO ESTUDIANTIL (2009)

Ya lo he dicho: quiero que mi vida se corresponda con mi anhelo. Tengo tres metas: el amor, el trabajo y el conocimiento. Tengo una meta: que estas gobiernen el futuro de los hombres. Tengo una meta: la superación del hombre. ¿O no se comprende que aquellos que han hablado de Hombre o Hombres directamente eran "inmovilistas", buscando una esencia externa o que se extraía de factores accidentales, o que se podía/debía superar; no eran capaces, no ya de definir tal cosa sino concretar  generalizar un sentimiento de apego universal... ¡con todas las consecuencias!... ¡de que el Trabajo venciera al Capital y se democratizara!... de que el conocimiento por muy provisional que sea, perteneciera a una nueva generación de Nuevos Hombres, que lo aplicaran con rigor y crearan a partir de este. ¿Hace falta aclarar que el Arte (tome las dimensiones que tome) es sobre todo proceso de producción ¡y! trabajo, aunque implique afecto y autoconocimiento, etc.? Así que, al final si se considera el Humanismo como una actitud y una práctica, tal como se señala: de concretar en la realidad. Nos entendemos. Si hablamos, sin embargo de un Humanismo que pretendiendo "estudiar al hombre" a extraido cualidades "estables" a lo largo de su Historia -¡porque por lo menos detectan un "movimiento o proceso cambiante en el qué hacer humano"-, y que esto debe ser así para siempre: eso puede servirnos ocasionalmente, pero será como mucho Humanismo Esclavista o Burgués, por no reducir a Metafísica, en tanto esas "cualidades estables", evidentemente han cambiado o deben hacerlo. Eso es la superación del hombre. En un sentido filosófico al menos. Y esto pasa en la práctica por la revolución y el socialismo. Es triste que algunos de mis camaradas no lo entiendan así, que mis colegas de carrera les costase tanto "encajar estas piezas" o que, en general. "estas formas de ver el mundo" sean tachadas de incompatibles

Así que (con este preambulo que NO era necesario):

he estado metido en muchas fantasías y he llevado cuidado con las drogas. He paseado en mi recuerdo con La chica del espejo por la misma calle de Granada más de una docena de veces diciéndonos cosas como “no sabes caminar a mi paso”, mientras El caído nos miraba desde atrás. Una de esas veces estuve despierto. El resto dormido. Despierto: salíamos de ver una película. La siniestra inofensiva se fue con El meloso sorprendido, también habían visto la película: Pajaritos y pajarracos, de Passollinni. Fue la última vez que vi en persona a La siniestra inofensiva y a La chica del espejo. Poco después me fui a Alicante, muy confundido con la gente y con mis propios pensamientos. Creía que La siniestra inofensiva era prostituta y la busqué por Alicante, mientras La chica del espejo se me presentaba de buena mañana en un escenario que conocía muy bien: la Facultad de Psicología, con una sonrisa amplia y que me reconfortaba. Mi paso por la melancolía no fue fugaz. Aun antes de irme de Granada, toda la subida de Cartuja y las Facultades que allí hacían de viveros del conocimiento se me presentaba como un lugar paradisíaco y misterioso. Ese misterio era hipócrita y se expresaba en las aulas. Afuera uno se fumaba sin peligro un canuto. Allí La afortunada isleña se alegraba y se cansaba de mí, pero no sacaba el mal genio. Era una chica con una voz tan dulce que sólo podía esconder mentiras o acaso es que yo sentía envidia de su tranquilidad. Era muy semejante a Olfato fino, de Alicante, con quien, antes de marchar yo felizmente a Granada, había tenido unos escarceos. Con ella y sus camaradas fue justo cuando le cogí simpatía a la marihuana y el hachís, pero tuve que dejar esta delicia al volver a Alicante, cuando me diagnosticaron esquizofrenia y paranoia. Qué bien, otro comunista, en manos de la Salud Mental y además sin que mi padre, sindicalista pero totalmente ignorante en estos asuntos al igual que mis camaradas pudiera y/o quisiera hacer algo para sacarme de ahí, ni siquiera se dignan a leer a Wilhelm Reich porque tiene mala fama, pero son capaces de tragarse tostones estalinistas y pseudofreudianos, por no hablar del conductismo más feroz…

Escribo en el Manicomio que, como bien sabrán por las películas es como una cárcel pero sin rejas o, más bien, “sin alambradas”, donde al llegar –por lo menos en mi caso- en una ambulancia, obligado por un psiquiatra, escoltado por la policía, otro psiquiatra te pregunta si es ingreso voluntario o involuntario, en cuyo último caso tienes derecho a un abogado que apenas si tiene espacio para la acción. Mientras esto ocurre -¡y ya digo: en mi caso! – tus padres aprovechan para “descansar” de ti, mientras los funcionarios del manicomio o sanatorio, tanto da en la práctica, apuntan “descanso familiar”… ¡si mi descanso dependiera de los profesionales de Salud Mental iba apañao, eso en el caso de que quiera descansar!, le decía a un psiquiatra de ahí que, en lugar de escucharme ponía rótulos sobre una y otra mochila. Al poco tiempo de estar ahí El varón compasivo que había sido internado allí hace catorce años por un intento de suicidio por un desamor, trifulcas y discusiones familiares me comentaba que ese psiquiatra era un tonto, que lo había colocado allí la Diputación y ahí se había quedado.

Nunca lo he negado, yo he querido para mí a mi Zadnicker; o, de ser Zadnicker, a mi Wilhelm Reich, pero todo el mundo está ocupado y si no lo está no le puedes objetar nada porque tiene derecho al descanso o, incluso, a la pereza… ¡esta mierda de país de burócratas y parásitos! La diablesa dopamina, una escusa para beneficio de las empresas farmacéuticas. Dicen que un cuarto de los españoles toma antipsicóticos, antidepresivos y ansiolíticos. Y yo me quedaba mirando sin saber que hacer esos carteles que decían “Más Platón, menos Prozac”; y sé porqué: a mí me gusta el Platón de los diálogos. Pero de todas formas Platón no habla de esquizofrenia y paranoia y apenas hay un eco de la depresión en los diálogos, al menos que yo recuerde. Si tenemos en cuenta que, además, los llamados medicamentos para la mente fueron descubiertos por casualidad, una casualidad que únicamente consiste en la relajación hasta el agarrotamiento o incluso -¡como dicen ellos mismos!- parkinsonamiento de los músculos, uno se puede preguntar: ¿y antes? ¿cómo vivían toda esa gente calificada de enferma?

Los hay con suerte: algunos dejan la medicación con o sin el visto bueno del psiquiatra y les va bien, trabajan en esto y en lo otro e incluso se toman su carajillo y su porrito.

Para-noia: no es fácil descubrir la etimología: para se puede traducir como “lo que está más allá”, aunque ahora se utiliza con el significado de “similar a”, “algo extraño”. Mientras que noia es “unión”, “puente”. ¿A quién se le ocurriría hacer un palabro semejante? Erich Fried lo ha resuelto por un lado que me incumbe –en Superación terapéutica de la militancia- y por otro lado más prosaico, como el sentirse perseguido, es evidente que si te sientes perseguido es porque lo estás de verdad y –pienso yo- la clave no es: si esa persecución es real o no -¡real es siempre! Lo que hay que saber es de qué tipo de persecución se trata, pero por Dios, antes de que saquen conclusiones precipitadas hagan el favor de abrir sus oídos- ¡sus jodidos tímpanos! Al enjambre de voces de la noche y si no oyen nada, tampoco piensen que ese chico tiene un problema, puede estar disfrutando de ese enjambre y esperando la miel como han hecho poetas como Neruda, Huidobro y tantos otros, aunque ustedes piensen que son metáforas: la miel de seres nada extraños sino personas, varones, mujeres y niños.

Verán, yo le comenté a La chica del espejo que escuchaba voces que me agobiaban, y le reconocí que hay veces que, aunque uno quiera, debido a potenciadores como son el cannabis, la cocaína, etc. no puedes evitarlo. Pero le dije también, y se lo repetí a mi psicóloga al poco de llegar a Alicante, que había unos tipos que entraron a mi cuarto y me despertaron al abrir la puerta. Recuerdo que le había dado las llaves a El caído. Pero sonó a forcejeo. La Chica del espejo me sonrió y yo ya deduje que había sido una broma. Muy pesada la verdad: yo había tenido un juicio por hacer una pintada en un cuartel militar y por hacer unas declaraciones sobre Batasuna y además ese año la policía estaba intratable. No sé ni cómo se lo llegué a perdonar. No le dije nada más y me fui.

Otra cosa: un día, nada más despertar veo apuntada con mi letra y la suya, el número de La chica del espejo. A mí me parecía su letra. La llamé. Parecía su voz y al instante la de otra chica. Quedé con ella –o ellas- en vernos en un par de días. Nadie acudió a la cita. Pensé que si acudía nada malo me podía pasar: estaba muy cerca de la residencia. Deduje: pudo haber sido La chica del espejo en otra broma o –como yo empezaba a sospechar-, que a El caído se le había ido la chota y dejaba mi llave a cualquiera. No sé por qué lo asocio a una chica que, hablando yo con El hombre de la pipa, se escondía detrás de una pequeña pared. Hablábamos sobre la organización de las juventudes y el carpe diem. Pudo ser cualquier chica. Yo era conocido y algo atractivo. Había estado en todo el follón de las huelgas estudiantiles y metido en mil fiestas.

El primer año en Granada había estado viviendo con Águila veloz y Platero de río. A ambos los conocí en el instituto, aunque conservo una imagen de Águila veloz de niño, sonriendo y diciendo “si no hay más remedio”. La amistad entre los tres nació especialmente un día en que quedamos para hacer un trabajo sobre una asignatura de la cual no se acuerda ninguno de los tres. Se pueden imaginar: Águila veloz haciendo alardes de su lectura del Quijote y sus vivencias en el pueblo, Platero de río riendo incluso las bromas en valenciano y creando su propia jerga y yo inventándome chistes a partir de un psicoanálisis vulgar a lo Groucho. Algún día lo recordaremos y será una panzá a reír de las buenas. Siempre hay algo que rascar para los aguafiestas: ellos me acusaban de comunista ortodoxo y yo les decía que eso era una rimbombancia, me volvían a decir que todo eso del complejo de Edipo era un engaño y yo les decía que dependía de cómo llevase la báscula la mama, ellos me decían que a partir de aquí iba a haber tabúes entre nosotros y yo les decía que así serían carne de carroña para los eruditos… les confesé algo: que mi madre, esa que cose en el salón, es mi madre adoptiva, que la que me parió era uruguaya –creo que su nacionalidad me la callé-…- Sssh: y que además su origen era gitano y de Extremadura…

Recuerdo que en el viaje que hicimos, precisamente a Granada, en 2º de Bach, puse, en el autobús, una canción de Zappa titulada Motherly love que no tenía y sí tenía mucho que ver. En ese mismo viaje pusieron otra cinta en que recitábamos Cazadora de macho, Azul celeste y yo poemicas de Lorca ante mi propia vergüenza al escuchar mi voz. Ellas dos se lucieron.

Una vez Empastes a destajo quiso grabar una cinta en la cual yo fingía ser homosexual y chuparle la polla, además de hacer un manifiesto sobre esto y lo otro que podría desagradar a mis padres y a mi partido. Ya estaba en medio de mi propio caos. Oía voces de niños que me decían que cómo podía hacer caso a semejante escoria. La realidad podía ser más complicada, podían ser huérfanos o estudiantes de colegios pijos y no referirse a mí sino a Empastes a destajo. Más cosas: enero del 2003, me levanto y empiezan a venir a mí un aluvión de imágenes en que La chica del espejo es violada, de nuevo La chica del espejo montándoselo con El caído, yo chupándosela a El caído y así iban disminuyendo en intensidad de violencia –por las estampidas- las imágenes, pero me volvían voces como “viola, viola” y de nuevo imágenes en que yo agarraba a La chica del espejo por detrás y follábamos mientras ella parecía resistirse, después ella en otras posiciones y probablemente otras chicas. Mientras todo esto pasaba yo forzaba las piernas a temblar para ver si se compadecían. Oí un “¡ya está!”. Cerré los ojos y me tumbé en la cama. Ciertamente esto puede resultar muy extraño, y más sabiendo que el día anterior había fantaseado e incluso llorado de tanto reír con un encuentro entre La chica del espejo, La isleña afortunada y yo, que nos habíamos abrazado y dado unos picos, tras lo cual La chica del espejo se había despedido y yo me había ido con La isleña afortunada a la Residencia…

Tuve una otitis poco después y es fácil de explicar: tenía las manos sucias –costo y, probablemente, polvo- y me las llevaba a los oídos para detener las voces. No hacía sino probar una y otra cosa –y no me refiero a drogas- para ver si salía del pozo. Me quedé un par de días en casa de El metódico heavy y de Pan de Lucena.

Conforme voy escribiendo recuerdo cosas como que, cuando pillaba un catarrazo de pequeño, y ante el aburrimiento, me ponía a escuchar voces hasta que –por lo visto- se daban cuenta de que les escuchaba, o me sorprendían con mi nombre. Quisiera saber quiénes eran y dudo mucho que esas voces las produzca el cerebro así por vía espontanea. Desde luego tiene que haber algo químico, físico. Pero yo optaría por estudiar mejor las ondas de sonido y la telepatía antes de publicar libros mediocres sobre la esquizofrenia, que más que una enfermedad es toda una aventura.

También he escuchado voces, de todas las clases cuando he caminado a solas por las noches, tanto por el campo como por la ciudad. Por el campo yo me he sentido aterido. Sin embargo, un día que caminaba con cierta nostalgia hacia el hotel donde nos habíamos hospedado en el viaje con el instituto, me alegré de escucharlas. La calle era un desierto: toda para mí desde los Pajaritos hasta el Zaidín. La noche anterior a la Huelga General me di un paseo por la ciudad, para “cuidar” que toda la ciudad estuviese descansando... tres años atrás había estado con Cazadora de macho y Acuarela del mundo haciendo un trío y un día antes o después me vi con La chica del espejo, que estaba más delgada que al año siguiente. Recuerdo una chica que pasaba con un cascabel por calle Elvira mientras Águila veloz, El despeñaperros, Aguja delgada y El migas íbamos ciegos de cerveza. Volví a ver a la chica dos veces en sendos años, pero no me atreví a decirle nada. Para mí formará parte del decorado de Granada toda mi vida.

Estuvo genial cuando invitamos al Migas, al año siguiente, para compensar que sus padres no tenían ni medios ni ganas para dejarle marchar a estudiar a Granada con nosotros. Él era de los que se trababa al hablar. Un día, caminando por Alicante, poco después de haber estado él en un hotel con dos chavalas que conocimos en el viaje con el instituto me dijo: “¿has notado un cambio en mí?” “¿qué, preciosa?” “Ya no tartamudeo” “¿Y tú cuándo has tartamudeado?”. Me cogió del cuello y con el puño raspó mi cabeza. ¡Será primo! Justo en ese camino, donde ahora hay una piscina, solíamos caminar los cuatro sin El cortés y El renunciante a echarnos unos futbolines, ante mi disgusto: “¡vamos a por tías!”, Platero de río: ”¿pero es que no has tenido bastante?”, Águila veloz: “luego unas pajillas y a la cama”. Yo: “sí, y unas galletas”. Águila veloz no era de los que les gustaba fingir derrota. El migas y yo enganchábamos mejor. Platero de río: “entre los dos no hacéis uno”. A veces venía El cortés y nos echábamos un vicio a las máquinas de videojuegos, allá, por la Rambla, lugar donde me aburría y me agobiaba a partes iguales. A mí siempre me ha gustado ir por el Astoria, a los Circus y pasar de la Zona, total, para que te pida rollo una tipa que no conoces de nada…

Quisiera hablar del Migas: fue increíble el progreso que hizo de un año para otro: pasó de sacar suficientes a sacar matrículas de honor ¡en la Universidad! Él decía: como me habéis dejado solo y me aburro pues estudio. Fue entonces cuando empezó a trabajar en Correos, donde trabajaba la que ahora es su novia. Me decía que su padre siempre estaba con la misma broma “sois jóvenes, correos y disfrutad”. Yo pensaba que sería un buen eslogan, pero en serio se me revolvían las tripas pensando en la privatización. Siempre ha habido opiniones muy ambiguas acerca de lo que esto implica. Yo no tengo dudas. Puede que el estado funcione como otra empresa, pero si te contrata una “nueva” empresa tienes que adaptarte a lo “nuevo” y lo nuevo es : cada cual lo tiene ante sus ojos, ¿firmamos?... yo firmaría una salida del Manicomio, y los cohetes ya vendrán más tarde…¡cómo es este mundo!

Sigo intentando recordar una charla que tuve con El migas en la que nos fundimos una caja de puros. La verdad es que hablamos de lo que a mí me interesaba: mujeres y marxismo, pero no el de Groucho, sino el del otro, que también era un personajillo. ¡Claro! Lo primero que choca a alguien que lee a Marx o algún resumen es que abogando por una lucha contra las desigualdades extremas se permita decir que lo que mueve el mundo es el dinero-capital, ¿es eso esperanza? Cuando no es el equívoco entre materialismo e idealismo…

El migas: ¿y el amor?
Yo (pensando en la Sagrada Familia): el mundo está hecho de buenas intenciones
El migas (probablemente pensando en regalos) ¡pero la intención es lo que cuenta!
Yo: (removiendo mi cabeza entre Nietzsche y Bob Dylan): y las guerras, ¿con que intención están hechas?

