domingo, 16 de diciembre de 2012

SOBRE EL DUDAR


acerca del caos, confusión y la guerra (principalmente)

Los animales no dudan, como mucho observan vacilantes a la espera...

nada en su apariencia exterior hace suponer que su pensamiento (o proceder mental) no responda únicamente a estímulos externos
dudar es una forma primaria (o una parte) de la introspección que necesariamente todo ser humano a realizado más de una vez (y más de dos...) en su vida
dudar es humano de tal forma que sólo es humano quien duda:
dudo, luego pienso como humano:
razonando:
pienso razonando con emociones (y sentimientos y pasiones...), con contenidos racionales e irracionales [¿la forma puede ser racional o irracional? Mas bien "arracional", ¿no?]

[¿pero qué es racional y qué es irracional? Creo que se podría dar carpetazo a este asunto diciendo que lo racional y lo irracional forman parte de la superestructura social tal y como la define el materialismo histórico: el acto político, tanto como la ideología en todas sus manifestaciones: comportamiento, actitud, ética, moral, ideas-representaciones. Todas estas categorías, en su manifestación real y concreta serían racionales si aportan algo a la superación de la injusticia, así como a su mantenimiento -el de la justicia-. Irracional sería todo lo que nos hundiría más en la mierda, tal vez la pulsión de muerte sea casi un sinónimo de lo irracional, sólo que lo irracional está más ligado a ciertas filosofías y a la religión, mientras que la pulsión de muerte sería el acto cultural destructor, reduciendo mucho. La pulsión de vida sería un acto espontáneo, mientras que uno racional requiere de una reflexión previa. Toda esta maraña de significaciones es difícil de entender debido a que unas palabras se entienden de una forma distinta en las teorías de científicos y filósofos, que en el lenguaje cotidiano. Para aclarar algo más: decir la verdad siempre no tiene por qué ser racional así como no mostrar compasión por un verdugo ser irracional. El arte no es racional ni irracional, el hecho de que no sepamos explicarlo no lo hace de uno u otro bando: el arte es percibido como hermoso, sobrecogedor, meloso, obsceno, rebuscado, todos los calificativos que queramos ¡pero estéticos o técnicos! Es así de sencillo: la idea puede ser buena pero la manera de decirlo torpe, la técnica exquisita o virtuosa, pero el corazón no palpita. ¿El arte entretiene y divierte? Sí, dónde está el problema: que acaba cansándote algo que no tiene corazón. El engaño más grande: el tiovivo: aparentemente tan hermoso y divertido, pero cuando estás sobre él piensas que la cosa va muy despacio, entonces te pasas a algo con más velocidad y te gusta el vértigo, pero odias el traquetreo… por eso el arte y nuestra mirada estética necesita de los clásicos bien entendidos, obras de arte universales que sean cada vez que recurrimos a ellas más sabrosas, despierten cosas que desconocíamos íbamos a sentir… pero después viene el sabio y nos dice que del arte sólo no se puede vivir, que hace falta amor…]

se duda por necesidad o por deseo, o incluso por imperativo categórico o no, por imperativo propio o ajeno... pero no con la intención de sentirse inseguro. 
¿Quién desea sentirse así? Sin embargo, uno puede ser consciente de su inseguridad: un mal trago: angustia. La consciencia y la comprensión de esto (haciendo introvisión), es lo mismo que la consciencia de cualquier desgracia o hecho dramático en nuestras vidas: angustia de nuevo. En el mundo en que vivimos casi debe ser obligatorio sentirse así: la angustia bien canalizada (la no canalizada nos enferma y la mal canalizada nos hace esclavos de este sistema de opresión y represión) nos hace responsables, en tanto que estímulo físico de esa consciencia horrible, terrible; en tanto estímulo físico potencialmente empático (de otro modo la resolución colectiva o grupal de la angustia genera o es potencialmente simpática, afectiva... el amor y el sexo, la necesidad de alegría surgen con naturalidad)


dudar, pensar, razonar, conocer, comprender
son cosas que nos aúnan en el largo trayecto
de "una libertad más libre" que no sea meramente la del pensamiento y la expresión verbal (si es que esto es totalmente universal, cosa que yo dudo)

Marx defendía el derecho e incluso, en ocasiones, el deber de dudar de casi cualquier cosa

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