domingo, 19 de octubre de 2014

POSICIONES REVOLUCIONARIAS

Movimientos deseosos de libertad y derechos ha habido en nuestro país desde hace mucho tiempo. Antes de "la inocencia" del 15M y su resultado electoral PODEMOS. Antes de que el PSOE nos vendiera la moto de la OTAN o la UE...

las huelgas revolucionarias de 1918-19... la proclamación de la 2ª República... la Revolución de Ochobre, en Asturies y las cuencas mineras de alrededor... el Frente Popular y la Guerra Revolucionaria (léase, de un modo más ambiguo: Guerra Civil), que intentaron retomar los maquis con el franquismo... hasta las luchas que llegan a nuestros días y que -desde la Transición- han estado dominadas por el reformismo y el entreguismo -no así con todos los anteriores-.

yo hablo, claro está, para aquellos que no sólo desean libertad y derechos, sino que además quieren lograr la forma, el medio para que esto sea un logro definitivo. Y además están dispuestos a estudiar y tomárselo en serio. Si no, no vamos a ningún lado.

Cuando hablamos de libertad y derechos dentro de los movimientos sociales, comúnmente caemos en el error de hablar de "movimientos civiles", de "los derechos de los ciudadanos". Tal y como lo hace el oportunismo.

¿Qué es el oportunismo? Se trata de gente que, con todo conocimiento de causa (no obstante muchos de ellos son profesores universitarios), trata de crear un ambiente interclasista, donde no existen el imperialismo o la explotación, aprovechándose del benigno corazón de una base social políticamente inmadura, educada en dualismos como "elecciones" o "violencia", "república" o "monarquía", "gobierno" y "poder", "izquierda" y "derecha", "pragmatismo" o "idealismo", etc. Intentaremos destripar estos dualismos para ver en qué medida tienen sentido:

-Si se opone "elecciones" a "violencia" se da por sentado que la vía electoral servirá por sí sola para construir un mundo sin explotación y sin otras barbaridades incluidas agresiones ¡por parte de "nuestro" ejército! a otros países con fines muy distintos a hacer la vida más justa de quienes se invade, o donde se realiza "una operación contra el terrorismo islámico". ¿Se hablará claro sobre como teje sus intereses el imperialismo, se reducirá gasto militar, mientras las empresas armamentísticas y nuestros propios militares dicen "si, wanna"?; parece que dejan en el aire todo esto. 

Nadie habla de lo contrario: de que la violencia excluya cierta participación en elecciones: todo lo que pueda abrir camino debe ser andado. Elevar a panacea la "violencia revolucionaria" si se aprueba esta dicotomía, sería también contraproducente: es lo que desde el comunismo marxista-leninista se ha llamado izquierdismo... si la participación general en unas elecciones fuera de, por ejemplo, un 20 o 30% significaría que el sistema de elecciones es francamente impopular, y la participación de un partido coherentemente revolucionario quedaría anulada. ¿Debería entonces promover la violencia, todo lo organizada que fuera posible? ¿crear una guerrilla? No es el caso, en nuestro país no somos clandestinos: el movimiento obrero y popular más combativo, de momento es legal o se sitúa en la legalidad, aunque se le reprima en las manifestaciones. Tocamos el tema de que la violencia (organizada) es monopolio del Estado y que mientras exista un Estado habrá algún tipo de violencia social: desde la más suave a la más atroz. Y responder a la violencia siempre con una resistencia/respuesta pasiva, no va a ser la solución. Deberemos resolver esto de un modo realista conforme avancen las luchas...

Siempre que no nos confundamos: socialismo o barbarie, en la dialéctica de "vencer o someterse", o "arrancar conquistas" o "que nos hagan concesiones" (porque no les damos miedo y ellos pueden permitirse un pequeño gasto y nosotros nuestra propia desorganización... ¡por dios!)

-Cuando se da el debate sobre si "monarquía o república", así sin ofrecer mayores calificativos, la cuestión puede ser muy anodina: ¿cambiar la subordinación a un rey por la de un presidente electoralmente elegido, para que seamos lacayos de la OTAN o formemos parte de una fuerza imperialista como la UE? En ocasiones, en "determinadas izquierdas", cuando surge el debate, se reivindica la 2ª República porque intentó la Reforma Agraria (por una parte el PCE de entonces no tenía fuerzas ni un proyecto claro y por otra el PSOE estaba dividido), por el laicismo (separación de la Iglesia y el Estado), la escolarización y lucha contra el analfabetismo, el auge de la cultura obrera... fue una época ilusionante para muchos, más allá de tres o cuatro reformas/propuestas con que nos adormecen ahora. Resumiendo: república, por supuesto, pero sólo si va a ir en la dirección y más allá de la 2ª. Esto es, apostar por la soberanía popular, el derecho a la autoderminación y el socialismo.

