sábado, 16 de marzo de 2013

UNAS LÁGRIMAS SESUDAS PARA VENEZUELA Y SU LÍDER

Hace pocos días se nos ha ido Hugo Chávez. Uno de los revolucionarios más coherentes e influyentes de esta la nueva ofensiva (tras el derrumbe de la Unión Soviética) de los pueblos y la clase trabajadora mundial contra el imperialismo. Hugo Chávez Frías ha sido un gran educador de masas y lo seguirá siendo mientras los venezolanos y con ellos, todos los latinoamericanos y parias del mundo alcemos bien alto la causa del socialismo.
Nuestro comandante no pudo resistir al cáncer. Sí a una intentona de golpe de estado en 2002, que, lejos de detener la Revolución Bolivariana sirvió para destapar a la reacción situada en el ejército. Supo resistir hasta al final a todos sus críticos. Esperemos que los seguidores fieles de Chávez sepan hacerlo igual sino mejor, ante la tamaña empresa de construir el Socialismo del XXI del que hablaba nuestro difunto líder
Aunque más que críticos a Chávez, como pueda serlo la socialdemocracia o el reformismo, el peligro siempre ha provenido de los viejos poderes empresariales y estatales. En el caso de Venezuela, una revolución armada (NO PUEDE ser de otra forma), que ha sabido evitar enfrentamientos violentos innecesarios, pero con la particularidad de iniciar un proceso revolucionario a partir –sobre todo- de una elección en las urnas, atrajo la mirada del izquierdismo más miope (“¿cómo es posible que suceda lo de Chile? ¡No tiene futuro!”), tanto como el posibilismo electoral (“¿será posible construir el socialismo “pacíficamente”? ¡de nuevo a nuestras butacas!”). Le acusaron de populista desde los medios de propaganda del capitalismo (desde El País hasta La Razón, pasando por El Mundo), simplemente porque sabía conectar con la gente humilde… ¿por qué “montó” un programa televisivo en el que se atrevía a cantar y a bailar? Confieso que eso a mí también me chocó. Pero eso no es populismo…
Desde que estuvo en el gobierno, se encargó de reavivar la figura de Bolívar, recuperar la soberanía, crear poder popular, frenar a esos viejos poderes que lamentablemente siguen existiendo en Venezuela…
Se habla ya de una revolución triunfante. Y lo será, mientras sepa ser vigilante con los principios del socialismo (y el comunismo), mientras haya esa unión entre los líderes y las masas, la vanguardia y el pueblo trabajador, cualquier órgano de poder y las leyes elegidas, las promesas y su realización.
Hugo Chávez vive hoy más que nunca, y seguro que estará feliz allí donde esté. No es para menos. Su pueblo sigue en pie, digno y valiente. Y luchará hasta las últimas consecuencias.

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