Confieso que El migas estaba más interesado en hablar de chicas. De una en particular. Yo la verdad no tenía ganas: Cazadora de macho vino un día a mi casa, abajo, y la vi tocándose el vientre. En el momento no supe verlo que me quería decir… algo me dio una pista: lo que yo llamo ahora “uno de los amarillos” Por lo visto Levi-Strauss había llamado la atención sobre este suceso (“fenómeno”): “cuando hay una relación de parentesco cosanguínea…”. El caso es que me fui de allí, con ganas de mirar hacia atrás y me senté en un banco de la avenida con la cabeza totalmente levantada y los ojos mirando hacia arriba, sin saber qué hacer. Ya me había pasado una vez en presencia de La princesa interminable, incluso la vi con un carrito y vino a darme la noticia, pero en ese momento yo no lo creí y todavía hoy no puedo creerlo, literalmente. Cazadora de macho y La princesa interminable se hicieron amigas cuando yo me fui a Andalucía. Me vi con La princesa interminable en el autobús uno de esos puentes que le permiten viajar a uno y me habló de desfase, pero yo notaba desafío, justo cuando la lucha de los estudiantes despuntaba. Atrás quedaba un retrato desnudo, las poesías de Erich Fried que yo le recitaba cuando ella quería o aparentaba querer dormir y su desconfianza hacia mí cuando yo le decía que no me importaba lo que hiciera con este o con el otro. Además, su mirada cuando salimos a protestar contra la privatización de la enseñanza, su mirada cuando la policía golpeaba a dos estudiantes.

Reconozco que El migas tiene ahora mucha más suerte que antes y mucha más suerte que yo, pese a llevar renqueando las oposiciones y la beca: no para de viajar con su novia y ha ganado ya algún concurso literario. A mí, por ahora, se me han negado los premios.

Mi pasión por la escritura es culpa de Rimbaud y durante un tiempo lo imité y me obsesionó el por qué de su abulia poética tras su temporada en el infierno. Reconozco que hay muchos guiños en mi poesía, aunque a nadie le importe.

(Recuerdo aún una de las versiones del Así hablo Zaratustra, que perdí yendo de un lugar para otro: “Entre gesticulaciones y guiños El Último Hombre…” mientras que en otra versión se hacía referencia al “parpadeo” únicamente, del “Último Hombre”, al tiempo que, igualmente, se preguntaba “qué es amor, qué es deseo, creación, anhelo, estrella, esperanza…”. Me parecía la voz de Nietzsche la de un asceta. Pero sin duda “bien hiciste en marchar de las montañas y buscar compañeros”)

Los cafetines y teterías de Granada son fenomenales para arrancarse en reivindicaciones. Por ejemplo, yo reivindicaría el hecho de que mientras se habla de política, la de la calle y la del parlamento, aunque esta me interese menos, una pareja se besase y no que le cortara el rollo. Yo me río a dentelladas y por si a alguien se le ocurre algo: “soy un cachorro de león” que se asusta de un niño.

Fui un niño al empezar mi periplo en Granada. Lloré con Ulises y sus muertos más de lo que he llorado con los míos. Pero antes una profesora nos había bautizado a Águila veloz, El migas y a mí como “los bajos fondos”. Me había dejado crecer el pelo y parecía sacado del Raw Power de Iggy and The Stooges. Me requetesobaba el pelo hasta arrancármelo. Águila veloz y Platero de río me decían que por qué no me lo cortaba o me lo recogía, que por qué no paraba más en casa… para compensar un día traje una bolsa llena de marihuana que me había regalado una compañera de carrera. A todo esto –no lo he dicho- estaba estudiando Filosofía… no parabamos de reírnos. “¡Verdes, mis venas son verdes! ¡Todo mi cuerpo es verde!”. Poníamos casi siempre el Vagamundo para reírnos. Yo me quedaba muchas noches desvelado escribiendo y fumando. Fue así sobre todo durante el segundo cuatrimestre. Durante el primero recuerdo que ya empecé a saltarme algunas clases, sobre todo las de Lógica… prefería leer La ideología alemana, a Nietzsche, a los poetas griegos arcaicos y a Althusser… estaba metido, como ya he dicho, en todo el jaleo de la lucha contra la LOU. Fue en una asamblea donde Medias multicolores me dio su teléfono.

Una vez que la casa era para nosotros, y Medias multicolores y yo estábamos desnudos o semidesnudos empecé a masturbarme mirándola hasta que ella se decidió…

“Te regalo mis pechos”, me había dicho en una ocasión La siniestra inofensiva. Tenía un cuerpazo. Me preguntó un día por el pub La isleta y fue por esto por lo que sospeché que era puta. No recuerdo haber estado nunca allí, pero sí en La gaviota, de niño, tomándome unos zumos y hablando con las trabajadoras, que, al parecer, viven muy cerca de mi barrio. Me sorprendió también que una chica guapísima, en el autobús, yo de camino a San Juan y ella al D´Angelo me mirara así y me sacase el dedo. Había estado también en Don Pepe, el segundo año: no bebí, no me corrí y apenas sí tuve trato con La solitaria caribeña, pero me pareció ver a La siniestra inofensiva tapándose la cara. Al salir, unos chavales se burlaron de mí. Caminé por la carretera y ésta se tornó un laberinto de luces, vías y coches del que me fue muy difícil salir. Otra vez un amarillo. Le comenté a mi psicóloga, ya en Alicante, que había alucinado, pero lo cierto es que debería volver al lugar para ver si realmente aluciné o qué pasó…

Otro día, con La siniestra inofensiva y El meloso sorprendido, que asistían por las tardes a las clases que sobre El nacimiento de la tragedia y Nietzsche se impartían, me pasó de nuevo, ante el miedo de El meloso sorprendido, que me sujetó como si fuera a hacer algo peligroso. En realidad es todo lo contrario: cuando me ocurre el vulnerable soy yo. Caminé de nuevo a la Residencia, donde podría tumbarme y esperar a que se me pasase. Este amarillo me ha jugado muy malas pasadas. Ya las contaré.

No he contado nada de Íntima mañana. Otra chica preciosa, ligada al marxismo-leninismo, pero muy abierta a la renovación. La vi por primera vez gracias a Serpiente voladora, su novio, que asistía a clases de filosofía -¡el muy chalao estaba haciendo dos carreras al mismo tiempo! La vi por primera vez en Ciencias, con una sonrisa que me confundió -¡tan serios eran los comunistas de Granada! -. No habíamos acabado de saludarnos cuando vinieron las preguntas de parte de los dos, sobre las juventudes comunistas, estas y aquellas, la división del movimiento comunista y el estado –sobre todo la participación- de las Asambleas de Estudiantes. Me demostró en seguida su inteligencia…

Sobre la Granada estudiantil pendían, rondaban y flotaban varios debates: materialismo-idealismo, conductismo-escuelas psicoanalíticas, LOU SÍ-LOU NO, Primacía de la práctica- Avanzar en la teoría, Amor libre-pareja clásica, etc.

En una de estas discusiones es como se conocieron El caído y El meloso sorprendido. Se notaba que eran audaces… en una conversación, casualmente, entre comunistas de diversas juventudes (de Sanlúcar, de Nerja, Córdoba y yo, de Alicante) es como conecté con El caído, dulcemente verborraico. Conseguí que dos de ellos vinieran a nuestras reuniones que, por primera vez en mucho tiempo, según me contaban Pasión que planea (secretaria de las juventudes) y Olfato fino (futura secretaria), eran abiertas. De allí sacamos la idea para un encierro en lucha contra la LOU, previamente se habían sucedido las asambleas en las Facultades y unas cuantas juergas. Nos llegaban voces, de distintas procedencias que empezaban a comparar nuestra lucha con la de Mayo del 68 o con las de México. Todas las juventudes lo vivían como una exageración, aunque tuvo sus similitudes… eran principalmente los de Magisterio y Bellas Artes, que estaban como quien dice: “en una nube”, aunque -¡es cierto!- luchaban junto al resto de estudiantes. Previamente al encierro, en el que un camarada: El amigo de lo imposible había dado una charla. De mis juventudes: El risueño ciclista (experto en hacer mojitos), El bailador punki, El borracho de letras y un obrero de la construcción que marchó pronto a Canarias.

La verdad es que yo empecé a moverme desde el primer día, antes incluso de que tres de estos camaradas llegaran a la ciudad. Me presenté ante el partido sin esconder mi alegría. Me dijeron que debía ser más serio. Y así fue con la CUDE, que, por otra parte me decepcionó desde el primer momento, pese a lo cual decidí luchar con ellos. Era lo que había y yo no tenía fuerzas como para montar nada alternativo. Estaba la CNT, a la cual yo guardaba un gran respeto. Les invitamos a venir a las Asambleas y no sé si alguno vino. Un chaval de la CUDE me dijo que ellos no participarían mientras hubiera “autoritarios”. Yo resoplaba por estas viejas discusiones y no encontraba ningún alivio y menos solución. Con todo, cada cual ocupaba un lugar, y fíjense cómo sería la efervescencia en Granada que, antes de que la vela se apagase por un tiempo, la UCE hizo aparición como siempre que una lucha está en alza. Recuerdo que una chica de la CUDE, con inquietudes más allá de lo estudiantil, me preguntó qué opinaba sobre la UCE, y yo simplemente le comenté que “me daba mala espina”. También estaba el Sindicato de Estudiantes…

En mi casa, aprovechando algún descanso, leía a Leopoldo María Panero, e incluso se lo recitaba a Águila veloz, que se sentía torturado. Todavía recuerdo su comienzo : CANTO A LOS ANARQUISTAS CAÍDOS EN… y algo de un Hombre Amarillo. En el encierro, dando la nota, no se me ocurrió otra cosa que recitar Ma mére, mientras El borracho de letras recitaba aquel poema de Juan Gelman que dice algo así como Un endecasílabo no puede acabar con una dictadura, mientras los de las otras juventudes, acertando más, leían a Bennedetti.

En nuestra casa no paraba de sonar Mago de Oz, los Who, Genesis, Aute y Silvio Rodríguez (que le gustaba y del cual no paraba de hablar El risueño ciclista). Fuimos dejando todos de hacer las tareas domésticas. Un día, debido a pequeñas rencillas Águila veloz amarró una cuerda al pomo de mi puerta que, por cierto, era la única que no tenía cerrojo. Se la devolví otro día con lo mismo, mientras Platero de río reía y decía lo que era evidente: Ojo por ojo… Poco tiempo atrás habían disfrutado haciéndome cosquillas hasta dejarme muerto de risa en el suelo. Yo iba construyendo un poemario que, con los años, tomaría forma: Ciudad arrojada.

Vivíamos al lado de unos senegaleses que, tal vez, fueran los mismos que encontramos bailando El bailador punki y yo, celebrando la clasificación de su selección para semifinales del Mundial. Estábamos en la avenida céntrica y a ambos nos apetecía irnos con ellos, pero sólo uno entendía algo del castellano, así que optamos por irnos. Justo fue allí que El bailador punki huyó, después de haber vomitado, de una chica que era simpatizante. El caído y yo dimos otra vez la nota persiguiendo a ambos.

El bailador punki, El caído y yo, otra mañana que, al modo en que nosotros lo veíamos, no había nada que hacer, pillamos una bellota y nos la fumamos entera. El bailador punki se fue “rayao” –era la excusa- y El caído no paraba de moverse de un lado para otro con la canción “Who are de brain police?”, repetida ni se sabe cuántas veces. En estas que El caído se raya también y coge un cuchillo de la cocina y me lo pone en el cuello por la parte contraria al filo. Le digo: “para, ya está bien”.”¿Qué hacemos, nos damos una vuelta?”. El caído tenía una forma peculiar de mostrar su desagrado ante lo que le decía cuando estábamos de coña, como un perro risitas asqueado. Aun me ronda un paseo en que no paramos de cantar a Extremoduro e improvisábamos punteos y riffs, aunque él me decía que todos eran de La polla y de Barricada.

Aún recuerdo que yo hacía mamaícas de nano, sobre todo a Estrella de invierno y Estrella de invierno a mí, cuando estábamos con La gitana blanca, pero se me fue la costumbre. De nuevo en Granada sentí el deseo de probar y besar a un tío, a más de uno. Sin embargo, cuando El meloso sorprendido nos dijo al Bailador punki de ir a la mani por los derechos de los homosexuales -¡y bisexuales!-, yo reaccioné con un “ya tengo bastante”, que interpretó cada cual a su manera. El caído se rió, El bailador punki se volvió a ir rayao y El meloso sorprendido decidió ir solo. En mi armario siempre ha habido telarañas y a mí con los arácnidos no me gusta dormir. Pero todo ese jolgorio multicolor tampoco ha ido mucho conmigo. Y eso que las medias-calcetines de Medias multicolores me encantaban y no me negué a que se hicieran banderas de muchos colores con las letras de la CUDE. Por lo visto también era el momento de ese destape, que yo viví en la intimidad, aunque más de uno me sugería cosas, no sé si porque salí en la tele con el cabello suelto en una mani de Medias, hablando de obreros y estudiantes y con una cazadora brillante -¡pero sin lentejuelas!-.

La verdad es que lo que más me apetecía, avanzando el primer año era sentarme a la mesa con un porrito y escribir. Dos cosas lo hacían posible: la lejanía de mis padres y la permisividad que había en Granada con esto del hachís. Recuerdo que había ido más de diez veces a la gitana a pillar costo, yo solo o en compañía. Las cosas se fueron complicando: la policía cargó en la Fiesta de la Primavera, vigilaban El Cebollas contra los botelloneros, se comentaba que iban a por la gitana, los yanquees dando por culo con más guerras, el desastre ecológico en Galicia. Y por mi parte mis padres azuzando, yo sólo para organizar las juventudes y El caído y los demás de Filosofía que desaparecían cuando más se los necesitaba. El hombre de la pipa, que notaba que me costaba hablar, que estaba decaído me decía que si lo necesitaba pidiera ayuda. Pero ¿qué clase de ayuda podía pedirles a ellos, si lo que me ocurría es que no le veía sentido a lo que hacía en Filosofía y, además, pasaba mucho tiempo solo ocupado únicamente en mis pensamientos, lo que me impedía concentrarme en, por ejemplo, sacarme la asignatura de Historia de la Filosofía Moderna que dominaba bastante bien-es Descartes sobre todo-?

Yo no dudaba de mi existencia, pero quería dotarla de un sentido, e, incluso, de un destino

“el porvenir es largo”, había dicho Althusser al final de su vida, pero también: “el socialismo es una mierda”, en un viaje que había hecho anteriormente a Granada

“para que la luz sea algún día para los más, para quienes se niega el día… Reforma, Libertad, Justicia y Ley… Emiliano Zapata…” Había estado escuchando literalmente extasiado el disco de Manu Chao en casa de El bailador punki, y dormí allí. A la mañana siguiente se nos hacía tarde para el autobús de Sevilla. Una marcha antiglobalización. Allí volví a ver a mis camaradas de Alicante y tuve la oportunidad de gritar algunas consignas de otros partidos, y ellos las nuestras, lo cual me movía a pensar que en algo avanzábamos en la unión.

Algo curioso: cuando terminó la mani, volví sobre mis pasos y entré en una tienda. Encontré allí horchata e invité a El bailador punki y los demás. Fue ahí donde El chino espumoso intentó que me abriera a él.

Pero es hora de hablar de las chicas del pasillo. Hace viento, como hacía entonces. Frío. Una de ellas acude uno de los primeros días de mi segundo año a mi puerta y me ofrece un canuto. Pensando que este curso voy a ser más comedido, lo rechazo. Suspiro y cierro la puerta con cuidado. Pero, de nuevo, a la semana, me entran ganas de fumar y me recluyo en mi habitación con algo de costo, lecturas de la carrera, algo que he cogido de la biblioteca y ganas de escribir.

Las oigo entrar y salir, y cuando yo me decido a salir resulta que dos de ellas son de Elche y conectamos con aquello de Bola de Drac. Pero de nuevo situaciones extrañas: entro a la habitación de una de ellas con tres o cuatro chicas más, presentaciones, lo típico… y entra un chaval que finge “tener pluma” diciendo una serie de barbaridades terribles. Yo sonrío a una de ellas como diciéndole “¿y esto, qué es?” El chaval se va y me preguntan que si tengo novia y yo contesto rotundo que paso de novias pero tampoco voy de aquí te pillo aquí te mato: libertad, respeto mutuo y punto. “¿Pero eres gay?” Yo hago ese gesto tan típico de Platero de río, que se podría describir como “lo que me dices es incomestible” o “¿qué más hay que tragar?” Ahora sería capaz de explicarles mejor lo que opino de todas esas preguntas de buenas a primeras, yo soy bisexual, pero, si no tengo confianza con una chica -¡o un chico!- no le voy a decir que también me gustan los chicos. Creo que algo se lo dejé claro otro día cuando, en el cuarto de una de ellas, cuando las demás se fueron, me tumbé en su cama y le dije que qué hacíamos. Yo no tenía ni pizca de ganas de follar, pero tampoco pienso que fuera de “calienta coños”, porque ella me contestó con una voz dulce, como de querer comprarme. Le dije: “Bueno, nos vemos otro día”. Yo no descartaba que fuésemos amigos. Al siguiente día que nos vimos, ella continuó con el temita: “plumas”, me decía. Y yo la sonreía y hacía el gesto de llevarme para atrás el pelo… de nuevo el ojo por ojo, pero, sepan entenderme, ella sólo sufriría en su soberbia o en su orgullo. Casi todas las chicas que conocí en la Residencia necesitaban sufrir en esa parte del alma, casi todos eran un tanto pijos. Con todo, algo amigable hablé con dos chicas que eran de Málaga, una de ellas tenía un cuerpazo pero estaba como una cabra –aunque a veces se le veía más tranquila-, en cuanto a la otra chica era guapa, un poco gordita y tuvo un bajón emocional por el fallecimiento de un familiar. Recuerdo que la escuché mientras los dos suspirábamos. “¿Tú que opinas?”. “Por esto pasamos todos, ¿no?”, le dije. Y le dejé a entender que por lo que me contaba nada más se podía hacer. Esto, como me dijo El caído, los andaluces lo resumen con un “no somos nadie”. Me distancié de la discusión acerca de si Dios existe o no, pero le dije que el alma es inmortal, o al menos así lo creía. Para mí, la confirmación de esto me vino cuando al año y medio de morir mi abuelo, escuché su voz “Fonsele…”

Yo lloraba casi por cualquier cosa, tanta esperanza tenía por el buen rollo que se respiraba. El meloso sorprendido estaba conmigo en esto. Nos recitó un poema –recuerdo la palabra “miel”- con que, decía, había conquistado a una chica. Estaba allí El profundo guitarrista, del que no he hablado aun, que miraba el espejo de la calle estrecha donde yo sospechaba que no era bueno hablar demasiado por si nos oían ¿Yo me guardaba demasiado?, ¿tenía un miedo que no era “normal”? ¿fantasmas? ¿qué podía ser?