-El gobierno se confunde muchas veces con el poder. Y esto suele suceder porque los que forman uno y otro, a veces son coincidentes. Pero no nos liemos. Mientras nos acostumbramos a criticar al gobierno de turno (y a cambiarlo, quizá, cada cuatro años) olvidamos la cuestión central del poder. La burguesía -o la oligarquía, como se prefiera- tiene sus instituciones propias desde donde ejerce su hegemonía mediante acuerdos y desde donde litigan entre ellos cuando tienen intereses opuestos o incompatibles, sin que esto siquiera se mencione en el Congreso. Más allá de las fronteras de nuestro país se reúnen en torno al FMI, el Banco Mundial, etc. Tienen a multitud de voceros e ideólogos en los medios de comunicación "general", lo percibamos o no o nos engañemos siempre con que los debates se dan siempre entre una "derecha cerril" y "una izquierda que es incapaz de unirse", que son dos tópicos hasta cierto punto correctos, pero que ni agotan la cuestión ni, desde luego, explican porqué muchas voces críticas no sólo con esta o aquella parcelita reformable del Estado o "la sociedad", sino críticas con todo el sistema de dominación capitalista no aparecen en televisión y, si aparecen, no se les vuelve a ver (ejemplo de lo primero: Nines Maestro, Carmelo Suárez; ejemplo de lo segundo: Belén Gopegui).

A menos que confiemos que la lucha de clases se debe "negociar", "aplacar", "crear un equilibrio"... ¡entre el obrero y el patrón!... vaya, ¡para un dualismo que medianamente nos sería útil! Tengamos en cuenta que entre la clase obrera hay muchos que ni siquiera pueden negociar un convenio colectivo con un "sindicato vendido" o un "sindicato que da la cara"... ¡porque están en el paro!, en riesgo de exclusión social, como se suele decir... además que no sólo está el trabajador asalariado o en paro: también los campesinos, estudiantes, pensionistas y otros colectivos de extracción popular. Nadie ha dicho que la transición del capitalismo al socialismo, la revolución, la vaya a realizar en solitario la clase trabajadora asalariada o su vanguardia. Si en las Universidades y otros centros de enseñanza, se nos vende que "no hay clase obrera", desde un supuesto análisis científico, con el objetivo claro de negarla como sujeto revolucionario, no sólo podemos acudir a textos clásicos de Marx... tenemos o tuvimos padres que trabajaron por un salario o un jornal y probablemente una madre a la que no remuneraron por realizar las labores de casa.

Ahora nos vienen con el rollo de que somos ciudadanos... ¿de qué militar?, ¿de qué imperio?, ¿tengo los mismos derechos que usted "señor autoridad"? Bueno pues invíteme a un whiskey y nos fumamos un habano mientras usted me cuenta qué bonita suena esa harpa y yo lo difícil que me resulta la vida de esclavo... ¿conclusión? A penas sí cuenta quien gobierna, lo importante es el poder, a menos que nos quedemos "enganchaicos" con el tema del carisma o las labores administrativas... si un día gobiernan los movimientos revolucionarios, al nivel que sea, a menos que se haya construido suficiente poder obrero y popular (¿comités, quizá?), los esfuerzos hechos en el gobierno serán baldíos. Mientras tanto, el gobierno será sólo una máscara, un disfraz relativamente amable del poder.

Esto implica que una posición revolucionaria puede fracasar, pero una reformista a fracasado de antemano. Hay mucho oportunista entre las formaciones reformistas. Si ellos no dan un paso y no evolucionan en su análisis, y admiten en su seno a aquellas personas que deliberadamente frenan los movimientos sociales más conscientes y combativos. Nosotros los revolucionarios (y no hablo únicamente del PCPE y los CJC) debemos impedir que estos procesos se den en nuestras organizaciones. Siendo pedagógicos y nunca dogmáticos, pero sin ceder ningún principio.

-Izquierda... hay personas de izquierdas que, sin tener un proyecto muy definido, las creemos nuestras y son nuestras: eso puede ser debido a que tienen una ética o forma de hacer muy parecido a aquellas que además sostenemos un proyecto político de izquierdas. Puede que en una misma persona no coincidan una ética y proyecto político de izquierdas, más si tenemos en cuenta que el anarcosindicalismo no se considera de izquierdas (tampoco de derechas), y que algunos se dicen "de centro".

Para mí una ética de izquierdas se basa en la libertad y la responsabilidad y, a partir de ahí, en la honradez, solidaridad, etc. Otra cosa son "las diferentes izquierdas", como proyectos políticos. Algunas autodenominadas así que no siguen para nada una ética de izquierdas.

Una ética de derechas es más dependiente de los pecados (el sentimiento de culpa frente a Dios y la autoridad terrenal de turno), la competencia feroz, la rigidez de costumbres e incluso el nihilismo.

Luego la apariencia y la similitud pueden ser otras cosas. Porque si suponemos que alguien de izquierdas, no va a tener por eso mismo una actitud irresponsable (cuando malentiende la libertad), no va a ser permisivo consigo mismo o los demás (cuando malentiende la responsabilidad) o, simplemente, no va a ser capaz, no por un tema de ética y convencimiento, sino que "no le surge de su personalidad"aprender a gestionar la libertad y la responsabilidad que le es dada; andamos equivocados. Para alguien de derechas esto es más fácil: su responsabilidad -cuando la hay- consiste en hacer esto y no hacer lo otro y educar en consecuencia. Nada más lejos de la responsabilidad y la libertad en este mundo, que deben ser creativas y creadoras.