Un episodio de “grave sinceridad” tuvo lugar para mí con El meloso sorprendido y su chica, de espectadores. El caído me dijo que acercarse a él en estos momentos era como acercarse a un puercoespín. De nuevo tenía ganas de actuar. Tal vez de torturarme un poco. La verdad es que la última vez que había estado con él había permanecido callado y eso a El caído lo emparanoyaba porque yo, con mi máxima sinceridad, le había dicho que si quisiera podía joderle, pero no lo iba a hacer jamás porque poseo bondad e, incluso mi ira es bondadosa, así la que saco con mis padres es por su cazurrería y su estupidez, sus prejuicios: esas cosas. No lo iba a hacer contra él.

Sin embargo, hay tantas cosas que todavía no entiendo, como aquella vez que El meloso sorprendido, El caído, El fumador virginal y yo, con los que días antes había disfrutado e incluso nos habíamos puesto un nombre Los cuatro jinetes del apocalipsis decidieron que lo propio era fingir que yo era puto y que me tenía que pasar por la piedra un tipo allá por Jardín del Triunfo.

Unas cuantas cosas me habían pasado en Jardín del Triunfo. Recuerdo que El caído me dio una muy buena lección al ofrecerle a un mendigo una bolsa de gusanitos “Coge, coge. Ves –refiriéndose a mí- no pasa nada”. Yo estaba más pendiente de lo que se decían dos chicas: una polaca bellísima y una simpatizante de las juventudes. Pero ya estábamos en desbandada. Era en Jardín del Triunfo donde se hacía el mercadillo hippy, donde las batucadas, donde los “mochos”, donde El guitarrista profundo y yo vimos aparecer a dos flipaos en plena ceguera de monguis, donde, en mis últimas horas en la ciudad se tejía un nuevo futuro a partir de diversos grupos…

Debo decir que disfruté pronto de la compañía de El guitarrista profundo: uno de tantos días de juerga, en un puntazo, El bailador punki, El caído y yo nos pusimos a correr a toda mecha por el “pasillo” que atraviesa Ciencias hasta llegar a su piso. Allí estaban La isleña afortunada, una amiga de ésta y la novia del Guitarrista profundo. Todos nos hacíamos los tontos, La isleña afortunada estaba aplatanada y El guitarrista profundo tocaba su instrumento. Recuerdo que me llevó –y nos llevó- a ver su habitación. Ahí estaba el genial invento: una cama (el colchón) tendida en el suelo, protegida por una especie de mampara. ¿A quién se le ocurriría preguntar por qué? Recuerdo que otra vez que fui a ese piso, obsesionado tanto con la película como por el disco –el del 73- de Quadrophenia, puse la canción Bell Boy y me puse a bailar –en realidad andar- como Mick Jagger por el poco espacio del salón hasta que El bailador punky me dijo que cortara el rollo. Y nos fuimos.

Hay algo que me toca la moral, y la mía es de las que pisan Alcoy: el concierto de Extremoduro en Granada era la noche anterior al juicio que tenía pendiente por unas pintadas y comentarios que había hecho delante de la policía. No eran las primeras pintadas que hacía. Ya en Alicante hice algunas y, sí, alguna polémica como CCOO=PP en su misma sede, y otras tantas que han pasado a mejor vida, aunque hay una que perduró bastante: PALESTINA: ¡VENCERÁ!, allí en la Estación de Renfe. En Granada todavía –creo- perdura aquella que recordaba al Quijote. La de Miguel Hernández la borraron pronto. En cuanto a las dos que hice cuando me detuvieron: GLOBALICEMOS LA RESISTENCIA y AL PARO TU PUTA MADRE no sé qué ha pasado. La segunda me la criticó hasta el partido, pero conservo un recuerdo bellísimo de una camarada, que, aunque aparente contradecir las tesis del materialismo histórico es veraz. Me dijo: “la Historia se repite, allí mismo, con tu misma edad y en plena lucha me detuvieron a mí”.

No fue lo único que hicimos: yo iba con un simpatizante y con El guitarrista profundo, que habían decidido colaborar. El ciclista risueño se desligó y El bailador punky y El borracho de letras fueron a tirar globos de pintura roja contra el INEM. Nosotros nos situamos justo en aquel que estaba enfrente de la Residencia de Estudiantes y  junto a un cuartel militar, sin vigilar bien, de modo que un coche con secretas se cruzó en nuestro camino y vino la policía. Nosotros –y especialmente yo- como pipiolos, nos pusimos a hablar con ellos como si nos fueran a perdonar. Ellos nos seguían el juego: “si queréis protestar, ¿por qué no creáis un partido?”. “¿Para qué, para que lo ilegalicen como a Batasuna?”. Error grave por mi parte, porque no hacía mucho tiempo ETA había asesinado a dos policías. Así que lo anotaron. Yo entoné el meaculpa para desligarlos a ellos, que no pertenecían a las juventudes. Me llevaron a comisaría, etc. etc. Dormí allí y a la mañana siguiente le pedí al juez delante del abogado de guardia que quitase lo de Batasuna, argumentando libertad de expresión. Cuando salí a la calle me esperaban tres camaradas. Les conté la historia como pude: estaba cansado físicamente, pero feliz de salir. Me reí a destiempo y El hombre de la pipa se cabreó. No fue hasta el año siguiente, cuando me invitó a comer, y, en medio de unos vinos, cuando volvimos a compadrear. Cuando llegué a mi casa Águila veloz y Platero de río estaban a punto de irse a Alicante, mientras yo opté por quedarme. Llamé a mis padres y recibí uno de tantos: ¡cómo! ¿por qué te pasan a ti estas cosas? ¡mi alma!”. Es muy difícil distinguir decepción de preocupación en mi padre, y muy jodido para mí el haber dependido emocionalmente de mis padres en algún momento. Apuesto a que su secuencia mental es: estoy preocupado constantemente porque cumpla con las normas sociales y no decepcione a las autoridades porque esto equivaldría a un no futuro para mí.

Umm, ¡qué bueno ese tinto con fanta limón!, ¡aunque sea invierno! Eso y el bocata de pinchitos empezaba a echar de menos. Suerte que mi padre siempre ha sido un excelente cocinero, pese a esas costumbres educativas que impiden a los que no tienen tiempo que perder o viven a otro ritmo o a otras horas estar en paz con quienes convive. “¡Esto no es una pensión!”. “Papá, si quieres me hago yo la comida”. Ante esta pequeñez ya topaba con un muro. Yo no entiendo cómo mis padres no están deseosos de que nos vayamos mi hermano y yo. Así podrían hablar de sus cosas, hacer el amor… cuando pienso en estas cosas recuerdo la canción de My generation de los Who y en serio que me entra la tristeza… según ellos me decían “lo importante no es que trabajes pronto, sino que estés ´centrado`”. Curioso palabro ante el cual yo me sonreía y daba media vuelta: “Sí, mamá!”, pensando en ¿cuál es el centro? ¿se refieren a las aburridas clases? ¿se refieren a las tareas de casa? ¿a las cosas porque yo lucho? ¡Yoquésé!

Hay que pasar por el aro, parecen decirnos los Héroes de la Transición, e incluso algunos que no tragan con esta monarquía militarizada no aceptan el consumo de cannabis y no saben qué hacer cuando sus niños muestran “signos” de sexualidad -¡y ni siquiera tienen porqué ser relaciones homosexuales!”. Yo he visto un gran amor, pese a sus peleas, de uno de mis hijos –aunque yo no lo educo- con un niño gitano. Los niños sienten un gran amor y este es sexual, exactamente como el de los mayores, pero con menos potencial, se entiende. La pubertad es, en parte, un engaño: los Sioux celebran no ésta mediante un ritual sino la primera vez que un niño suelta una carcajada (claro, los mayores deben oírla). Recuerdo con gran ternura una vez que me reí a mandíbula batiente delante de mi madre, yo le dije: “mami! ¿qué es la virginidad?. “Ay, calla”. “No, ¡no! Es lo contrario a que te metan la pilila por el chocho” Pues…” “Pues como te vea yo…” “Fue con –[La gitana blanca] ¡ala! ¡um!, y me eché a rodar por el suelo de la risa: había cogido una botella de vino que estaba abierta y con una cuchara me había bebido unos cuantos sorbos. Mi madre me daba patadas para que levantase. No recuerdo qué ocurrió después.

Esta historia me recuerda cada vez más a las de Mohamed Chukri. Compré un libro suyo el segundo año. Hay temporadas que sólo me interesan los poetas llamados “malditos” o locos –acusados de demencia o algún trastorno- o los escritores de izquierda. No he salido de ahí en varios años y no he notado a faltar nada, aunque lo cierto es que anteriormente había leído libros como Robinson Crusoe, El Quijote, El lazarillo, La metamorfosis de Kafka, El túnel de Sabato, Cien años de soledad, Un mundo feliz, 1984, El Gilgamesh, La Ílíada, La Odisea, apartir de la cual casi sólo leí poesía…

Yo notaba como si las nubes bajasen hasta el suelo y una “catarata puesta del revés”. Cuando se nos pasó el cebollón El caído nos dijo que saliésemos a buscar tías. Águila veloz: “¡venga! Y yo iba a decir venga también, pero vi sus caras babeando y con unas ojeras terribles y les dije: “¿pero vosotros nos habéis visto?. Águila veloz: “sí, mira, ahí estás tú, ahí estoy yo…”. Mientras El caído recobraba la risa. “Un mmommento, un mmommento”, dije yo, “vamos a caminar y si pasa alguna tía le preguntamos la hora o algo”. Y me hicieron caso. De camino a ninguna parte nos encontramos con una pareja que llevaban un balón desinflado y nos lo pasaron. Los tres intentamos hacernos toques, pasárnosla. Yo dije: “eh, un partidico”. “¿Aquí en la calle?”. “Venga”. Pero los propietarios del balón se retiraban a sus casas. De camino de nuevo a ninguna parte, decidimos que lo mejor era que “esa ninguna parte” fuese nuestras casas.

A la mañana siguiente tenía un catarrazo y llamé a mis padres para que me recogieran. Ya era verano, el verano en que Empastes a destajo me daría la tabarra. Había aprobado dos asignaturas e iba a estudiar estas vacaciones para sacarme cuatro más. Al principio me levantaba temprano para estudiar a los Presocráticos, perderme felizmente en toda esa serie de fragmentos y en mis propias teorías. Al poco tiempo ya dominaba desde Tales hasta Heráclito, pero me quedaba hasta Demócrito. Me cansé de estudiar. Debí hacer como Aliento divino –un amigo del bloque donde veraneaba mi familia-: estudiar a partir de agosto, para no cansarse. Estuve mirándome los libros sobre Aristóteles y algo se me quedó. También a última hora leyendo El Nacimiento de la tragedia de Nietzsche que aprobé con un cinco. Y, bueno, la cuarta asignatura que debía prepararme ni siquiera la elegí. Debía ser Ética, y de echo recuerdo haber leído el libro que nos mandaban (de cuyo nombre no quiero acordarme: eso no me ayudaría a vivir mejor) antes del verano.

Hay muchas ideas que, bien filtradas ¡pero filtradas en libros! desarrolladas, elaboradas permiten leer a los clásicos sin que estos figuren como autores del libro, o, al menos, te pueden dar herramientas para escribir y discutir…

Buff, cuando leí a Stalin en la antigua sede del partido en Alicante qué miedo me dio, sabiendo algo de la historia de Rusia y la Unión Soviética, vaya con el jesuita :D

Aun recuerdo –perdóname- la pregunta imbécil que me hizo una profesora: “de haber vivido en los sesenta/setenta, ¿dónde te hubiese gustado vivir, en Estados Unidos o en la Unión Soviética?”. “Déjame que calcule… ¿cuándo fueron los Juegos Olímpicos de Los Ángeles y los de Moscú?”. Una chica: “¿y los de Montreal?”

París, Los Ángeles, Viena, Praga, San Petersburgo… ahí me gustaría haber ido cuando más brillaban, ¿por qué me tiene que interesar vivir en un país enfrentado a otro? Con todo, muchos viven en países así y no lo han buscado, y se sienten patriotas.

Pero la pregunta resultó no ser tan imbécil. Me volvió a asaltar un día cuando mis camaradas de Granada pusieron una foto de las juventudes cuando viajaron en el 82, un año antes de nacer yo, etapa de transición en la Unión Soviética, o de relevo. Incluso se apuntó uno de la Izquierda Abertzale. Me reía de esto con un chaval de Almería un día en que organizamos una fiesta con mojito. El chaval me comentaba que teníamos que tener cuidado con el tema de la nación o nacionalidad andaluza, ya que los almerienses ni siquiera habían votado sí al estatuto de autonomía. Yo de esto nada sabía, pero quería ir al detalle: ¿y en las Alpujarras almerienses?

...yo tampoco sabía nada del Estatuto de la Comunidad Valenciana hasta que lo estudié de unas oposiciones para funcionario. Algo más sabía de la Constitución. He tenido más de un debate con camaradas de mi partido sobre si pedir la aplicación de la Constitución sobre los artículos de vivienda y trabajo o rechazarla por entero debido, principalmente al papel que juegan el rey y el ejército y por ser esta aconfesional –en la práctica católica- y no laica. Leí la Constitución Republicana, la del 31, por primera vez en el 99 y es cierto que de haber república en España, ésta debería modernizarse sobretodo en el tema del derecho a la autodeterminación, sino la izquierda siempre arrastrará sobre sí críticas –muchas de ellas feroces- desde Euskadi y Cataluña. También con respecto al sistema de “Salud” Mental.

Entraba también en otros debates: ¿nos presentamos a las elecciones, lo rechazamos o pedimos el voto en blanco? Está el hecho de que la mayoría de españoles -¡que tiene derecho a votar!- vota en unas elecciones –ojo con Euskadi-. Pero, y si fueran mejores cualitativamente hablando, los que no votan? ¿y si no son unos pasotistas? Parecíamos decirnos entre nosotros que no era tan sencillo, que ni es gente pasotista ni anarcosindicalistas que pidan la abstención –activa o no-. Puede que simplemente no saben a quién votar o que no les convence ningún partido ni tampoco el voto en blanco. Así, de paso, un día de fiesta en el que uno se queda descansando o viaja a alguna parte. “Sí camaradas, nuestra existencia es triste –yo lo digo con ironía-, ¿y si montamos un burdel, plantamos cannabis… ya saben, a lo prohibido?”. “Bueno, ya me callo…”

Mi psicóloga me decía: eres inadaptado, pero no revolucionariamente inadaptado. Claro, ella se refería a que tenía que hacer la revolución en mí mismo. Yo pensaba más bien en hacer la revolución social, ¡¿a mí de qué me tienen que curar?!

Disfrutaba de mi psicóloga cuando me contaba historias sentimentales a cerca de revolucionarios latinoamericanos. Una vez eché a llorar con la historia de un tupamaro al cual encerró la dictadura en una habitación oscura y estrechísima y fue apuntando con letras pequeñas en trozos de papel una obra de teatro ¡que luego se estrenó! Ella me prometía que era un hecho verídico y que posteriormente el tupamaro reconoció en la calle a uno de los policías que le había vigilado ¡por la voz! Historias así no se oyen todos los días. Pero cuando empezaba a analizarme y yo le hablaba de esta chica y de aquella y de hijos ¡incluso de que Freud hablaba del himen en uno de sus libros! no me creía y hablaba de transferencia, que es el rollo más macabeo que se ha inventado teórico alguno para engrosar sus arcas. Ahora me río de esto de una forma que probablemente no le gustaría… o quizás sí…

Mis padres se convencieron enseguida de que era un enfermo mental. Yo intento pensar según su lógica o algo que se parezca: “el chaval es extravagante, se ha metido en mil líos, no parece respetar las convenciones y ¡el clásico!: rebeldía contra toda autoridad. Enfermo mental… ¿alguno de ustedes conoce algún virus o bacteria que ataque a la mente? Si es que la mente se puede estudiar, tiene entidad o categoría científica y además, no la asimilan directamente con cerebro, porque yo pienso que en la práctica es así: con las trepanaciones y las lobotomías. Pero no es así con un tumor en el cerebro, a alguien que sufra de esto no le medican ni con antidepresivos ni con antipsicóticos ¡ni le hacen electroshocks!

Lo que tenemos en común todas las personas son las emociones, que pueden ser de amor, odio o angustia, siendo esta última provocada por la deseperanza o frustración... El odio sin embargo provoca el enfrentamiento, la destrucción, pero puede ser cosa de un acto puntual como el enfado o el desprecio. La angustia lleva a la inhibición, a la parálisis emotiva. Todos hemos experimentado estas emociones y estos sentimientos, lo que nos distingue los unos de los otros y todos nosotros de los animales es su duración e intensidad. En cuanto a la indiferencia, es una de tantas formas de desprecio. Y la apatía y la abulia proceden de la angustia. Para enfrentar la angustia del día a día hace falta conciencia… del qué somos y del a dónde nos dirigimos…

Aún trato de dilucidar cuál fue la canción que, a todo volumen y cantándola yo en mi cuarto de la residencia, había “matado” a esa chica de al lado que estaba como una cabra: pudo ser “Behind blue eyes”, “Ready for love”, “Climbing up the walls” o “Dirt”, tal como a mí me había pasado con la poesía que recitaron ellas (“Oh hombre, presta atención” de Nietzsche). Aún trato de dilucidar cuántas rayas de coca esnifé, pero esto es mucho menos importante. No fueron muchas: entre cinco y nueve. Sí, lo tengo muy oscuro. Sin embargo recuerdo perfectamente el efecto de la primera, cuando, al salir del coche de un compañero de carrera, donde también estaban El caído y El meloso sorprendido, miré el paisaje y el horizonte y me pareció éste mucho más brillante de lo normal, mientras que yo parecía flotar. Avancé unos pasos y caminé por debajo de una pared, en lo que parecía ser un pequeño balcón en medio de la montaña, con un “paseíto” por debajo. Bastante tiempo después leí que los constructores de rascacielos como el Empire State Boulding tomaban coca para perder el miedo a las alturas… la última vez que tomé coca sin embargo, me quedé tumbado en la cama mientras “viajaba”, me incorporaba y El meloso sorprendido me decía que tenía unos ojos increíbles. No conservo la imagen de mis ojos, aunque puedo hacerme una idea. Estos son verdes con luz amarilla y aturquesados con luz blanca. Ocres en la parte más cercana a la pupila. Sin embargo cuando uno toma coca los ojos cambian más allá de la luz: tienen otro brillo y parecen hipnotizar, al contrario que con el alcohol, que parecen estar hipnotizados. El cannabis es otra historia…

En septiembre, la propietaria de la casa donde habíamos vivido Águila veloz, Platero de río y yo, me dejó dormir un día allí mientras me preparaba el examen sobre El nacimiento de la tragedia. Allí coincidí con uno de los nuevos inquilinos, este conocía a Nach Scrach, que yo había descubierto gracias a Empastes a destajo. Mientras este se fumaba unos canutos y me pasaba alguna calada, yo leía el libro de Nietzsche, y me ponía a fantasear con los beatnicks, y la posibilidad de que todo el arte se pudiera estudiar como apolíneo o dionisíaco, de tal forma que ya tenía la excusa para comparar este libro con otros que habían fundado ciencias. En el examen que hice reflejé algo de esto, y no sé si fue por esto por lo que aprobé o saqué peor nota. Desde luego es exagerado dividir todo arte entre dionisiaco y apolíneo, pero tal vez es un error aún peor estudiarlo como materialista o idealista. Ha sido precisamente un marxista muy crítico quien ha avanzado, a partir de lecturas no-marxistas, que parten del renacimiento, en todo esto: así hay que tener en cuenta el estado de ánimo del espectador, la forma, el volumen, el color, el movimiento, la luz, la perspectiva y tantas otras cosas que no aparecen con rigurosidad en el libro de Nietzsche. Con todo, mientras leía ese libro, otorgué el título de sucesores de lo dionisíaco a los beatnicks.

Mientras leía el libro, el nuevo inquilino, que era de Ronda, me comentaba que iba a buscar trabajo y que ojalá tuviera suerte, porque aquí en Granada no hay mucho trabajo. Estuvimos hablando de esto y de aquello y quedamos en vernos allí mismo cuando terminaran los exámenes de septiembre. Cuando volví eran dos más, todos de Ronda, con la suerte de que esos dos eran, uno batería, y el otro guitarra, pero con estilos muy distintos. Al primero le gustaba sobre todo Radiohead y al segundo el rock urbano: Extremoduro, Sober, Marea. Recuerdo que, después de oír tocar al guitarra le dije que tenía un primo en Alicante que tenía un pequeño sello discográfico y que podíamos probar suerte. Esas navidades le pregunté a mi primo, pero lo había dejado por una marca de ropa, una sucursal o algo así.

Yo seguía cantando, esta vez a los Stooges, las canciones de Fun House, algunas también de los Yardbirds, incluso de Jimi Hendrix, pero no me llegaba la voz para éste. Compré un disco donde aparecían todas las canciones de los Animals, pero me decepcionaron la mayoría, son mejores las de la segunda etapa de Eric Burdon, pero más difíciles de conseguir (Animalisms, Here In America, Winds of Change, etc.)

Yo tenía muchas ganas de formar un grupo. Sé cantar, pero se me da fatal eso de entrar a tiempo. Yo soy de los que rescata viejas canciones olvidadas, tanto de los que escucha los 40 principales, como la música que les gusta a mis amigos. Hubo un tiempo en que estaba empeñado en que estos tenían que escuchar a los Beatles, a los catorce y quince años. Estaba flipao con Eleonor Rigby, I´m the walrus, Strawberry fiels forever y también con las canciones más épicas de los Rolling, los Who, que, a diferencia de los Stones, no perdieron la épica, como se puede ver ya a partir de Exile for main street, por muy bueno que sea este álbum -¡de alguna forma es así, después empecé a escuchar mejor!... ¡y no ser tan categórico!. También escuchaba a Génesis, a Yes y a Uriah Heep. Estos últimos tienen una canción, dentro de un álbum suyo que no está nada mal –Wonderworld- que se llama Easy Road que me hacía llorar más de una vez.

Decidí comprar todos los discos viejos de Hendrix a partir de una canción que escuché entrando a un pub de Granada – Let´s the good times roll-, y cuando me cansé del Fun House, fui a por el Raw Power, que mete una caña que no es normal. Pero esto fue ya en Alicante, diagnosticado de tal y cual e intentando pasármelo bien y desahogarme. Al igual que cuando tenía trece años, me quedaba en mi casa cantando, con la diferencia de que ahora no llevaba cascos y la música que oía no le gustaba ni pizca a mi padre: Search and destroy –una canción que denuncia la guerra contra Vietnam-, y el resto de canciones del Raw power, War pigs y Paranoid de Black Sabbath, el Transformer de Lou Reed que me había recomendado El meloso sorprendido, Yo, mayoría absoluta de Extremoduro , We gotta live togheter de Hendrix, a cerca de la cual hablamos El meloso y yo, comparándola con Voodoo Chile. También me daba por cantar delante de mis padres eso de “How do you think it feels?” Y también alguna menos cañera como Too much of anything, She´s a rainwow , We´re not gonna take it, etc.

Cantaba la canción A day in the life delante de Chino espumoso, no sé por qué. Éste me había dejado un libro que no olvidaré nunca: El libro de los abrazos, de Galeano. Le comenté que ese libro me había “salvado”. Me preguntó qué quería decir con ello y tan sólo le dije: "Esperanza”. El último año de instituto había leído en una revista de Rock a unos músicos que criticaban todo aquello de la esperanza, pero no recuerdo que propusieran nada nuevo. Lo que ellos decían es lo que mucha gente piensa, que esperanza es quedarse sentado, o intentarlo muchas veces sin éxito. Creo que ese grupo era Manta Ray. Ese mismo año salía el disco de Próxima estación: esperanza, de Manu Chao. No he escuchado ni el disco de los primeros ni el del segundo, así que no sé decir si tienen posturas contradictorias. Solo sé decir que se llame como se llame, debe haber algo, un deseo, algo que nos mueva a avanzar.

El borracho de letras me decía que tuviera “cuidado” con Chino espumoso, porque incidía siempre en lo mismo y le costaba salir de ahí. Me dijo que cuando llegó a las juventudes éste le contaba historias sobre la Larga Marcha, sobre Bennedetti, Juan Gelman, Galeano, que acabaron cansándole. Sin embargo, yo quería que me diese su opinión sobre “Que florezcan cien escuelas” y otro tanto sobre la visión que tenía Gramsci del intelectual y las diferencias entre este, Sartre y Althusser. El amante de lo imposible me dijo que era más interesante, que me iba a servir más leer a Manuel Sacristán. Debido al interés que yo notaba por parte de la gente de Granada en la literatura le comenté a Chino espumoso si hacíamos algo semejante al Círculo literario que había en Ciencias. Yo tenía la esperanza de que a estas reuniones viniera El meloso sorprendido y gente que tuviera, además de ganas de leer, ganas de escribir y de mostrar sus creaciones. Después de dos reuniones, francamente decepcionado con lo que hacíamos, le dije a Chino espumoso que siguieran sin mí. Y no fue sino en CCOO, después de recitar un poema que conmemoraba la última Huelga general, cuando conocí a El recto uruguayo, que escribía en una revista y organizaba reuniones literarias donde había un espacio para mostrar las obras de cada cual.

Hay un regalo que todavía conservo, de estos que te dan cualquier día, en un “no-cumpleaños”, en un “no-navidad”, ya saben, algo que no se espera: un recorte con una entrevista a Leopoldo María Panero. El borracho de letras me decía que tuviera cuidado con los trotskistas, que no hiciera tanto caso a los de las otras juventudes y hablara más con la gente independiente. Yo pensaba “¿gente independiente?” A los que tengo más a mano son a mis compañeros de piso. Águila veloz estaba leyendo El ser y la nada de Sartre y cartas a Riege. Mientras que Platero de río hacía sus prácticas de enfermería un tanto ajeno a las discusiones que Águila veloz y yo teníamos. Recuerdo una en que los tres participamos, era el asunto de si alguna guerra se puede justificar o no. Yo recordaba eso de Lenin “sólo la guerra revolucionaria tiene justificación” y también “la mejor guerra es la que se libra sin pegar un solo tiro”. Mientras que Águila veloz, recordando algo que le había dicho sobre Claussewick, me decía: “entonces al socialismo le interesa la paz solo para preparar una nueva guerra” ¡toma ya! Mi hermano y él me habían acusado en algún momento de ser retorcido con alguna argumentación: como cuando hablaba de que mis padres me oprimían, pero esto era el novamplus. De todas formas con palabras no íbamos a resolver nada, así la discusión terminó cuando Platero de río dijo: “bueno, en defensa sí”. Águila veloz: “¿y cuando una guerra se empieza por defensa?”. “Pues te podría poner algunos ejemplos: la resistencia en España contra Napoleón y su expulsión, la resistencia contra los nazis en países como Francia y la Unión Soviética, en la que participaron españoles…”

Así que los tres volvíamos a la paz con los cakes. Qué panzada... Algo que me hacía sentir feliz es que con la gente de las otras juventudes, Íntima mañana, El caído, Serpiente voladora y Águila veloz teníamos opiniones muy semejantes sobre La guerra civil. Le recomendé un libro de Bolloten a Íntima mañana, que junto al de Tuñon de Lara y uno que se podía adquirir en la sede de la CNT y de CGT, completaban la visión de estos años. Curiosamente ninguno de estos historiadores era del PCE, ¡pero precisamente por eso! A todos nosotros nos habían contado historias gente de este partido. A mí: El pájaro sexual, a los quince y dieciséis años, cuando leí el Manifiesto Comunista.

Tuve, con todo, una discusión acelerada con Pan de Lucena, en los comedores de la Residencia, sobre el papel del PCE, el PCUS y el POUM, que el reivindicaba. Yo tenía “respuestas para todo”. Sin embargo, no supe responderle a una pregunta: el porqué los trotskistas no se afiliaron al PSOE, que él me supo responder: porque –algo que era evidente- los trotskistas españoles no seguían esa línea de la 4ª Internacional. El porqué de esto: porque –en pocas palabras- el PSOE estaba virando a la derecha y además tenían reservas acerca del entrismo.

Durante la dictadura, la 4ª Internacional quiso que en España primara su línea principal, así que los trotskistas intentaron organizar a la UGT, al exterior y al interior de las cárceles. Mientras, de la CNT se oían voces muy dispares y el PCE intentaba la introducción, por sendas veces, de una guerrilla desde la frontera con Francia. La lucha del PSOE fue prácticamente nula. Y de nuevo floreció la lucha, la de verdad, principalmente con CCOO. Aunque, sobretodo en Cataluña, se conservaba con cariño la lucha de la CNT. Las luchas de Liberación Nacional también tuvieron y tienen su protagonismo y, parece ser, han sabido conservar su pureza ¡o sus principios! mejor que los llamados “sindicatos mayoritarios”. De todo esto hablaba con Íntima mañana y El hombre de la pipa.

Con este último, conversábamos Borracho de letras, El ciclista risueño y yo, acerca del carpe diem. Que si hedonismo, que si tal y pascual. No sacamos mucho en claro. Yo le comenté aquello de las transformaciones: camello, león y niño, que podrían servir para zanjar el asunto sin sacar a relucir una palabra que emplean unos y otros, al igual que el hedonismo. Sin embargo Borracho de letras y El hombre de la pipa no veían bien aquello de que se utilizaran animales para hablar de algo humano, mientras que Borracho de letras decía que él no se consideraba un niño mientras se divertía, que él no jugaba y no le gustaba la inocencia. Ya que él me contestaba por peteneras, sin conocer a Nietzsche y olvidando su pasado yo le contesté, sonriendo: pues serás culpable –por aquello de la inocencia-. El ciclista risueño y yo reíamos. Íbamos por la Facultad de Políticas pegando carteles.

Hay algo que me reconcome las entrañas: cuando estaba en una concentración –en la Plaza de España de Madrid- con El bailador punki, gritando “mañana, España, será republicana”, escuchando lo que decían la secretaria del Sindicato de Estudiantes y otros organizadores, me desapareció la cartera. Allí llevaba todos los documentos y algo de dinero. Empezaba el concierto y mis camaradas tenían ganas de escuchar, les pedí que me diesen algo de dinero para denunciar la perdida por teléfono, El bailador punky e Íntima mañana me acompañaron disgustados...una semejanza con mi padre que no me gustó ni pizca. Mientras tanto gente de Izquierda Castellana y de la CNT, parecían saquear el mercado más cercano. En el escenario Celtas Cortos sustituía a Ismael Serrano…

Creo que la primera poesía de mi factura que leí en público fue Como una luciérnaga. Estábamos en un descansillo del comedor de estudiantes, Pan de Lucena, El caído, El meloso sorprendido y yo. Cada uno de los tres me dijo unas palabras. No recuerdo cuál de ellos fue el que me preguntó “¿y el órgano que es?”. “Pues chico, qué va ser, un instrumento musical”. El caído: “de percusión, ¿no”. Dicen que también es de cuerda…

El cortés sabía tocar perfectamente el piano, nos colamos unas dos o tres veces en el salón de actos del instituto a tocar. Fue él, con unas notas y algo más que yo le tarareé como surgió la canción de Ramstein Klavier. Toda la letra no es mía: es en parte de un poeta sajón. Abrieron incluso una tienda de instrumentos musicales en La florida que se llamaba así, el primer o segundo año de marchar a Granada...

El disco al que más le he sacado partido es al Who´s Next, cuyo monolito recuerda a 2001 Odisea en el espacio, y sobre el que el grupo se queda muy a gusto. Recuerdo haber hecho un tanto el ridículo, al igual que lo hacía delante de mis amigos con el Revolver o el Sgt. Pepper´s, cuando, discutiendo, el segundo año, en la casa donde yo había vivido y estaban los de Ronda, en una de sus discusiones acerca de qué música tocar hiciéramos o no un grupo. Yo les dije: “Ya está, la síntesis entre lo que decís el uno y el otro son los Who, y especialmente este disco”. Se hizo un gran silencio, que me recordó al del final de una película de los hermanos Cohen, en que, uno de los protagonistas, hablando con un chico y una chica, proponía, para resolver todos los problemas, hacer un trío”. La película tiene cosas curiosas… pero no había para tanto. Empastes a destajo me hizo albergar mayores esperanzas. Yo me vengué haciéndole ver Yellow Submarine.

Hay algo en mi voz que engaña y de lo cual me advirtió mi profesor de solfeo: que tenía un registro amplio, tanto para graves como para agudos, pero –para lo que yo buscaba – tal vez demasiado dulce -¡el timbre!-. Hay otra cosa, que yo casi siempre he cantado al tiempo en que sonaba otra voz, la del cassette, así que no me di cuenta hasta que canté a capella en esas clases de solfeo de hasta dónde llegaba mi voz. Hay dos películas muy dispares que vi con mucho entusiasmo El internado y Escuela de rock. Fui niño de nuevo, y me sirvió para divertirme de nuevo con mi hermano.

Y otra cosa: le resulté hiriente a Íntima mañana y El metódico heavy me llamó la atención cuando le dije que Moby “era una mierda”. No, en realidad lo que me fastidiaba es que, sabiendo yo de música, de este y de aquel, no me hiciera más caso. Moby en realidad tiene canciones muy buenas. Cuando llegó el verano, ese mismo año, desde Alicante y, como conservaba teléfonos, les pedí sus direcciones para mandarles poesías y algo de música, para que se quedasen con algo mío. Mantuve algo de correspondencia con algunos de ellos.

Pero aún puedo contar algo más de ese año y medio que pasé en Andalucía, entre viaje y viaje. Para celebrar el final del primer cuatrimestre la peña de primero de filosofía decidió organizar un botellón, la verdad, bastante alejado del Cebollas y de Cartuja. Yo estaba en casa del Heavy metódico y, pese a que no conocía mucha gente de primero, al ser él de tercero, conseguí convencerle para que viniera. Mientras él se vestía yo leía las máximas de El crepúsculo de los ídolos: “Ahora tengo fuerzas”. Salimos de allí y, a medio camino, ni él ni yo nos acordábamos de si habíamos apagado las luces y no estaba la cosa para tirar cohetes, así que volvimos. Yo, un tanto desesperado, le decía tonterías como: “Bueno, así al menos no entrarán a robar”. Volvimos y nos fuimos otra vez. Cuando llegamos me encontré al Meloso sorprendido, que se alegraba de verme y El caído que me incitaba a beber, pero al poco empezaron las rayauras, mientras El caído me presentaba a una chica y yo la saludaba, me decía y ella lo oyó, que “tenía pelos en los sobacos”. Decidí apartarme un poco y dejar que la gente hablara de sus cosas, me senté mientras me servía bebida y miraba con una sonrisa a La siniestra inofensiva, que había acudido pese a que era de cuarto o quinto.