Si visto así "izquierda" y "derecha" se excluyen. No queda tan claro en política lo que divide a ambas, porque tal distinción, cuando se realiza, se matice o se sea categórico, depende de una visión partidista o una línea de pensamiento ligada a un proyecto político: habrá una visión nacionalista de la nación dominante, una visión nacionalista de la nación subalterna, una visión católica, una visión fascista, otra burguesa-liberal, otra quizás más laica, otra socialdemócrata, una comunista y finalmente una anarquista. Si existe una "izquierda social" y tienen en algún momento sentido los Frentes de Izquierdas es porque se aglutinará a partidos y quizás otras organizaciones, si no en un proyecto en una visión de la política por muy difusa que sea. El trabajo de los revolucionarios es por que, algún día, quienes se consideran de izquierdas sean también revolucionarios. En este sentido "la izquierda política" siempre será algo provisional, que además se construirá haciendo oposición a la derecha y a posiciones autodenominadas de izquierda que supongan un obstáculo.

-Un proyecto netamente revolucionario no distingue entre pragmatismo e idealismo. Están los principios y su aplicación a la realidad concreta. De acuerdo que el eje principal son los objetivos, pero encarar una situación concreta con éxito es en sí mismo un objetivo. Los partidos y organizaciones que aspiren a superar este sistema decadente no pueden resolver que porque hoy, a día tal, no hay millones de manifestantes sino miles hay que cambiar los objetivos. No, en todo caso, habría que cambiar la estrategia: la forma de llegar a quienes se pretende convencer. Y tener paciencia, mucha paciencia. No claudicar diciendo que la patronal es más fuerte cuando se sabe que si los referentes hubieran sido otros, si el sindicato educara y no sólo prestara servicios o una cobertura que no sirve (la patronal da "ultimatums" y los sindicalistas se achantan con diferentes argumentos, no se explica entre los trabajadores implicados, no sale a la luz, no se denuncia). El rumbo podría ser muy otro. No aducir que ya pasó la oportunidad, sino aprovechar la próxima que tengamos para, de a poco, VENCER.

Si pragmatismo va a ser dejarse arrinconar por la oligarquía. A la mierda el pragmatismo. Si el idealismo va a consistir en hablar de altos principios sin mover un dedo... el idealismo se puede ir al mismo sitio que el pragmatismo.

Nuestra actividad está -o debiera estar basada- en el análisis, la discusión y toma de decisiones. La organización, movilización, concienciación, y lucha consecuentes. Tenemos un método, con él no hemos vencido todavía -en este país-, pero sin él nunca venceremos.

-La historiografía dominante ha popularizado que "dictaduras" fueron las de Primo de Rivera o Franco, las de Hitler o Mussollini, las de Pinochet o Videla, las de Stalin o, ahora, Fidel Castro. Para quien tiene una mínima formación marxista, o ha vivido en esos regímenes no tendrá mucha discusión que de la barbarie fascista a la vida incomparablemente más benigna de las sociedades socialistas hay un gran trecho. Unos despacharán simplemente con que a la dictadura del Capital (o de la burguesía) se opone la dictadura del proletariado. Otros empezarán a hacer comparaciones sin ton ni son entre unos líderes y otros. Parece ser que para determinados "opinadores" lo fundamental es que el líder está en la cúspide y hace y deshace a su antojo. Para nada defenderé a Hitler, pero incluso el fürher tenía que hacer concesiones a la burguesía de su país: por supuesto, no podía ser él propietario único de todas las fábricas y tierras. Eso no niega que tuviera suficiente capacidad de mando para hacer las cosas brutales que hizo. Viendo cómo analizan estos "opinadores" con sus fórmulas simples e impecables, su visión cristalina y conceptos tan rigurosos... a veces dudo que Stalin fuera tan terrible. Desde luego, escribiendo era a veces un poco simplón, no hizo alarde de una especial creatividad, la teoría marxista no despegó mientras él gobernaba, los juicios y gulags (en qué medida fueron justos o arbitrarios), la lucha por el poder en el PCUS que derivó en la expulsión de Trotsky (que fue menchevique hasta poco antes de la Revolución, todo hay que decirlo), el esfuerzo por mantener organizado y unido al Movimiento Comunista Internacional, la Guerra de Liberación contra el fascismo que lideró con éxito... pero si se habla de democracia, en concreto de democracia obrera hay que atender no sólo a que se pueda debatir y dirigir en la medida que se merece (en los sindicatos y en el PCUS), qué tipo de control tenía el trabajador sobre el proceso de producción y cómo así se elevó el nivel de vida a cuotas insospechadas, pero también qué libertades sexuales hubieron y dejaron de haber. Con respecto a Stalin se pueden arrojar sombras, pero también algunas luces, que permiten ver ese periodo como muy complejo, más allá de si el modelo democrático era perfecto o dejaba mucho que desear.

Todo esto conduce a hablar de dictadura y democracia, primero y más importante, de un modo clasista y, segundo, de algo que se tiene que superar o en lo que hay que profundizar.