Uno de esos días había hablado con un chaval que había vivido con El heavy metódico, sobre si me podía dejar apuntes de Historia Moderna y me dijo entre una cosa y otra que había estado saliendo un año con La siniestra inofensiva. Le conté que en la primera fiesta, ahí en Biblioteconomía, se había acercado a nuestro grupillo, justo cuando íbamos a irnos a probar la coca, y que otro día, estando en las mesas de afuera de Psicología también se había acercado diciendo algo sobre Nietzsche, algo sobre que este no era misógino ni nada por el estilo –cosa que yo sabía que era verdad, pero con la que me gustaba jugar a que no era así, para ver si las tías se animaban a leerlo, por aquello de la lucha feminista-. Para acabar de retorcerlo, y mientras se unía a nuestro grupo, yo comentaba algo sobre Bukowsky, sobre el que pende el mismo malentendido. Total que ella no acababa de entenderme y yo quería deshacer el malentendido hablando con su antiguo novio. Pero él me dijo que ya no se veían y que además era algo puta, que yo interpreto como un “sólo quiere contentar los oídos, para que la penetren”. Y yo además sospechaba que ejercía de verdad. Un mogollón. Toda esta paranoia me provenía de Medias multicolores y El caído. Con la primera había estado grabando algo así como una simulación porno, en plan coña, en que habíamos invitado a chicas de su confianza y a Águila veloz, pero al que no había dejado tocar a Medias multicolores. Recuerdo una imagen final, en la que yo, todo chupado, hago de Drácula mientras tomo una pose de brazos estirados hacia atrás y pies arrodillados. En cuanto a El caído, nada más encontrarme con él el segundo año me sugiere la idea de poner un anuncio en el periodo para acompañar a viejecitas (o mujeres maduras, en todo caso) a tomarnos algo por ahí…

Fue gracias a esas cintas, en que no se ve la penetración sino muy al final, como conseguí conocer a Estela negriazul. Ha sido con ella con la que más me he divertido follando. Después de tomarnos unas copas y ella, como quien dice, contra la pared, se la meto y nos movemos de un lado para otro. Ahí no importaba meramente el correrse, eso de resistirse o darse prisa. Me sentí liberado después de tanta esclavitud sexual, jajajá.

Me fascinaba la sonrisa de La chica del espejo. El primer año ya nos vimos en alguna ocasión, pero no fue hasta el segundo cuando empezamos a vivirnos de verdad. Hay sin embargo algo que no tengo claro: el primer día de acción política, por llamarlo así, y ante mi soledad en la organización, pedí ayuda a El caído, que me acompañó a repartir panfletos por Psicología, y Letras. En la cafetería de la primera hay tres chicas preciosas tomándose algo y les repartimos los panfletos. Una de ellas se parece tremendamente a La chica del espejo -¡si es que no es ella! Tenía el pelo rizado y muy largo, y estaba ligeramente gordita. Otra chica la había conocido en la segunda asamblea contra la LOU. El caído se detiene un momento a hablar con una de ellas y yo le digo que corte, que hagamos esto y si quiere luego volvemos…

Al cabo de cuatro días más o menos, estando yo cerca de la puerta de Psicología veo aparecer la que sin duda es La chica del espejo con El caído, que me dice con gestos que si me gusta su pelo. Es increíble, además de cortarse el pelo y llevarlo genial había adelgazado de tal modo que casi era idéntica a cuando la vi en el viaje del instituto… ¿tendría una hermana? Les pregunto que si les apetece ir al comedor de la Residencia y me dicen que sí. Mientras estamos comiendo y, ante mi silencio, empiezan a hablar entre sí. El caído me pregunta: “¿tú crees que ella es puta?”. Yo le digo: “no lo sé” y mirándola a ella y sonriendo le pregunto “¿tú qué opinas?”. Ella empieza a darme patadas por debajo de la mesa. Salimos de allí y El caído empieza a decirle “perdónale, es tan sólo un chaval”, yo me quedo aparentemente ensimismado y sonriente. Ella no se daba cuenta de lo genial que era y de lo que a mí me gustaba su compañía. Se lo he dicho a todas las chicas, que las palabras son sólo palabras y el sexo es tan sólo sexo, aunque en otras ocasiones una palabra puede ser muy grave, igual que en otras el sexo si quiera ser una opción, pese a que cueste hablar de todo esto…

Vi nevar el primer año, pero cuando cayó lo gordo sobre Granada, en enero del 2003 tuve que quedarme en Alicante y esperar. Cuando volví, las chicas de mi pasillo estaban de un buen rollo fenomenal y se oía desde la ventana el By the way de los Red Hot. Ellas me comentaban que me había perdido la guerra de copos de nieve y yo maldije mi suerte…





PEQUEÑA HISTORIA PARA SUPER-HOMBRES (agosto-2011)



INTRODUCCIÓN AL CAOS

Que nazca otra vez el diablo que llevo dentro; para reconocer -¿o será mi locura?- que ciertos mensajes duelen, pero están hechos contra el dolor, contra el dolor de que te MALtraten (no sé si soy el más indicado para hablar, pero sí sé que no debo callar)

El diablo es bueno, pero te ofrece su caricatura de hombre gris y aburrido


EL CAOS

"¿Pero habrá guerra con Dios?"
"Nos lo jugaremos a dados"


CONSECUENCIAS DEL CAOS

"¿Cómo quedasteis?", le preguntaron al Demonio
"¿Cómo quedasteis?", le preguntan a Dios.

El Diablo contesta: "fue fácil: sus tropas se reunieron y decidieron sustituir a Dios, su dios. Y prometieron acatar el bien, Nuestro Bien; omitiendo en un gesto de honradez ¡o necia hipocresía! sus verdaderos planes".

Los sicarios del Diablo: "¿y si son hipócritas? ¡Siempre lo han sido!

El Diablo respondió: "¿y acaso nosotros no lo somos?"

Dios y los suyos guardaron silencio. Se hizo el silencio para todos, durante largo tiempo...


APARICIÓN DE SÁTIRO

...hasta que un diablillo llamado Sátiro, pero cuyo nombre no había sido pronunciado hasta ahora, dijo: "Voy a recoger una flor para entregársela a algún querubín". El querubín se miró el ombligo y le preguntó a Sátiro: "¿eres varón o mujer?"

"No lo sé... digamos que soy hombre... ¡humano!

(Sangre de la Tierra,
ángel desconocida)

"¿Buscas la superación de Tánatos, aunque sea un imposible: superar la muerte?", ¿buscarás mi superación y la tuya?"

"Tú eres quien busca... quizás, mejorar..."

"... en tantas cosas, ¿no?"

"Quizás..."

(no creáis que no se exprimió la fruta)


CAMPESINOS Ó ¿LA TIERRA PARA QUIÉN?

Querubines y diablillos se dedicaban a labrar la tierra.

Ante la pregunta de Sátiro "¿queréis que os ayudemos?", ellos contestaban:

-Nosotros nos ayudamos a nosotros. Además conocemos el ocio, nuestras tradiciones, ya sabe. Ustedes dedíquense a acumular saber que nosotros aprenderemos algún día", y les guiñaban el ojo.

"Demasiado sé ya, déjame que te ayude"

"Déjame a mi también -dijo Sangre de la Tierra- estoy harta de ver cómo Sátiro no hace más que leer libros y gimnasia corporal, ya sabe..."

Dice un campesino: "Mi señora y mi señor también hacen estas cosas"

"Por eso no están en el campo con vosotros"

"Eso es evidente"-le corrige Sangre de la Tierra.

Uno de los campesinos: "les digo por mi Dios, que en algún lugar estará, que sí: es evidente. Pero por mi Dios que ha de venir, que no seré yo quienes les envíe a la cárcel."

"¿Qué es cárcel?"

Nadie sabía nada, pero todo el mundo rumoreaba. Unos pocos sí sabían. Entraron a la tienda de Sátiro y Sangre de la Tierra y cerraron la entrada diciendo: "Sátiro, deberás jurar o morir".


EL NO JURAMENTO

"¡Jurar! Una palabra demasiado antigua y oxidada... ¿jurar?... ¿por tu Dios? ¿o por tu Dios y el mío! No, no quiero jurar porque estoy libre de ángeles y demonios... ¡ni juraré como jurábamos antes! ¿o no te acuerdas Dionysos? ¡por tu padre y por tu madre! ¡por los nuestros!... ¿o no recuerdas, Dionysos de Ebriedad Ligera, que echábamos a correr y a reír con la misma facilidad con que se hace un chasquido?"

"Yo... no encontré tanto placer como hubiera deseado. Soy anterior a ti, tenlo en cuenta, Sátiro. Sin embargo, ni siquiera Afrodita, Hera y Atenea con su magia erótica que no tiene límite... sí, soy tu viejo amigo, Dionysos... ¡jurad por vuestros padres en todo caso o morid! Yo ahora soy un simple mercenario"

"¡De nuevo a los dominios del cielo o del infierno! ¡Moriré antes que resucitar esas ideas!"


APRESADOS

Cuando llegaron a la cárcel estaban tristemente asombrados y nadie se inmutaba. Allí aprendieron los términos "nación", "frontera", dos viejas palabras "bien" y "mal", y otras como "delito", "culpa" o "juicio final".
(Se decía en la cárcel que cuatro jinetes, llamados "del Apocalipsis" habían sido los únicos en poder salir de allí. Alguno parecía hasta saberse la historia completa)
Allí aprendieron que las palabras "señor" y "señora" ya no denotaban respeto sino sumisión.

Afuera, se contaba, un remolino de ángeles y demonios que se parecían cada vez más entre sí, habían capturado a Dionysos para cortarle la cabeza en uno de tantos Juicios Finales.

En cada feudo, en cada lugar de explotación al esclavo, en cada camino comercial se organizaban los campesinos. De entre ellos destacaban varios hombres y varios antiguos ángeles y demonios: Aquiles de Magullados Pies, Héctor de Soberbia Indecisa, Hesíodo de las Minas de Plata y hasta un comerciante como Alá...

...Buddha no sabía si hablar o callar. En un ataque de risa se deshizo: "¡mirad, hemos hablado, pero ahora hace falta coger la espada!"

Lao Tsé se enfurruñaba: "¡imbéciles! ¡siguen con sus dualismos!" -se rió débilmente y se retiró un tanto de lo que parecía ser el campo de batalla.

Alguien de entre la multitud intervino -era Bruno de Llanto Cósmico- "¿y ya no os acordáis?" -se ponía irónico- "hace falta el dios de los judíos y a los judíos con su Dios, ¿o es que no se puede hablar de Yahvee?"

De parte de los campesinos ya se había dicho casi todo... inesperadamente, llegó el más acorazado de los buques...

"Si el rey de vuestra nación, quiere seguir siendo el rey de vuestra nación que se gane la realeza luchando y trabajando en el campo. Es lo que pensamos. Si además vuestro rey ataca nuestra nación, nosotros, libres de reyes y jerarquías: ¿qué debemos hacer?"

Se destaparon allí viejos debates, unos sin sentido, otros de larga duración:

bolcheviques o jacobinos
anarcosindicalistas o individualistas
patriotas o nacionalistas
libertarios o libertinos
comunistas o fascistas
revolucionarios o reformistas
socialistas o socialdemócratas


EL DIÁLOGO ENTRE LOS GRANDES

"¡Recetas vanas!, que diría Sátiro" -Lao Tsé estaba enfurecido, esta vez sí- "¿sabéis que diría toda esa gente inteligente y bondadosa que siguen, por suerte, habitando este planeta de inmortales? ¿queremos repetir las guerras para forzar un cruel narcisismo, el de ser "reyes de las batallas"? Llámenlo como quieran... ¿no escuchan la voz de los Kahn y de todo su pueblo masacrado, deshonrado, humillado o torturado? ¿todo para qué?La mayoría de ustedes ya tendría que tener claro el sentido de la vida, el sentido de la vida y de la muerte... y por favor Ernesto, te lo pido: enmudece cuando te pidan otra vez opinión por aquello de ´Patria o Muerte`, porque la victoria no es nada segura..."

"Ernesto no se halla aquí, maestro"-dijo con sorna Vládimir.

Para fuera o para dentro todos musitaban ´Ilich`

"Esto es un espectáculo lamentable"-decía Buddha sonriendo de aquí para allá.

"La guerra es real y hay algo que debierais saber todos: LO VAN A TELEVISAR

"¿Quién eres tú"- imprecó Zapata, aunque algunos pensaron que Emiliano no era el más indicado...

"Soy Artaud, y si no veis las cámaras es porque están detras de vuestros ojos, como el árbol que impide... ¡ya sabéis!

Buddha no pudo reprimir la risa. Algunos sonrieron, otros hacían comentarios entre carcajadas.

"Todos tenemos que tener algo claro, ¿no? Y se trata de la guerra, puesto que aquí, entre nosotros: todo el rollo ese de los ángeles y los demonios no nos lo tragamos, ¿o qué?" -dijo una voz anónima.

Trotsky y Stalin, al mismo tiempo: "pues créete que al menos los demonios existían"

Bruno: "¡y en mi cabeza también estuvo Dios, pero me deshice de él: somatizaba mi divinidad!"

Nietzsche: "calla que de pensarlo...!"

Zapata: "¿y tú que haces aquí,Frederic?, ¿no dices que los ´hombres`con gafas no deben participar en guerras?"

Nietzsche, encogiéndose: "bueno, pero se han inventado las lentillas"

Spinoza: ¡no me jodas! Ya te lo dije: no es sólo que decaiga el ánimo de los soldados... podría haberme convertido en un rico y sucio capitalista; todavía creo que merezco esa oportunidad"

Muchos reían; había algún ofendido...

Maikovski dio un disparo al aire. La cosa empezaba a enloquecer. Lennon habla con el soldado que tiene más a mano: "escuche, señor de ningún lugar: sigue habiendo muchos que no saben cómo coño se hace la revolución y eh, que yo ya me he curado de ser de familia pequeñoburguesa"

"...¿o de clase media? -le responde Sigmund con una sonrisa.

"mire a mi no me psicoanaliza ni usted"

Sigmund le responde: "le gusta hacer chistes para romperse el cráneo, eh..."

"Pues usted medirá, si es que hay algo que se pueda medir en esta tierra... ¿no descubrió usted las neuronas mientras se fumaba un porrito?"

Estuvieron un tiempo intercambiando chistes y se alejaron del campo de batalla. Todo el mundo se había agrupado según su necesidad, sus gustos y pareceres, cuando un ángel y un demonio híbridos traían en brazos a Sátiro y a Sangre de la Tierra.

"La guerra, la revolución o ese cambio importante que esperan los hombres, desde la noche de los tiempos, AL MENOS desde Buddha, se discutirá. Lo verá quien lo quiera ver. Esperemos que NO gane el más fuerte... ¡entre nosotros: me entienden, no? ¡No hace falta ponerse líricos! En este sentido, nos hace falta la mano del Che y de muchos como el Che!... ¡que hasta Vládimir Ilich se ha vuelto quizás demasiado sarcástico!...

"Sátiro, ya te responderé después, cuando hayamos vencido. Ahora, y no quiero emplear el argumento de autoridad... ¿quién es el enemigo?, ¿a cuántos a conseguido enrolar en sus filas?, ¿de cuánta munición disponen y, sobre todo, cuál es su fuerza anímica, para esta batalla?, ¿cómo vamos a organizar la respuesta?"

"Lo diré claramente, este Nuevo Pacto entre ángeles y demonios, que de alguna forma han resurgido..."

Hechas las "aclaraciones", con las preguntas de Lenin sin haber sido tratadas a fondo, comenzaron los primeros tiros. A nuestros ojos, los de los humanos de a pie, enrolados o en la resistencia; era muy confuso incluso saber quién era aliado. Los ángeles no eran ángeles y los demonios no eran demonios, sino formas de hablar y de entenderse de algunas personas venidas de tiempos remotos. Incluso esto era confuso: especialmente a los jóvenes les costaba entender que no habían "vuelto en una máquina de viajar en el tiempo", era otra cosa que se ocultaba y, se decía, no debía entorpecer la batalla: algo sin embargo científico, con explicación racional y sin embargo complejísima que "ya nos encargaríamos de explicar". Se hablaba de inmortales y se intentaba explicar a los "mayores" que ellos también lo serían "sí o sí" y que a muchos de ellos "¡incluso les sirvió el consuelo de haber sido grandes revolucionarios!", cuando no soñaban con tal inmortalidad. Se intentaba aclarar que cada cultura en el pasado tuvo sus gestos y que estirar el brazo, "para algunos", no era signo de sumisión ni por el César ni por un fürher, ante lo cual se armó tal revuelo que se tuvo que firmar un edicto protegiendo ciertos símbolos y formas básicas de comunicarse y de "crecimiento del ánimo entre los combatientes". Normalmente los líderes, así como los hombres -varones y mujeres- que historicamente habían sido retratados con exactitud o cuyo aspecto era claramente reconocible, se mantenían al margen, para no causar mayor confusión y sólo ante los soldados más audaces y que, al mismo tiempo lo reclamaran, estos les eran presentados, para que tuvieran fe de que no en balde luchaban "por unos motivos". El campo de batalla era toda la tierra, aunque, se decía, habían "campos abiertos a la paz", noticia también sin confirmar, puesto que, como también se decía "esto crearía la falsa esperanza de que uno pudiera huir hacia allí". Se rumoreaba que en todo el meollo había extra-terrestres, algo ciertamente indemostrable pero que, al no existir tecnología terrestre "para resucitar a un muerto", era algo más que evidente. Había algunos compañeros que en el descanso: cuando se dejaban de escuchar tiros, filosofaban con el asunto: que grandes imperios extraterrestres se habían enemistado por la colonización de la tierra, que algunos de ellos habían robado la tecnología para "hacer más igualitaria la lucha" y un sin fin de dimes y diretes.

Pero el campo de batalla, eran a veces dos o tres casas de las que era imposible salir. Cuando se capturaba un enemigo, y se comprobaba que era humano, o terrestre, o que, en todo caso no era nadie "importante por distintos motivos", a los soldados les venían de nuevo las ansias de explicaciones por parte de sus superiores. Nadie parecía tener la respuesta profunda, la causa de esta guerra, especialmente absurda, puesto que los soldados capturados también decían luchar por la justicia, y si bien era verdad que tenían, por lo general, menos nivel cultural, no habían sido engañados para luchar contra ninguna revolución. Simplemente les hacía falta el dinero: a algunos para mantener sus cosechas frente a un patrón que, por otra parte, parecía haber sido apresado. Otros con la esperanza de enriquecerse. Y otros los que aceptaron el dinero so pena de muerte o tortura. Era difícil encontrar desertores en su bando. Nuestro enemigo parecía ser inteligente, por lo menos a la hora de la captación. Era, sin embargo, muy extraño que apresaran a todos los terratenientes y, por lo general, jerarquías a las que antes estaban sujetos estos combatientes a los que ahora, no sabíamos si hacer prisioneros o alistarlos en nuestras tropas. No era sólo un problema de conciencia, por su parte, sino también por la nuestra: ¿quién coño podía ser nuestro enemigo para que apresara a los que anteriormente explotaban a esta pobre gente? Por eso, no paraba de crecer el rumor de que el enemigo era externo, externo a la propia burguesía... ¡pero la terrestre! Parecía, para todos los que hemos "empollado" el marxismo-leninismo, para todos aquellos que nos tomábamos la molestia de leer la prensa o pensar por nosotros mismos; parecía todo una broma de mal gusto. Había algún cretino morboso que incluso le gustaba bromear montando historias de ciencia-ficción en la que se hacían deliberadamente los héroes... personalmente, y se lo comuniqué inmediatamente a mi superior en cuanto recibí "esa especie de mensaje, mezcla de cuento de hadas y acicate de unos y de otros", nuestro enemigo quería alimentarse de la imaginación de nuestros soldados: de los más inconsecuentes y de los más inocentes. Esta historia que les cuento, informe y parte de guerra al mismo tiempo, empieza por eso mismo  con INTRODUCCIÓN AL CAOS... ¡¿a quién le puede interesar, en medio de una guerra tan destructiva como la nuestra, semejante título introductorio y semejante alarde de erudicción, que se aprovecha al mismo tiempo de vivos y muertos?! No quiero especificar más y lo dejo a la inteligencia del lector y de mis superiores.

Sin inteligencia no ganaremos esta guerra, sea cual sea nuestro enemigo.
Si nuestro enemigo es muy inteligente ¡vale!, pero no tiene corazón.
En todo caso tanto sin inteligencia como sin corazón, esta guerra estará perdida
Así que, compañeros, ¡aprendan del enemigo!, que sin quererlo, nos da pistas...
y si yo andase equivocado, y ese mensaje que concluye con:
"Y lo diré claramente, este Nuevo Pacto entre ángeles y demonios, que de alguna forma han resurgido" es un aviso de algún posible aliado, entonces disfrútenlo,
¡cuando hayamos vencido!, o cuando todo esté mucho más claro.
Mi mensaje es sencillo: PIERDAN EL MIEDO. A LA BATALLA





2ª ANTI-NOVELA



CAPÍTULO 1

Mientras tú lees esto hay todo un mundo que te espera con las piernas abiertas.
Lo que quiere decir que leer un libro no te va a ayudar a follar, ni a ligar e, incluso, puede que si quiera te aporte “cultura” –qué es esa mierda de la cultura??-.
A partir de aquí, misterioso lector, debe estar usted lo suficientemente chalado como para dedicar tiempo a esto. Ya, claro: EL PLACER DE LA LECTURA. Si leer fuera un placer tendríamos orgasmos mientras estamos frente a un “libro con letras”, o nos partiríamos de risa… cosas así.
Qué loco está inimaginable lector, si, aun obteniendo placer prefiere esta bazofia que le entrego a dos tetas bien redonditas y un cigarrito y un café, por decir tan sólo dos ejemplos.
Pues eso: dos piernas. Esta historia empieza con dos piernas que se abren: las de mi editora; y termina también con dos piernas que se abren: las de usted: queridísima.

Lo voy a dejar claro: aquí yo soy Dios, o al menos el más machote. Usted es una furcia de tal calibre que sólo se rebela si la insultan o la sacan de sus casillas. Como dijo una mujer estupenda: usted es el sexo –lapsus: libre- débil. Si a usted le cuelgan los testículos, ¿qué hace que no va a operarse? Sólo yo puedo ser el único que folle con mujeres en el mundo. Los gays tenéis entonces todo un mundo por ganar… ¡pero a mí ni  la palmadita, eh! que ya me sé la bromita con “el cachete”. Pues eso: que sois todas unas furcias y me corro donde menos os esperáis. Sólo de imaginármelo de verdad que se me pone gordísima (sé que parezco un pornógrafo barato pero es lo que pienso en este momento… ¡mierda! se me bajó…). Cuanto más feministas y más furcias mejor. Eso sí: a mí no me rapeéis, que si no me hace gracia con los tíos con las mujeres ni te cuento… aunque para eso estoy, sí, para contar… pero ya te digo que me lo voy a tomar con calma: no pretendo terminar la novela del siglo en una semana: no soy Dostoievski

(breve interrupción de mi padre que está con sus neuras, me fumo un pitillo y continúo)

Pero y si fuera Dostoievski…? me gustaría opinar, pero nunca he leído nada entero de él. A sabiendas de que a los grandes autores no se les suele leer hasta el final –aunque se debería- no pretenderé que esto supere las 200 páginas (¡!!!)

Muchas de mis cosas os parecerán chorradas, como el concebir el círculo como algo ya completado y el imperdible como algo que no llega a la completud. Hacer el King Kong para mostrar la omnipotencia de uno (y contar los golpes). Tengo fantasías terminutuidales y acerca de lo que yo llamo “las claves” que viene a ser algo así como “perspectiva o enfoque prácticos”: según cual sea la clave de la pregunta –por decir algo- tal será la respuesta…
Es una filosofía que bebe de recuerdos y fantasías. Debería vivirlo todo ser humano… ojalá pueda explayarme más en el futuro…

(otra interrupción de mi padre… debería hablar más de él, me da mucho coraje: ser padre debiera ser otra cosa… cuando tenga más ánimo)

Adornar con palabras el dulce sabor del melocotón no te hará vivir con mayor exactitud su sabor que el hecho de probarlo… y sin embargo, aquí estamos, tratando de escribir cualquier tontería que merezca la atención de un chochito endeble  

¿Contar una historia? No: sólo embaucar. Decir: sí, cómo te he follado cariño. Mientras que todas las máquinas deseantes nos miran con ojos de pérdida lujuria. Perfume: amor, yo te vi…

Mientras tú estás leyendo esto, yo, quizás, también lo esté; o quizás esté fornicando –como dice la recatada iglesia-con una de tus mejores amigas. ¿Te jodería? ¡Pues anda que a mí! Vamos a ver si sacamos ya las habichuelas de la sartén.

Corre, corre con este libro entre los brazos. Nada significa nada y todo vale un pimiento…
¿a cuánto está el quilo de lechugas?

Sabes, ¿golfilla? Me encanta escuchar música de la corte contigo
CONFUSIÓN
CONFUSIÓN
CONFUSIÓN

Yo te quiero mi dulcecito pececillo. Quiero rectificar. Ser alguien honrado para ti. Un miembro para ti. Un puto cabezón matemático para ti enrolado en las brigadas numeraicas
AMOR
AMOR
AMOR

Sabes golfilla? Todo el santo día estaría violeándote. Y seguro nos santificarían… (ya estoy podrido de tanto hablar de sexo… umm, veamos, podría hablar de marihuana

Corre, corre guarrilla con este libro entre los brazos


CAPÍTULO 2

…porque cuando lloro por ti, golfilla, todo se estremece.
Larga vida al rocanrol
Porque cuando pienso en ti, guarrilla
Mi pelvis es la de Elvis
(voy con to la fumaera)

…porque cuando escribo en ti
No quiero que te muevas
¡no quiero que te resistas! No me van esos juegos

Porque cuando me elogias y escribes sobre mí parezco el mismísimo narciso corriéndose en sus rodillas. Ya sé que no tengo mucho vocabulario, pero nadie tiene mi soltura.
PUTILLAS GRATIS
PUTILLAS GRATIS
PUTILLAS GRATIS
Menos mal que te ríes. Tomarme en serio debe ser odioso. Con que ya lo es de la otra forma, pues no te digo, que es como no decirte ná, no?

Si soy un puto plagiador, por qué estás conmigo?
Para qué esperar a la próxima frase cuando te puedes ir con tu falda y todos los condones a fornicar con el cura que te lo agradecería más.

Qué quieres? Que me ponga a hablar de política como un tipo respetable? Desde luego tanto alimento para la mente te ha podrido el corazón y si piensas que yo pienso con el pene es que tú también piensas con él: el que no tienes, zorrilla
JOSÉ
JOSÉ
JOSÉ (como una lección del colegio)

Si es que yo también soy un golfo, un recontrajodido PUTO
PUTO PUTO PUTO cabrón lamecoños que escucha cada palabra tuya como si fuera un estornudo
Y tú dirás qué TONTERÍA TONTERÍA TONTERÍA
Pues mira, disfruto estornudando un capazo
Para mí estornudar es prueba de salud y no de lo otro, ¿te enteras?
Bueno, cuando quieras puedes comerme… mientras yo te cuento mis manías neuras fobias obsesiones paranoias delirios ideas extrañas en definitiva que tienen un porqué en tus tetas qué sabrosas están montaditas en nata son como esos postres que te sirven cuando aún tienes el apetito intacto
Y tú dirás qué TONTERÍA TONTERÍA TONTERÍA como lo de King Kong, sí, ya sé que has estado atenta a cada palabra cómo dices que estoy gordo GORDO O SORDO
GORDO O SORDO?
GORDO O SORDO?

Mira yo por lo menos tengo la decencia de acordarme de cuantos polvos he echado en mi vida son unos cuantos qué jodido pedante que soy qué mamarracho POZÍ AMPARO
O VA A SER QUE NO
O QUIÉN SABE

Mejor no saberlo. Mejor que no sepas a cuantas como tú me he pasado por el pedrusco. Como verás el protagonismo es sólo mío. Me lo merezco, o qué te crees? O qué? Esperabas una bonita historia de amor resplandeciente? Sí, tú dame más material para que te ponga de vuelta y media so pedorra

Te tengo que decir eso sí que disfruto muchísimo contigo. Cuando te golpeo el miembro mirando pa Cuenca es como si ya estuviera en Albacete,  que dice un colega…

(Una pausa para renovar ideas que me estoy coscando que te amo de verdad…)

Bueno, chica cuando quieras me pasas el peta o te lo fumas o nos vamos de este bar o de este folio
DE ESTE BAR O DE ESTE FOLIO
DE ESTE BAR O DE ESTE FOLIO
¿o yo confundo las cosas?
¿estoy confundido cuando digo que eres la mujer que mejor la chupa del planeta?
¿estoy confundido cuando pienso que eres la mujer que…?
Joder, contigo se me agota el habla
No sé qué hacer es algo que me hace estremecer
Es CALOR
CALOR
CALOR
No concibo una vida sin ti, sabes dulcecitttto chochito picante?
Dime que nunca te irás con un hombre barbudo y canoso.

Porque cuando pienso en ti hasta el culito insano se me estremece y pienso en amor
PUAJ EN AMOR
PUAJ EN AMOR
PUAJ EN AMOR

Y pienso en asaltar la Bastilla y en nacionalizar la Banca y me fumo un cigarro y me quedo más tranquilo



CAPÍTULO 3

Cada capítulo debe ser la muerte de una de esas pequeñas muertes que me asestas con tus comentarios obscenos. Para que luego digas de mí. Tú dices que no es obscenidad sino verdades como puños. Yo te digo que eso no es tener clase pero está visto que eres una feminista incorregible y que nunca más podré llamarte PUTILLA tú dices:
HE AQUÍ UNA CONQUISTA
HE AQUÍ UNA CONQUISTA
HE AQUÍ UNA CONQUISTA

Por darte algo de voz vaya, no es que me haga especial ilusión ni desilusión –yo también sé armar metáforas ajaaaá-. Mira que poético soy cuando te digo Yo, un hombre de los que hay pocos te doy voz mujer indefensa. Sí, a mí también me parece burdo… y poco creíble: en realidad yo soy el que conquista
PORQUE SOY MACHO
SOY MACHO
¡QUÉ LE VAMOS A HACER! No querrás que me opere para dar salida a tu morbidez, verdad?
Si es que contigo cualquiera corre el peligro de enfermar, bellaca

Y ahora que lo recuerdo, estoy hablando demasiado de ti y van a pensar que te quiero, o peor: que me contradigo
ME CONTRADIGO?
ME CONTRADIGO?
ME CONTRADIGO?

Estoy agotado de tanto eco. Desde que te vi detrás del cajero contando el dinero, me imaginé de President de la Generalitat. Me tomé un antidepresivo y se me pasó.
NO TE RÍAS
NO TE RÍAS
NO TE RÍAS!!!!!
No me digas que soy un niño
Que soy un niño
Soy un niño

Eres terrible como amante. Me haces vivir un sueño entre la pesadilla y la ensoñación. Creo que no escribiré más sobre ti. Me haces pensar que todavía estoy en el instituto rodeado de golfillas como tú
GOLFILLAS COMO TÚ
COMO TÚ
HERMOSAS COMO TÚ
HERMOSAS

Me pides mi opinión a cerca de la hermosura humana, pero justo cuando salgo del aseo de dejar un mojón. Hasta los machos como yo tenemos sentimientos. Espero que estas cartas de amor “conmocionen” como tu dices, a tus amigas las argentinas. Dicen que ellas sí son buenas amantes. Por lo que yo sé es que también son unas condenadas feministas. Y que tienen poco sentido del humor. Ya te digo que, en un alarde de sinceridad, me protejo los huevos.
NO TE RÍAS
NO TE RÍAS
NO TE RÍAS que te mato

Yaaaa, claaaaro, a estas alturas a quién engaño. Bueno. A decir verdad hay algunas mujeres que se pasan de listas. Y otras que son muy inocentonas. A los machos cabríos también nos ocurre. Pero creo que nos lo habéis inoculado vosotras. Sois la perdición, la peste que diría el maestro, una plaga. Y me quedo corto. Porqué tanto gay. Porqué tanta lesbiana. Nunca lo he comprendido del todo aunque yo, como Dalí, lo he probado.
ME ARREPIENTO
ME SIENTO CULPABLE
ME CULPABILIZO
ME PONGO PARANOICO
¿me corto las venas? Bah, no hay para tanto. Sólo un pequeñito desgarro llevado a cabo por una polla descomunal. Pero bueno, ya te digo que fue algo muy pasajero. El cortecito me duró menos que el amor


CAPÍTULO 4

Es inevitable hablar de política con vosotras las golfas, os creéis que toda la culpa es del “macho dominante”. Y qué me decís de las grandes empresarias y de la señorita Flecher. Sólo verla ahí resolviendo crímenes… ¡es ella la criminal! Algún día la cogerán y será una dura derrota para vuestro “género”. ¡Aaah, amigas! ¡qué duro es el trabajo de actor secundario! Tenéis lo que os merecéis, salvo honrosas excepciones…

También es inevitable largos devaneos verbales sobre sexo que no conducen a ninguna parte. Que si yo soy multiorgásmica que si tú no. Pero vamos a ver, es que no habéis caído del guindo? A lo largo de la vida se puede tener más de uno!!! En fin, que se me endurece el corazón con semejantes conversaciones, de verdad.

Otra cosa que llama la atención es lo de la regla. ¿Por qué tanto secretismo? ¡Si lo que en verdad hay que hacer es anunciarlo a diestro y siniestro! Ya veréis como da mejores resultados! Os lo dice alguien que en su larga vida no ha tenido hijos… ¡uno así va preparado! ¡sobretodo con las jovencillas! J aja ji ji, el chiste fácil. No. Lo digo en serio. ¡Ya no somos críos! Me dicen que si me estoy volviendo menos misógino que si mierdas. No. Es por una cuestión práctica de superpoblación… ¡y además quieren que sus hijos nazcan con el puño levantado! ¡van a nacer sí pero con alguna que otra cosa más levantada! No te digo…

Es curioso también observarlas a todas: gordas, flacas y de todos los calibres apelotonarse delante de sus ídolos. Es penoso verlas adorar a sus reyes, a sus famosos y a ¿sus deportistas?
Derraman lágrimas inservibles con un tipo que les dice dos frases hechas. Yo seré un misógino, pero voy de frente. Dos frases mías bien dirigidas valen como cien de los palurdos esos. Que porqué lo de “¿deportistas?” Mira, por lo menos ellos mueven algo el culo. Es demencial

No sé qué más decir así en general de vuestro sexo ni sé si es débil o fuerte o qué cosa. Lo digo con respeto. Esas partes del cuerpo son delicadas. Bueno, vale, ahí si hice el chiste fácil. Dame un capón, cariño, debo estar delirando.


CAPÍTULO 5

Toda la jodida semana esperando a que llegues del trabajo a prepararme la comida y me mandas a tu hijo ¡que no es mi hijo! Con una pizza de esas de supermercado mediorecalentá. Creo que voy a pedir el divorcio. Nunca hemos estado casados, pero de todas formas me acercaré al juzgado a ver lo que puedo sacar. Si de paso me encuentro con alguna de tus amigas le tiraré todos los trastos descaradamente y le contaré lo golfa que te estás volviendo…

Toda la jodida semana haciendo como que te deseo y mira tú por dónde te llegué a desear de verdad, con todo el ímpetu (espera que me arme el cigarro…)

De verdad, con todo el ímpetu: me levantaba del sofá dispuesto a calentarme algo en el microondas cuando me acordaba de que era mucho trabajo y me volvía a sentar


CAPÍTULO 6

Esto de escribir pensando en una persona que no es yo, es muy cansino. Te obliga a pensar como los demás: inconcebible. Uno se acostumbra: ¡los demás siempre piensan en mí! ¡soy como el jodido Zaratustra! Pero en lugar de alrededor del fuego, la gente lo hace en Alcohólicos Anónimos. Sí, lo han adivinado: dicen cosas como “y este, cuándo vendrá?”
¿LO HAN ADIVINADO?
NO ES QUE ME IMPORTE
PERO NO ME GUSTARÍA SER PREVISIBLE

Entonces, ¿amigos?. Esta frase ha hecho historia. Es odiosa. Por dos motivos:
1º yo no quiero ser tu amigo
2º sólo quiero follar

Pero uno se va haciendo mayor y necesita compañía. Gente a la que insultar. No veo nada grave que el guardia civil jubilado saque su mal genio en el autobús mientras le pregunto si su mujer aún vive. Debo tener fama de follador. Bien ganada. Aun así me pregunto en que pensará toda esa gente. Debe ser excitante. Yo?, en nada…

Hablamos de algo que no sea divertido? Uuuh, qué pedante. Sí, maldita sea, sólo se me ocurren frases de ese tipo mientras me imagino fumándome un cigarro –que realmente me estoy fumando- e imitando al Eugeni. Desde luego, este tipo si le tuvo que dar un susto a su madre al nacer. Lo digo, por el cigarro. En cuanto a mí, soy un triste viejo verde que se sigue riendo con las películas de vaqueros. Mi coeficiente intelectual es bastante elevado, pero rara vez lo utilizo. Prefiero reservármelo, dosificarlo, en fin: procurar no pensar en nada que siempre trae problemas. No quiero que interpreten mis palabras como las de un revolucionario, o un conservador de esos que piensa que todos los días debe lavarse los dientes para que su pulcra esposa vea su sonrisa falsa al prepararle el desayuno. Pero estamos en crisis y yo me decanto por las barricadas (lapsus: barricas). Eso sí, si viene una mujer que tenga la suficiente puntería…



CAPÍTULO 7

Soy un uñas sucias. Aunque sólo es una pose.


CAPÍTULO 8

Te encantan mis berzas… es sólo una pose?



CAPÍTULO 9

Al margen de fantasías erótico-festivas (estos términos se han puesto de moda) y de esa rara cosa que han llamado microrelato: una clara excusa para dosificar intelectos menos agraciados que el mío, lo cierto es que la vida es algo que merece ser vivido, tanto como la muerte merece ser morida. Me acuardo de mi amigo Juanito el Gelmans, sin duda un hombre de probado hecho. Sin el las derrotas no serían muertas. Yo me entiendo: es nomás para que este relato tenga un componente misterioso…

Al margen también de misticismos y neologismos abstractos del tipo: “desdeñú el mamú” “caperuchita loca” o “malastenemos ballenos”, más propios de niños aburridos y ensopados de desventuras exiliares… ¡por decirlo así! ¡tan libremente! ¡tan como a mí me surge del cataplín izquierdo! ¿saben? ¡por decirlo así! ¡tan amigablemente! ¡tan como a mí me llega, de la tierra, del cieno!

Al margen de racionalismos de esos tan encorsetados sin emociones, sí de esos, de esos que no ven la chispita donde nace el incendio… ¿quién quiere sofocar los corazones? (menuda marranada frente al ordenador)

Al margen de que no hay cosas al margen. De que, en serio, ya no hace falta desir más cosas en serio…

(run, run, run)
¿ES OBSESIÓN?
¿ES CORRER?
¿ES FÁBRICA?

No puedo estar al margen de mi imaginación. E imagino que has llegado, de nuevo, a casa, a recalentarme esa pizza con tu hijo ¡que no es el mío! Y podemos imaginar que tres no son multitud…



CAPÍTULO 9

ME LA MUEVE



CAPÍTULO 10

YO LA TENGO (tiesa): era el título de un artículo sobre este “conocido” grupo, que me llamó la atención… siempre erecta, es que hay que ver. En fin, me llamó tanto la atención que pensé en emularlos –emularla-: SIEMPRE COMO UNA LONGANIZA
SIEMPRE ENCHORIZADA
SIEMPRE MORCILLONA
Todo el surtido y un par de Vegeteibols para la plastic pipol y la parte más fea de tu cuerpo
“I THINK IS YOUR MIND”
“I THINK IS YOUR MIND”

Estoy ya empachado de tanta lechuga, voy a pasar al siguiente capítulo



CAPÍTULO 11

Me correrían lágrimas por las mejillas de no ser porque han pillado cojera.



CAPÍTULO 12

Chica, quítame este hipo que ya no sé si tengo miedo o soy un pobre chistosillo
(y el público decía: “Uuuuuh”)


CAPÍTULO 13

Llevo fumados tantos cigarros que desde el cenicero tengo la impresión me están llamando. Sé que no tiene mucho sentido, pero, es que lo tiene algo de lo que digo…?
SÍ, ES QUE ESTOY CHISTOSILLO
SÍ, SOY EL MEJOR HUMORISTA DEL MUNDO
SÍ, MEREZCO QUE GILA ME TELEFONÉE DESDE LAS TRINCHERAS



CAPÍTULO 14

Tengo que dejar de gastar bromas, para deciros en sirio que quiero té. Que me lo preparéis ya que voy como una moto, que vas a ver tú lo que es gastar lengua. Tengo que dejar de gastar bromas (ssssh: en Siria están de protestas y puede que se sientan aludidos): el asunto del té está muy delicado (ssssh: en las teterías están de protestas y puede que te lo sirvan frío). Tengo que dejar de gastar lengua y aparcar bien la moto… bueno, se está haciendo tarde, ya me callo



CAPÍTULO 15

Esperamos que hayan descansado en el largo intervalo que comprende el tránsito del capítulo 14 al 15. Nada más. Sean bienvenidos.



CAPÍTULO 16

Esperamos que hayan descansado en el larg… (algo se desmorona). Está visto que no se pueden hacer determinadas bromas



CAPÍTULO 17

Como veíamos en el capítulo 1 el mundo está esperándote con las piernas abiertas. Pronto se descubrirá si son anchas, fuertes, delgadas, largas, esbeltas, caballonas; y, lo que es más importante: qué esconden al fondo. En ese recóndito lugar al que muy pocos han llegado. Todas las promesas y cumplidos, todos los guiños y roces… ¿verán su consumación? Estense atentos al siguiente capítulo aquí en su canal favorito AEROLINEAS TRIBALES…



CAPÍTULO 18

Buenos días, comienza la programación de Aerolíneas Tribales, con un especial de 24 horas de su programa favorito: LA BÚSQUEDA SIN OBJETO –qué buscar, se entiende-. En el último capítulo vimos como las esperanzas de nuestro macho dominante de cortejar a cualquiera dama se acercase a sus coordenadas hormonales, eran puestas a prueba por nuevos y sorprendentes estímulos, ¿verán estas esperanzas su consumación? Sigan atentos…



CAPÍTULO 19

El mar esta tan ancho y proceloso que no me atrevo a dirigirle la palabra. De entre el público se oye déjate de surrealismos queremos bromas pesadas. Bueno, si quieren algo pesado aguántenmela mientras meo y cállense la puta boca. Ustedes si son pesados. No necesito una mierdapúblico que no sabe más que joder a la concurrencia… ¡mira que ocurrencia! Si la concurrencia soy yo! Váyanse donde cristo cagó suelto…



CAPÍTULO 20

Echado a patadas y sin haber cumplido su esperanza de penetrar a una dama en mitad del escenario nuestro pequeño-burgués recalcitrante al mando de las huestes de los proletarios alienados, decidió que lo mejor era hacerle a Bush un cuentecito en árabe sobre un par de gemelas, así en plan tocapelotas extremo… ¡ya sé que todos moriremos mañana! ¡pero antes de morir mañana el alba será alborozo y fiesta, follen, mastúrbense pillen a una buena cabra
PILLEN A UNA BUENA CABRA
COMPITAN EN UN DOS CONTRA CINCO (O UNO CONTRA CINCO)
FOLLEN CREYÉNDOSE LOS MÁS MACHOTES Y SALVAJES

Yo no les voy a crear mala conciencia, ahora bien, no me pidan cuentas de su alteración de la conducta. ¿Somos libres?
¿SOMOS MEDIO-LIBRES?
¿SOMOS LIBRES PARA UNAS COSAS Y PARA OTRAS NO?
¿ESTAMOS TOTALMENTE ENCADENADOS?

Ahora bien, no olviden que está lo otro: el compromiso… ¿por ejemplo? El que tengo yo con ustedes… más que comer el tarro (que de hecho sería muy fácil para mí)… quitar todas las neuras o, si lo prefieren, desenredar todos los circuitos neuronales (¿si esto se puede hacer? Pufff, yo que sé, todo es intentarlo)… ustedes lo verán como una inoculación de veneno, me dirán dañino y rojo y que me paso un rato con las mujeres. En verdad tengo un concepto tan alto que me llevo mucha desilusión. No es un caso aislado: le ocurre a mucha gente y a mí, además, con mis amigos… ¡admiro a toda esa gente pausadamente realista y que conserva un gran corazón… debe ser que he crecido para unas cosas y para otras no… a mis sesenta y cinco años todavía me planteo madurar… una de dos o soy muy tonto o realmente soy ejemplar. Cualquiera de estas dos cosas no se puede decir en voz alta… ¿ostracismo? Fuuu, miren la tristeza del payaso, inmutable ante la debacle de los circos ante sus amores fallidos, miren su profesionalidad a la hora de hacer reír. Miren. Pero yo no soy payaso, soy un arlequín y el orgullo en mí es consustancial. Llegué a admirar la figura del Ángel Arlequín sin saber si yo era uno de esos, quizás no soy ni lo suficientemente malo ni lo suficientemente bueno como para burlarme del demonio. Ahora bien, si en algún momento se me presenta en forma de monje, o de empresario esclavizador o de político (hiper)corrupto, no negociaré una mierda con él. Pasaré de ser chulo y jugarme la vida y como mucho haré alguna broma en plan sarcástico, en plan Scardanelli.

Cómo me encanta hacer manifiestos, si es que de verdad que, categóricamente, me luzco. Y déjense de chorradas: si en verdad les apetece, adúlenme, yo no se lo voy a rogar ni suplicar, pero vaya que me presto a esas cosas. He vivido unos bajones muy intensos/inmensos/¡¡muy grandes!! Qué falta hace la amistad, de verdad… (¿no les vasta con esto para considerarme un bufón… ¿quizás un payasete? Consideren detenidamente que no estoy en la corte y ustedes no son todo lo nobles que podrían. Me refiero: no manejan tanto billete.

¡el mundo está en crisis! Pues muy bien, ¿y qué me queréis decir? Aaah, todos debemos poner de nuestra parte para empobrecernos más, todos debemos poner de nuestra parte para que cuatro hijos de puta se enriquezcan. Bueno, es realmente un futuro prometedor…

¡el mundo está en crisis! Pero no sólo ese mundo que se intuye a través de la tele, hay otro mundo muy distinto que no aparece dentro de esa caja: veámoslo, horroricémonos, asqueémonos hasta casi perder todo sentido del humor… si quieres ser un jodido sarcástico como yo sólo tienes que hacer eso. Pero si además no te rebañan el corazoncito en el acto: recupera la ternura y el ánimo para que otros como yo podamos seguir haciendo chistes. Para que puedas reírte de ti mismo y hacer una broma inocente sin que los demás se enfaden. Sí, ya sé el humor inocente no existe. Pero considérenlo de esta forma…

¿de cuál? Fuuu, me he quedado totalmente en blanco, supongo que lo que quiero decir es sobre el “quitar hierro”, “mofarse de aquello que los demás ven en sí mismos o en los otros de perfectible” “o lo que realmente es una cagada espectacular decirlo en voz alta y con sentido certero del humor”… ¡no hacer del humor algo calculado! ¡pero sí sentarse un momento y pensar, como hago yo que es mejor sustituir la palabra “putilla” por la de “golfilla”, por unos cuantos motivos como que el horno no está pa bollos. A algunos le nace un humor muy de profesional, acertando casi siempre… otros se tienen que sentar –quizás como yo-… y otros son unos verdaderos cabroncetes. Pero fíjense que es imposible que un nazi te haga una broma tal y como lo entienden las personas normales y corrientes –ya digo, por decir algo- mientras otra gente: llámense comunistas o anarquistas y de “la vieja guardia” –de la “vieja escuela” lo llaman algunos, pueden ser realmente seres adorablemente simpáticos si se les da oportunidad… ¡esto no quiere decir que renuncien a su lucha! No. Evidentemente nosotros nos burlamos del poder. Nos tomamos en serio a las personas mucho más que esos populistas mediatizados, por decirlo suavemente. Nos tomamos en serio a nosotros mismos y nos reímos de nosotros también… sí, a veces es difícil que alguno de los nuestros “acepte” alguna broma. Pero no somos los únicos que “nos cabreamos con el mundo”. No sé muy bien porqué hago esta confesión, quizás para quitarle Stalin al asunto… [¡total para esto!]

Lo de la inocencia es un tema más complicadito de lo que se cree. No se trata sólo de que
TODOS SOMOS PRESUNTAMENTE INOCENTES ANTE LA LEY -¿quién se cree esto todavía?-
TODOS ¿DEBEMOS? PERDER  LA INOCENCIA EN ALGÚN MOMENTO DE NUESTRAS VIDAS -¿y qué sería lo contrario de alguien inocente? ¿un resabiao? ¿alguien que no se sorprende ya de nada: ni de lo bueno ni de lo malo?

Joder, que sí que de algún modo perdí la inocencia de que todos guardamos algún secreto o pensamiento. Porque lo averigüé en mí en los demás
La inocencia de pensar que podía dedicarme al arte. Que casi casi la he perdido ya
Que el trato con la gente que depende TANTO del momento, que yo me pienso que cuando uno está estable los demás deberían estarlo también, y de ahí fuerzo mi conducta, con toda mi atención y servicialidad para que, aun estando neurótico perdío, poder coscarme de algo más que la mitad
Que por lo tanto cada persona es cada persona y no les puedes exigir -¡a nadie!- el mundo y a otros -¡ni siquiera!- que te traten con respeto porque realmente les han jodido la vida y les pillas en un momento malo, a pesar de que eso te ha ocurrido y tú simplemente les “has mirado mal”
Que tampoco se puede exigir a un niño conserve su inocencia tanto como que madure a tu absoluta potestad, saltándote a la torera todos los tiempos

No se trata por lo tanto de saber que este mundo es cruel y hay cosas buenas y otras malas, horribles. Esto se aprende muy pronto. Hasta los ricachones lo saben, aunque no sea en carne propia.
No puedo evitar recordar a aquellos que, desde su presunta bondad, te hacen recordar desde la crueldad que este mundo es cruel… ¡no seas como ellos, imbécil!
¿o debería llamarle “hermano”? Está claro que no: de verdad que ese catolicismo extremo no va conmigo ni con nadie. La cosa en realidad va torcida para el otro lado: LOS AJUSTES DE CUENTAS
¿POR QUÉ NO UNA CADENA DE FAVORES?
¿POR QUÉ NO POR FIN COMPATIVILIDADES Y AFINIDADES?
Creo que hay absolutamente cero de inocencia en esto último. Lo otro sería una crueldad en que nos ahogaríamos todos. Y aquí Todos es Todos. Pero habría que explicarlo: hay peña que se agarra a cualquier “discurso” que hasta Jesús sirve para asesinar en nombre del amor y Lenin para hacer la contrarrevolución. Cosas por el estilo.

Cómo recuperar el humor cuando hay tanto por hacer y acechan recuerdos y pensamientos como los de arriba. Ya sé que ustedes desean alguien que les haga reír permanentemente. Pero permítanme que me ponga pesado –ya hablaremos qué hay de misoginia en mí-, ¿es o no es necesario un “ajuste de cuentas” con uno mismo. Unas cuantas bromas pueden hacerte sentir más seguro, pero no estarás preparado totalmente para el mundo. Me pongo paternalista… ¡por algo será! -¿he mentido?-… pero quien esté TOTALMENTE preparado que tire la primera piedra… curiosa esta metáfora, frasecillas de estas que se utilizan a diestro y siniestro… ¿por qué se dicen? Bueno, son una defensa y muy lógica. Si a alguien le suena a ataque es porque está totalmente desquiciado, porque más allá de piedras siente que el mundo tendría que estar dominado por una “venganza correctiva que nada corrige sino que enmerda más”. Muy peligrosos son los que dicen que tiran la primera piedra, e, incluso –porque esta metáfora surge de una práctica real- lo hacen de verdad con mujeres que supuestamente han cometido adulterio. Miren, yo no sé si don de la oportunidad o no-don de la oportunidad, pero insisto lo de la primera piedra tiene su reverso un tanto surrealista: ¿y si algún político totalmente extraviado dijese: el que no esté corrupto que tire la primera piedra?
Si lo dijese en el congreso se mearían en su cara, todos estos hipócritas realmente se merecen de alguna forma que le tiren alguna piedrecita, por lo menos… ¿se entiende? Está clarísimo: nosotros -¿qué nosotros? Tu verás, chaval…- cuándo hemos robado al estado… sí, ostias más de un funcionario hace fotocopias de más –yo me aprovecho de esto-, algunos camareros se quedan propinas que no se merecen, más de uno hace malabarismos con los impuestos y quéséyo. Se podría decir que todos hemos robado a todos de alguna manera –aunque sea dudoso-, pero esta gente es que lo hace con metodología y asiduidad y en grandes sino enormes cantidades todos los días delante de nuestras getas. Es difícil no ser sarcástico ante semejante panorama.

Ya vendrán los chistes, cariño



CAPÍTULO 21

Cómo me gusta todo este bakalao. Aquí se parte la pana a ritmo de rumba electrónica. Ostias, ¿usted sabía que la música también es figurativa?, ¿a qué no se lo figuraba? Fueron las marchas populares, militares y reivindicativas –curioso coctel- las que me hicieron apearme del burro. El pobre animal no entendía nada. Me puse las gafas para ver el equipaje… o qué se pensaban que voy con lo puesto… en fin, piensen lo que quieran mentes calenturientas, sobacos sudorosos, mejillas intrépidas… estoy podridísimo ya de un amor que no llega… ahora me entendéis, no, porqué las llamo putas o golfillas? De todas formas vamos a ver si abrimos otra vereda porque me van a tomar por Bukoski reprimío y no hay peor condena que te tomen por un Bukoski reprimío
DE VUELTA AL ETERNO RETORNO, MUCHACHO?
CUÁNTO TIEMPO LE ESTARÁS DANDO A UNA IDEA QUE ES INTUITIVA, ESTÁ CLARA, Y, ADEMÁS APESTA A DEJA VU
NO PODEMOS LLAMARLO “ABISMO DEL PENSAMIENTO”, “DULCE REPETICIÓN”, “BUENA RUTINA”, “LUMINARIA DEL INSTANTE”, “COYUNTURA DE LO VIEJO”, “OBSESIÓN QUE SE RETROALIMENTA”, “NOSTALGIA INCONSCIENTE”, “PUNTAZO”, ETC.?

Volando voy por el camino de Roque el que no se ve, no se ve tan rojo ni menos, tampoco destellante aunque echen chispas hasta sus trajes. Limitando mi lírica a un merodeo. Te conseguí asustar el día que más miedo pasé. Son cosas que se le ocurren a uno –recuerdos, fantasías, pero en todo caso: vivencias-. Sí son cosas que se le ocurren a uno: LAS VIVENCIAS,
¿QUIÉN ESTARÍA DISPUESTO A RECONOCER QUE UNA FANTASÍA ES UNA VIVENCIA?
¿Y UN RECUERDO REAL, UN RECUERDO FICTICIO Y/O DISFRAZADO, TODO EN ENSOÑACIÓN ES UNA VIVENCIA QUE NO DEBES DEJAR PASAR?

Estamos espesos hoy y con un sueñecico complicado. Verán: yo tengo la esperanza de que me lean hasta el final y comprendan que soy un viejo verde que cuenta sus Batallitas. Para semejante papel, debo huir a cada rato de la cursilería. Si no, como sería creíble?

Bueno, eso, que me está entrando la pachorra después de haberme jalado dos antipsicóticos en ayunas. Uno hasta que desfallezca.

Saben de quién me acuerdo: de todos los psiquiatras. Y saben lo que me pondría morboso: ser uno de ellos y ellos mis pacientes: ocurre en toda relación de autoridad y/o amor, donde es más bien “o”. Espeso, espeso. Ya saben: la chucul.lata, ven feta y els churros dolçons….
MUTXAMELER
DE MUTXAMEL
MOLTA MERDA
PA TI I PA´QUEL

Juojuojuo, si es que estic fet tot un bromista… veritat? Aahh pardalet que em deia algú. Si només sé dir cuatre paraules en francés…
Bondía digüen a Paris, bonanit digüen a la Sorbona
No hi ha res més importan que les salutacions
Que si que si que te ho dic jo
Bondía i la gent aplega a tu com si fosis el mateix deu en persona
Bonanit i venen tots el àngels a fer-te companyia.

Així, com vas a ser paranoico? Tens totes las de vencer

Jo sòc altra cosa: un peixet d´aquestos que no sapiguen escriure ni encara les dones un cuadernet adins la peixera. Com domine el francés, ja que vore

Buf, menos mal que he cruzado la frontera hara al Alpe Catalàn parlen un dialecte que entinc millor. Digüen que aquesta terra s´anomena Alacant. Per alguns es cosmopolita i per altres de provincies. Jo no més se que ni ha cada cagarruta que a vegades tens que fer malabarismes per no pisar ninguna. Hara bé, quan la merda es chafa: Zaplana, Zaplana.


CAPÍTULO 22

“… Hey gente, sabéis una cosa: no soy negro pero hay veces que me gustaría decir que no soy blanco”
Frank Zappa me dijo que estaría la vida partiéndose de risa con un chiste que le hicieron. Baste decir que aparecía una loción solar. Ustedes creen que me tomo algunas cosas con demasiada frivolidad. Intentemos quitarle –de nuevo- Stalin al asunto:
-Hey gente, sabéis que sin vosotros no hay nada?
-Que viva Bruno (y la bandera roja) y la libertad
-Como Eric, muchos quisimos cantar tan bien como los negros

Empero, debo resolver algunas dudas que se pueden producir. Sí, es un jodido apriorismo:
Cuando se dice “quitar Stalin al asunto”, no se quiere decir que se elimine a Stalin de ninguna conversación, ni tampoco uno está totalmente acertado/equivocado: Stalin realmente significa acero, o eso me han dicho. Es Lenin el que significa hierro. (por un desliz he pensado “Stalin realmente significa cero: y me agarro a este lapsus… COMO UN ARMA DE ACERO)

Soy jodidísimo de aguantar, educar, criticar, molestar, pellizcar y otros verbos no-oportunos.
Pero basta de aclaraciones. Vamos a ver si hago literatura, de alguna forma, que alguien se solace, aunque sea en la semi-soledad; literatura para quinceañeras espabiladas, para viejecitas morbosas, para grandes fumadores compulsivos, para rebeldes de espíritu joven rebelde, eternas quinceañeras antimperialistas, eternas viejitas con látigo en forma de sartén, corralito ¿eterno?...

Perpetua tristeza y alegría, demonios del ayer y del hoy, ráfagas de frescura que no se reconoce pero se alimenta, que no triunfa salvo en tu boca… ¿puedo decirlo por fin? Pu… pu…
Ritana
Puritana
Tana
Jodidísima pureza que lucha contra dogmatismos mientras se protege de los falsos y prejuiciosos antidogmatistas… pues ostias! Como decir vive la vida, pero eso no dice gran cosa de la vida, sino de intenciones que se sobrentienden. Ten en cuenta que hay mucho enfermo suelto, y puedes enfermar… ¿alguien puro en su enfermedad? No es que me obsesionen estas cosas pues no sólo no existe pureza absoluta sino que nos construimos a base de “impurezas”. ¡Y cómo vamos a expiar! Acaso como dijo aquel: sin expiaciones. Eh agente 007.
Como decir viva la vida libre de esos enfermos, viva la vida libre y responsable sin agentes con licencia para matar y follar como si la vida fuera una sucia playa en la que no sabes si bañarte. Así que oyes la musiquita de Tina Tarner, te sales del cine –no como hice yo- y te conviertes en agente de pólizas de seguro: agente de pólizas de seguro 007. ¿O qué pasa que tienen el monopolio…?

De verdad que lo de la pureza es un temita. Sólo porque Chinato hable de ella me merece los mejores respetos. Yo no optaría por su vida. Pero que duda cabe que es un gran tipo y gran poeta. Uno de esos que sabe condensar en dos versos una increíble fuerza, ejem. “Y verás sin duda el poderoso resurgir del guerrero sin miedo a leyes ni a nostalgias, y lo verás caer una y mil veces y levantarse de nuevo, con la pura bandera de su raza. Soledad pura de amores, sin amores”. Casi ná. Ver a Maiakovski recitando esto, o a  Miguel Hernández, podría ser espectacular. También

¿Y Rimbaud? –todos preguntan con el pensamiento-. Extravió sus sentidos porque vio algo verdaderamente mágico y productivo en ello. Sabía que era trágico, estuvo al borde de la locura, de esas de ingresar y quedarte allí dentro pa toda la vida. Verlaine acabó incluso más tocao. Pero quién es el guapo que lo haya leído y no haya reconocido algo más que un adolescente con unas ansias de comerse el mundo infinitas. ¿Fue un vidente? A nosotros nos resulta chocante esta palabra viniendo de un ateo, o, por lo menos, un revolucionario como Rimbaud. Entienden si se traduce por “clarividente”?. Rimbaud no se creía dios, aunque haya sido de las bellísimas personas –en todos los sentidos- que haya existido nunca.  era la fatalidad de su método? ¿un agotamiento de la psique y del propio cuerpo producida por su proyecto de “poesía objetiva” que no concebía sin el hachís?, ¿por qué nos sigue atrayendo tanto?

AL CONTRARIO DE LO QUE SE PIENSA, RIMBAUD ESTABA MADURO PARA LA COMUNA
TAMBIÉN ESTÁ CLARO QUE NO FUE UN GRAN LÍDER (DE LA COMUNA)
Y SIN EMBARGO EN LONDRES, EN EL EXILIO, SE CODEABA CON LOS GRANDES, O LO INTENTABA

¿idealizarlo? Nunca más. De todos modos yo ya sabía dónde me metía: en la rebeldía totalmente justificada de un gran poeta. Como mínimo, eso.



CAPÍTULO 23

La coherencia, la inteligencia, la repercusión… temitas complicados… quién fuera coherente con lo que desea y siente sin que algún capullo le llamara la atención, o le impidiera por envidia alguna pseudo-ley humana realizar esos sueños. Claro que no hay que ser inmovilistas, pero a algunos nos dicen que meamos muy alto. Bueno, es verdad, pero así al menos el meao no te salpica… fuera coñas, realmente hay que ser muy inteligente, incluso mereciendo descaradamente algo puedes topar con muchas barreras. Ese es para mí el mundo cruel de los que roban, lo tienen todo, frustran tus necesidades más básicas. Hay que ser inteligente puesto que parece que todo el mundo te puede ver. ¿Vivir pensando en lo que los otros dicen de ti? Quién sabe cuantos elogios no se te han dicho: piensa así.
Quién sabe si esas críticas se ahogan al poco de nacer: piensa así.
Quién sabe, digo, si te costará mucho o poco deshacerte de las habladurías. Sé realista: piensa así.
La repercusión de tus actos se verá mañana, no hoy
No te dejes fiar por la repercusión del hoy: moda pasajera, famoseo vergonzoso, seres que barrerá la historia.
Mas, seguro de que antes hayas dicho tu última palabra: tus actos habrán repercutido en la vida, y tú lo sabrás. Decididamente, hay que ser héroes, aunque sea pequeños héroes. ¿Campeones? Eso mas tarde, no?



CAPÍTULO 24

Ya saben, necesito muchas escusas para que esto tenga unidad “interna”. Vaya, que de nuevo te veo abrir las piernas y me creo Jim Morrison. Mis desmayos no son ficticios. Me da cada jamacuco. Creo que ya me he acostumbrado. Me conformo con tan poco amor. Puede que sea esto lo que me hace mejor… y más ruin al mismo tiempo. Quiero que me entiendan. No  sé si les servirán estas palabras: muchos actores reciben un amor tan sincero, al mismo tiempo la gente, que es bastante entendida en cine, no digo enciclopédicamente, pero sí intuitivamente saben reconocer una gran actuación cuando así es… vaya que si me tuviera que enfadar no sería con Brad Pitt, quizás si con el Rey de España. Aunque no creo que el tipo de amor que se le brinda a este señor pueda ser comparado con el mío. Creo que en su caso es muy superficial, y por algún motivo no siento pena por él. Él se lo ha ganado. No digo que el amor sea hipócrita, pero sí superficial… a cuántos de –cómo llamarlos- seguidores fieles de la monarquía, de procedencia humilde se les ha invitado a palacio -¿tienen un palacio? De verdad que no lo sé J- o a una fiesta en sus yates. ¿A cuántas personas se ha recibido en sus despachos para que libremente muestren ese amor, pero también esa discrepancia que hay en todo amor sincero? ¿A cuántas?
YO ESTOY EN DESACUERDO CON JOSÉ SANTIAGO
CON REGINA
CON MARÍA
CON JOSÉ JAVIER
CON MARCOS
CON JUAN
CON CRISTINA
CON LUCÍA
Y podría enumerar a cientos de personas a las que amo –o amé, en el sentido más exacto y triste de la palabra- y estoy en desacuerdo con esto y aquello porque en realidad estas cosas no valen un pimiento. Porque lo has dado todo. ¿Y cómo estás tan seguro? Porque has llorado solo, has llorado en su presencia y has llorado con muchos motivos. Y sí, te has reído a destiempo, has sido un poco cruel o demasiado pícara, has confundido los sexos, has conquistado con la risa y sinoquémásda. Lo has pasado francamente bien sin utilizar palabras como amor, etc.

Entonces, ¿por qué no sentir una pizquina de pena por estos señores a los que llamamos borbones? Porque ellos lo quieren así: viven en su miseria caracterial rodeados de riquezas materiales que, a nosotros que en realidad SÍ amamos y podremos mover el mundo en otra dirección, nos hacen falta
Confiscarlas.
Destinar el impuesto real a gastos más racionales
Eliminar el inmenso poder –de posible injerencia en asuntos democráticos- que tiene(n) en el ejército
COMO MÍNIMO (por no hablar de juzgarlos a todos por ladrones, especuladores, etc)



CAPÍTULO 25

¿Hora de irse a la cama? Todo depende que el sueño ligero de mi padre no interfiera en los asuntos internos de esta novela… oír sus ronquidos es toda un bendición… ¿qué hago? ¿me armo otro cigarro? Si no me armo un cigarro me armo la picha. Y si me armo la picha puede haber lío del guapo, ¿o qué te esperabas golfilla, perlita, marifemme? Ay, señooor, creía que estaba curado. Como el buen jamón. Si como creo adivinar les hace gracia todas las formas de lo que sea:
JAMÓN
JAMONA
ENJAMONAO
JAMONCETE
Yo las repetiré lo que haga falta (la verdad es que no, pero se puede vivir de la ilusión…)



CAPÍTULO 26

Que no ,que no es hora de irse a la cama. Ustedes pensarán: ¿y la coherencia interna de este relato? Bueno, mi padre ya ronda los 95. No me quejo gran cosa, gran sumo sacerdote. Aquí se vive tocándose el cipote. Repitan conmigo exagerando la “p”:
CIPOTE
CIPOTE
CIPOTE


(es algo que hemos deseado todos los poetas: DECIR DE LA FORMA MÁS OBSCENA, LO QUE IMPLICA MAYOR DULZURA, pienso, mientras me aproximo a la ideación, al croquis o al boceto del próximo capítulo…



 CAPÍTULO 27

Un abrazo para Elewa y para Chango.
¿un abrazo para mí?
Un abrazo que diga yo
¿para mí?
(Sí, para tú)
Un caponcete para Bertol Brech y su irresistible optimismo
Palabras bellas para las doncellas proletarias de los bares de esquina
¿un abrazo para ti?
¡claro!
Un abrazo para Lola enfrentándose al señor poderoso y el dinero que desaparece
Un abrazo para las nanas tiernas de Lou Reed
¿un abrazo militar?
Sí, soldado de reemplazo
Que haces que no te reencarnas para arrancar esa bandera?
Sólo tú pareces tener valor

(sí, lo deseo decir pero no sé cómo incrustarlo:
UN ABRAZO DE OSO PARA EL ENEMIGO
UN ABRAZO PARA UNAS TROPAS QUE NI LES VA NI LES VIENE EN LAS GUERRAS DEL IMPERIALISMO
¿nombrar de nuevo esas quinceañeras?
Pues aquí lo incrusto

De verdad te digo
Que lo que más me inquieta últimamente no son los abrazos
-que debería-
Sino saber hasta que punto puedo forzar las cosas o dejarlas al azar.
La respuesta es muy fácil: actuar con naturalidad
Es fácil pensar así y, para algunos, también fácil de llevar a cabo.
Pero, ¿para quién se mueve en entornos muy cambiantes y envenenados por eso mismo:
POR EL FORZAR LAS COSAS Y LA DEPENDENCIA MÁXIMA DEL AZAR
¿CÓMO SE PUEDE ATAJAR O DISOLVER O JUNTAR SEMEJANTE BIPOLARIDAD DE LAS COSAS?
Sencillo, se dirá: a aquel que las fuerza, que las vea venir un poco más
A aquel que depende mucho del azar, que tome las riendas de su vida.
Pero parece que estamos en las mismas. Sólo parece:
Tomar las riendas de la vida y dejar algunas cosas venir. He ahí la resolución del conflicto.
¿De todo conflicto?
Para tomar las riendas de la vida hay que organizar revolución.
Para dejar las cosas venir, y que estas no sean dañinas… ¿no hay también que hacer revolución? Sí y no –a la última pregunta- LA BÚSQUEDA COMIENZA DESDE YA

De verdad te digo, que ALGUNOS abrazos sí me inquietan y, en algún otro sentido: pierdo la quietud.
Pierdo la quietud por cualquier cosa: este es mi deje. No sé estar tranquilo, por lo menos como esa gente que hace yoga todos los días. Más bien soy de los que pone nerviosos. Pero tengo que decir en mi defensa que se pueden ignorar mis movimientos sin que la salud de uno se vea repercutida. O dicho de otra forma: si te fijas en mí es por amor o por fijación… ¿las dos cosas? Terrible, pero puede suceder…